El Juego

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Capitulo 4

Rápidamente habían transcurrido el tiempo, y el inicio a clase se aproximaba cada vez más, actualmente a los jóvenes de aquel internado les quedaban tres días antes de comenzar con su pesadilla, como era costumbre, la cafetería se reabría para darle paso a aquellos estudiantes muertos del hambre.

El ambiente era cálido, todos los estudiantes reían, jugaban entre sí, charlaban y se molestaban mutuamente, a simple vista parecía un ambiente muy agradable, pero aquello solo era una fachada, un velo que pronto seria descubierto.

Hacía más de 24 horas que los príncipes habían dado a conocer a la víctima, todos aquellos estudiantes se encontraban expectantes, si bien la pequeña nota que todos traían tan solo decía unas pequeñas palabras Te atrapa con esa dulce mirada. Por lo tanto, estos tan solo optaban por disimular, mientras buscaban minuciosamente entre las jóvenes de nuevo ingreso.

La pequeña Celeste aún no se encontraba en la cafetería, tan solo esperaba a que su nueva amiga terminara de retocar su maquillaje.

--- Como te he dicho Celeste--- buscaba un labial rojo---- debes dejar a un lado tanta timidez, eres genial una vez la dejas --- pasaba el pequeño labial por sus labios.

Celeste la miraba detenidamente, aun no comprendía como podía maquillarse tanto y aun así lucir estupenda, ella a duras penas se lavaba la cara, y a veces peinaba su cabellera.

--- Solo... soy de pocas palabras

Aria la hermosa pelirroja había logrado sacar el mejor lado de Celeste, dejar a un lado su timidez, al menos con ella, desde que se habían conocido estas se conectaron al instante, haciendo que su relación y su convivencia fuese más fácil

--- Querida de pocas palabras no eres--- se miraba al espejo--- Que seas introvertida es diferente, créeme no dejaste de hablar una vez logre soltarte la lengua.

La pequeña suspiro, aquello era cierto, a simple vista Celeste podría parecer un tanto tímida, pero cuando se encontraba a gusto hablaba demasiado, pero aquello era un efecto de su nerviosismo.

Aria se miró por última vez se encontraba despampanante, su cabello perfectamente peinado, su maquillaje recién retocado y su atuendo totalmente provocativo, estaba decidida a ser el centro de atención en el internado, comenzado por la cafetería, ya que al igual que Celeste era su primera vez en aquel internado.

Caminaron juntas hasta llegar a la puerta de la cafetería, se miraron mutuamente, las dos habían puesto una mano en la puerta, esperando la señal para abrir la puerta al mismo tiempo.

--- ¿Lista? --- preguntó Aria

La pequeña miro sus zapatos, tomando aire, para luego expulsarlo, aquello la aterraba.

--- Más que lista.

Murmullos fue todo lo que se escuchaba, las carcajadas, la habladuría, el jugueteo había cesado una vez los cuatro príncipes habían entrado. Estos se veían tan perfectos como siempre, Marco se encontraba a la cabeza del grupo, Vicente a su derecha, Manuel a su Izquierda y Adrien este inexplicablemente iba atrás.

Caminaban revoloteándose como pavos reales, mostrando su majestuosidad, y su belleza colateral.

Los cuatro cada uno a tomándose su tiempo habían observado a la pequeña, ya que esta junto a su amiga eran las únicas que se encontraban comiendo y hablando animadamente, sorprendiendo a los cuatro jóvenes.

--- Bienvenidos nuevamente a Media noche--- Les saludó Marco, llamando la atención de aquellas dos jóvenes.

Aria miro a Celeste tratando de averiguar quién era aquel joven y su séquito de estirados.

--- ¿Sabes quiénes son? --- le susurró Aria a Celeste

La pequeño los miro a todos detenidamente, achinando sus ojos para poder ver mejor

--- No--- le respondió rápidamente--- ¿Pero te acuerdas del extraño joven que te conté? --- Aria asintió--- bueno es él, el rubio.

Aria lo repaso arrugando su nariz, efectivamente aquello que le había dicho la pequeña tiempo atrás era cierto, tanto solo era un pomposo niño hijo de papi y mami.

--- El rubio desabrido junto a su sequito de kens--- dijo Aria en lo que creyó que era un susurro, llamando la atención de todos en la sala, callando a los príncipes y empeorándolo con la risa de estas dos.

Silencio y nada más que silencio se escuchaba en la cafetería de media noche, ni un murmullo, ni una risa, ni siquiera un estornudo salía de los labios de todos aquellos estudiantes, al contrario, ellos se encontraban sorprendidos, a la expectativa, mirando con miedo y un poco de lastima a aquellas dos chicas.

Los príncipes se encontraban un tanto despectivos, les parecía de lo más bajo aquello que habían escuchado, pero ¿Qué podían esperar de la amiga de la campesina? Sentían que media noche se había convertido un lugar de acogida para los indigentes.



Princesa_Cristal

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Editado: 14.03.2019

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