El Juego

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Capitulo 5

Rosas, pequeñas, medianas y grandes rosas se encontraban por todos los corredores del internado, estas estaban puestas específicamente para que su intensidad se fuese degradando a medida que llegara al corredor donde se encontraba la habitación de la pequeña, comenzando con unas intensas rosas rojas pera terminar con unas blancas.

Todas jóvenes del internado habían recibido un ramillete, este variaba solamente en el color de la flor, algunas habían recibido el rojo, otras rosado, otras blanco y algunas una extraña rosas negras.

Este ramillete venía con una pequeña nota: De cada casa es su color.

Dejado a su vez estupefactas a las jóvenes, aquellas no entendían que estaba sucediendo, para ellas también esto era nuevo, jamás los príncipes habían hecho aquello, jamás habían hecho tanto por un juego.

Pacientemente todos los estudiantes siguieron aquel camino de rosas degradadas, llegando hasta la tan anhelada habitación de oro como muchos estudiantes la habían apodado. Se miraron entre si   y fruncieron el ceño ante tal blasfemia, ¿Quién podría estar ocupándola? Era tan solo una de las múltiples preguntas que se hacían.

Rellanadose cada vez mas de ira hacia la dueña de aquella habitación, ninguno de ellos sintió compasión por la niña que se encontraba adentro, al contrario, deseaban que el juego avanzara, si bien este ya había acabado de comenzar.

Aria se había empeñado en embellecer a la pequeña, no podría tolerar que su única amiga estuviese andando con cosas desgastadas, agujeradas y sin una gota de maquillaje.

Esa mañana había llamado a Aurora su propia diseñadora, le había comentado con desagrado la situación de Celeste, alarmando a la pobre señora, haciendo que esta agarrase un avión inmediatamente a Italia (Verona).

--- Aria--- suspiro la pequeña, aquella era la décima vez que se lo repetía--- no puedo costearme ropa de diseñador.

La pelirroja limaba sus uñas, haciéndole caso omiso a lo que esta decía.

---Aria.

---Lo sé--- dejo a un lado la lima--- no vas a pagar esta ropa, yo te la voy a regalar. Es solo un regalo.

---No es solo un regalo.

---Entonces ¿Qué es? --- le preguntó--- ¿Una ofensa?

--- Es solo que no estoy acostumbrada a eso.

Aria la miro fijamente.

---Lo aceptaras ¿vale?

---Aria...--- Fue interrumpida--- Aria nada--- le respondió.

Celeste se encontraba exhausta, anoche no había dormido muy bien, luego de aquella discusión en la cafetería entro en un estado de paranoia; aumentándolo más cuando recibió aquel extraño ramillete de rosas negras, empeorándolo cuando vio aquel camino de rosas blancas.

---Otra vez pensando en eso --- se levantó de la cama--- ya te lo he dicho, es algo normal, --- camino hacia el espejo--- al parecer todas recibimos aquel ramillete, y las rosas están por todos los corredores--- abrió una crema--- pequeña deja de estar ansiosa, solo olvídalo.

Aria había recibido un gran ramillete de rosas rosadas, adorándolo inmediatamente, todo lo rosado y lo rojo era amado por ella; se emocionó cuando vio las flores rojas por su corredor, aquello era una maravilla, ante sus ojos y una rareza ante los ojos de la pequeña.

--- ¿Quién regala rosas?

Aria abrió la boca para responderle, pero fue interrumpida por pequeños golpes provenientes de la puerta, avanzo a esta rápidamente, sin importar que aun tuviera crema en la cara, ya sabía que era Aurora, abriéndola de un tirón.

--- Bonita mascarilla--- dijo, haciendo que Aria abriera sus ojos de golpe.

--- Tú--- le respondió con recelo

--- Si, pelirroja--- le dijo cínicamente---- ¡Yo!

Aria mordía su mejilla interior, ese estúpido niño la sacaba de quicio, diariamente maldecía la hora en la que lo había conocido, odiaba todo de él, desde su arrogante sonrisa hasta la forma en la que respiraba.

Le valía un comino si su cara se encontraba llena de crema, más bien esperaba que eso lo asustara, esperaba que aquel idiota saliese corriendo, pero eso jamás ocurrió, el seguía ahí, mirándola como si nada.

--- ¿Qué quieres? --- articulo rápidamente.

El joven ignoro su pregunta, su mirada fue directo hacia Celeste, esta se encontraba con media cara tapada con una almohada, arqueo una ceja ante esto, seguía pensado que ella era solamente una perdida tiempo.



Princesa_Cristal

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Editado: 14.03.2019

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