El Juego (en Edición)

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Capítulo 5 (Catalina)

Desde que era pequeña me enseñaron que las personas débiles nunca sobreviven y mucho menos logran lo que quieren. En mi mente siempre estuvo ser la mejor por encima de todo, sin importar la circunstancia o el hecho de encontrarte en peligro, tú defines qué quieres ser. Si el asesino o el asesinado.

Yo siempre prefería ser el asesino, nunca me rebajaba al punto de estar al borde de la muerte porque mi vida es valiosa para muchas personas, algunas de las cuales no recuerdo el por qué. En mi mente sólo quedaba el momento de mi último día en ese bosque, el día que vi a Mark y le prometí no matar a nadie más, así como también dejaría de sobrevivir.

Es increíble las cosas que pueden llevar a una persona a romper una promesa, en mi caso estaba el hecho de salvar vidas y pelear con este hombre mientras estoy herida. En el caso de Mark, no podrá cumplir la promesa que me hizo ese último día, donde sus palabras fueron: “Te protegeré cueste lo que cueste”. No me puedo imaginar lo terrible que se sienta ahora, sé que me está viendo pelear, que escucha mis quejidos de dolor y por ello me siento mal por él.

Las personas rompen promesas todos los días en cualquier situación, sea buena o mala, pero para muchos esas promesas no significan tanto como lo significa para Mark y para mí.

El hombre intenta incrustarme el hacha en el estómago en un momento de distracción por parte mía, había mirado a Karina que sollozaba junto a los demás mientras me miraban. Me sentía mal por ella, de seguro se sentía impotente por ver esta escena y no poder hacer nada, pero ella no era como yo. Supe que algo estaba mal en mí desde el momento en que todos se congelaron y yo seguí en movimiento, al momento cuando conseguí hacerle frente a un asesino experimentado como lo es este hombre.

Algo en mí cambio esa tarde en el parque, más no lo quise aceptar hasta ahora.

Bloqueo el hacha con un movimiento de mi cuchillo y el ruido del metal aturdió de nuevo mis sentidos. Aprieto los dientes por el impacto e intento atacar de nuevo, conozco las técnicas de combate gracias a mi padre que me las inculcó desde que era pequeña, la manera de como matar a alguien la aprendí mientras cazaba a un venado a las orillas del río que pasa por el pueblo.

Porque en ese momento supe que las personas somos sólo ese venado, tenemos depredadores observándonos y ante cualquier indicio de confianza del entorno terminas asesinado por los terceros que te están observando.

Busco golpearle un costado con mi pie lesionado para alejarlo de mí cuando de pronto toma mi pie en sus manos y hace crujir el hueso de una manera nada normal arrancando un grito de dolor desde lo más profundo de mi garganta.

– Hasta aquí llegaste.

Me levanta a su altura y saca una lanza, no sé de donde viene todo esto, me la entierra en el estómago y me arroja lejos del lugar.

Siempre me han dicho que la vida pasa frente a tus ojos al momento de tu muerte, aunque en mi caso, mientras soy lanzada con una lanza en mi estómago a un destino que desconozco, no puedo ver nada que no sea unos ojos y sentir unas sensaciones que nunca he llegado a percibir.

Cuando impacto en la pared y la sangre escurre por mi boca supe que no he vivido una vida como debería, no he sido yo misma. Estoy en un curso que conozco bien, miles de ojos me miran aterrados y en lo único que puedo pensar es que no he sido yo, no he vivido como lo que soy.

La puerta se cierra de golpe dando tiempo para que me recupere y como puedo comienzo a despegar la lanza tanto de la pared como de mi cuerpo. El dolor es abrasador, no voy a mentir sobre eso, pero cada grito y ardor que siento me llevan a lugares que no recuerdo visitar con una persona que no ha dejado mi corazón del todo.

"Nuestras circunstancias no eran las correctas. Tal vez nuestro amor tampoco era el adecuado, pero algo tengo seguro y es que no rechazare mi amor por él. No importa lo mucho que me digas que lo odie ¡Jamás lo haré!"

Caigo de rodillas con la sangre escurriendo de mi cuerpo y el peso de esta batalla decayó sobre mis hombros como una carga que esperaba años en caer.

Me siento abrumada, pero también feliz. Debería estar asustada ahora mismo, temiendo por mi vida, por toda la sangre que estoy perdiendo, y sorprendentemente ahora me siento más viva que antes. Ahora comienzo a ser yo.

Sabes que hacer. Siempre lo has sabido.

Escupo la sangre de mi boca, ahora es que comienzo a aceptar tener la voz grave como un apoyo en mi mente, gracias a ella no me he sentido sola. Las palabras que vinieron a mi cabeza, aquellas que poseían una voz más madura que la mía y mi cuerpo la reconoció como suya propia, esas palabras me ayudaron a entender que no todo se encontraba perdido en estos momentos.

– ¿Qué debo... hacer? – pregunto mareándome intentando detener el sangrado de mi herida.



Laczuly0711

Editado: 07.08.2019

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