El Llanto De Las Estrellas

Tamaño de fuente: - +

Capitulo Ocho – Cálido ámbar de sus ojos

Miraba a través del vidrio empañado. Es una mañana muy fría, tan fría que la gente estaba tan silenciosa, más de lo habitual.

El bus en el que voy, no va muy aprisa, voy en buen tiempo a la Universidad, hoy me reintegro como una extraña nuevamente. Cierro mis ojos en intento calmar mis nervios, sujeto mi mochila con ambas manos y al abrir mis ojos tomo el valor y me levanto de mi asiento, todo es como una escena en cámara lenta.

Miro el amplio boulevard que separa la realidad de la universidad, temo por los nuevos eventos que se presenten desde ahora en adelante.

Una teoría que abruma mi mente, una hipótesis, un ensayo, todo en mi mente es un revuelo de desencantos e ideas sin sentido común. Solo deseó que la bruma que acompaña mis pensamientos se disipe con el pasar del día.

Me hallo parada frente a la universidad. Amigos y conocidos me saludan con misterio en sus miradas. ¿Curiosidad talvez? O solo simplemente cordialidad.

Que me ha sucedido, donde está mi confianza, donde esta mis fuerzas para adentrarme en este mundo. ¿Por qué soy tan débil en estos momentos?

Siento dolor en mi cuerpo, suspiro con debilidad y acepto regresar a mi casa sin rechistar; doy tres pasos hacia atrás y de pronto siento la cálida mano de alguien sobre mi hombro — beautiful day — quede anonadada por lo que acaba de escuchar. León apenas y me había saludado de una manera divertida, su cabello lo llevaba suelto y su andar era apresurado. Sonríe a mis adentros y me atreví a entrar.

(…)

Todos en el salón conversan, otros juegan con bolígrafos en sus manos y los pocos que conozco están reuníos en grupos y chismean sobre la nueva chica misteriosa del salón que solo asiste a clases cuando llueve.

— Hey chicos escucharon que a Roberto lo arrestaron ayer cerca del bazar de doña Luz.

— ¿¡En verdad?! — respondió una chica de piel morena que llevaba unos Jean muy apretados.

— Si — respondió el chico barba juvenil — al parecer el idiota se puso a vender, ¡ya saben! esos como stikers que se ponen en la lengua.

— ¿Stikers? ¿Drogas? — ignoraron las preguntas de un chica con apariencia de niña.

— Pero y ¿cómo sabían que el vendía eso?

— Un policía lo vio al pasar dinero de una manera extraña con otro chico.

— Saben quién es el otro chico

— Dicen que es de la Uni pero él se logró escapar

Deje pasar por alto las especulaciones de mis compañeros, pocos notaron mi entrar en el salón, me había vuelto una de las chicas bizarras del salón.

Matías con quien tenía una buena relación de amigos no fue a clases solo me envió un mensaje diciendo: “Srry, estoi mui enfrmo”. Suspire y rogué que el día terminara lo más pronto posible, mis ánimos estaban por los suelos.

Llego la hora de economía y la maestra dio la clase de una manera muy monótona y aburrida que termino por ceder mi sueño.

— ¡Darla¡ ¡Darla¡ ¡Darla¡, despierta mujer, ¿qué haces dormida aun?

— ¿Qué? ¿¡Me quede dormida!? — refregué mis ojos y a la vez estire mis brazos

— ¡Muévete!

— ¿Qué pasa? Pregunte con sorna en mi voz.

— Es Lupe, le acaba de hacer una escena a León como una niña enamorada.

— ¿Lupe? ¿León? — mi corazón comenzó a palpitar muy apresurado y fui tras mi compañera.

Camine hasta el borde del balcón y vi a León llevarse sus manos en son de plegaria, jamás lo había visto de esa manera, tan infantil. ¡Espera! Más abierto con las personas. ¿Dónde está el chico que todos miraban con recelo? ¿Qué es lo que ha pasado en estos meses que estuve fuera de la Universidad?

Al final aquel chico, la tan famosa chica misteriosa se fue con pasos apresurados hacia uno de los salones y León se quedó parado allí con una mirada sonrojada.

— ¡Estás aquí! — Erick tenía una apariencia de estar cansado — ¿podemos hablar?

— Creo que tal vez si debamos pero en otro momento, ¿te parece?

— Entiendo

— Abrígate, hace mucho frio

— Lo tendré en mente, gracias

Termino por apartarse y se fue sin despedirse, era algo natural ya casi en él y mi día volvió a su monotonía

 

(…)



Cristian Reyes

Editado: 18.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar