El Juego (en Edición)

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Capítulo 10 (Catalina)

Terminemos con esta larga espera. Voy a publicar según como escriba en el teléfono, así que los errores los corrijo con el tiempo 💙

Comencemos...

Capítulo 10
Catalina


Espero a que Cinthia salga de la habitación para reunirse con mis padres a comer, tomo el cuchillo que está debajo de mi cama y me levanto de inmediato para salir por la ventana.

Mi actitud debe parecer extraña, apenas han pasado cuatro días desde el inicio del juego. Dos, desde el incidente del parque donde no logro explicar cómo llegué a casa. Pero todo tiene una explicación, algo que sorprende a muchas personas que me consideran una asesina.

En la calle, miro a los alrededores con la capucha puesta y sonrío abiertamente al notar que todo se encuentra como lo deseaba. Hoy es el funeral de los chicos que murieron en el juego, muchos irán acompañados de sus padres para ayudar a las familias en su dolor. Obviamente mis padres se negaron a dejarme salir, según ellos es muy peligroso para mí estar en la calle estos días, más no puedo evitarlo, me siento terrible por esos chicos. No quise nunca que murieran, si tan solo hubiese sido más fuerte...

- ¿Crees que esa venga?

Detengo mis pasos en la entrada del cementerio, donde muchos están llorando frente al ataud de su familiar, arreglo la capucha para cubrir mi rostro y miro a las dos chicas frente a mí. Son las mejores amigas de una de las que murió en el juego. Una de ellas la hija del fallecido alcalde de la ciudad, que increíblemente murió hace dos días sin explicación alguna. Y la otra, bueno... Ella solo es la sombra de la rubia a su lado. Samantha.

- Hasta donde sé, ella está en un encierro permanente en su casa - Responde la pelirroja que siempre está con ella - Ni siquiera su primo Mark la ha visto.

Es una suerte entonces que yo haya cambiado mi aspecto estos últimos días. Paso sigilosamente a lado de ellas y me coloco en un punto estratégico para ver todos los funerales.

Si se preguntan como luzco ahora les sorprenderá saber que mi cabello ya no es el de antes, ya no lo tengo por la cintura de forma lacia; ahora está a la altura de mi pecho con unas ondas naturales que surgieron al pasar de los días gracias a las noches donde no hacía otra cosa que trenzar mi cabello para conciliar el sueño que la pesadilla me arrebató. Mi ropa es completamente oscura, parecida a la que debo usar en el trascurso de este juego. Y mis ojos están ocultos con unos lentes de sol que le quite prestado a Cinthia antes de huir por la ventana.

El sacerdote se colocó en frente de todos para decir las palabras de despedida, los sollozos de las personas acallandose de a poco y mi culpa aumentando a cada segundo.

- Estamos aquí reunidos para despedir las almas de nuestros familiares, aquellos chicos que perdieron la vida una fatídica tarde...

- No deberías estar aquí.

¿Por qué siempre está donde yo estoy?

- Tus pecados no serán perdonados solo por venir al funeral de las personas que murieron por culpa de tu juego - Digo molesta sin voltear a mirar al sujeto a mi lado.

El creador del juego, un hombre al que todavía no he tenido el agrado de apreciar el rostro. Una persona rodeada de sombras que no hace más que aparecer para traer la desgracia consigo. Y también la razón por la que volví a matar luego de todos esos años de descanso. Lo odio.

- Tu tampoco dejarás de ser una asesina por venir aquí - Responde el hombre con su característico matiz de voces distorsionadas.

Eso dolió. Me lastimaba en sobremanera cuando me recordaban ese aspecto de mi vida, pero no iba a permitir que él lo notara. Nunca me mostraría débil ante mi enemigo, mucho menos el creador del juego, yo soy fuerte. Soy fuerte y se lo demostraré a todos aquellos que duden.

-Déjala en paz - Habló una voz conocida a mi espalda. Abrí los ojos soprendida levantando la mirada, no sabía que una lágrima había corrido por mi mejilla; mucho menos que Fitzwilliam estaba detrás de mí con una mirada severa dirigida al creador.

- Fitz...

El chico solo me miró unos segundos. Una mirada que significó mucho para mí, me reconfortaba y tranquilizaba ver esa mirada en su rostro. No lo conocía de toda la vida, tampoco sabía sus intenciones para conmigo, pero increíblemente a su lado me sentía segura.

- No tienes por qué molestarla - Dijo él sin miedo dirigiéndose al creador - Ella no te ha hecho nada, es una víctima más de este juego absurdo.

- Nos veremos pronto, Cydiler - Se despide el creador sin prestarle mucha atención a las palabras del chico. Su mirada estaba puesta en mí, que aunque no podía verla claramente sabía que me estaba acuchillando con ella. Todo mi ser lo presentía.

Cuando hubo desaparecido ese hombre de mi vista, me permití liberar mis sentimientos. No me importaba que Fitzwilliam me estuviera mirando, me sentía muy mal, terrible. Las palabras del creador, las urnas siendo enterradas frente a mí, las palabras del sacerdote. Todo me recordaba lo que ocurrió días atrás, me recordaba que nada cambiaría mi forma de ser. Yo era esto. Sangre y dolor. No tenía derecho a ser feliz, nadie debía decírmelo, recordarmelo a mi misma era castigo suficiente para mi persona.



Laczuly0711

Editado: 22.08.2019

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