El Ladrón Del Nacimiento

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IV

Ella y yo vamos solos, su vestimenta negra con lineas rojas me desconcierta ya que todos los demás son absolutamente negras sin embargo ella no se aleja mucho de mi.

KIGEN, es realmente al único lugar que debemos proteger de ustedes, los humanos—me dice mientras caminamos, las naves vuelan sobre nosotros, las luces rojas y palpitantes me producen desconfianza, se que han capturado humanos y estan dentro de ellas—es verdad que no hemos logrado crear de manera natural a los Taiji pero no estamos lejos de lograrlo—me mira y sus ojos azules cambian de color a un rojo intenso.

 Un silvido agudo me obliga a bajar la cabeza, mi rostro toca suelo y solo pienso en cerrar los ojos, estrepitosas detonaciones rugen tras de mí, de nuevo silvidos agudos que me estan volviendo loco, es una maldita tortura; cuando levanto la vista una nube de polvo me deja confundido y entre las nubes una silueta se distingue, alguien viene hacia mi, mi respiración se hace más lenta y no parpadeo, no quiero perder de vista a esa silueta. Mi corazón palpitante me deja saber que aun estoy vivo.

Un rostro femenino esta frente a mi, de cabellos largos y negros, tez pálida, ojos carmecí que poco a poco disminuyen su intensidad, dejandome ver a sólo uno de sus ojos tomar un color verde, delineados y delgados labios entreabiertos me susurran algo pero no comprendo. Una descarga eléctrica a mi costado izquierdo me paraliza, ella me sonríe, una sonrisa tan grácil que me hace cerrar los ojos.

Quién sabe cuánto tiempo paso desde que me desmaye por culpa de esa descarga eléctrica pero cuando abro los ojos estoy en un lugar completamente diferente, un edificio en una forma que jamás habia visto, en la base era plano y de clor griacio y conforme alzaba la vista para ver su fin, tomaba la forma de unas escaleras en tipo caracol de cristal que formaba diminuts arcoíris pero de sus ventanas desprendía algo a lo que yo llamaría “Inochi”.



cafeabuela

Editado: 23.06.2019

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