El Llanto De Las Estrellas

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Capitulo uno – ¿Me amas?

Uno, dos, tres, cuatro…

Salía de mi casa a toda prisa y no podía evitar contar hasta el diez una vieja costumbre que mi hermano mayor hacia antes de ir a su colegio y ahora lo hago yo con el mismo entusiasmo.

Mientras corría hasta la parada del bus vi a Erick un muchacho alto y casi de mi edad, es algo tímido y creo que de pocos amigos pero siempre toma el mismo bus que yo.

Pero esta ocasión fue distinto se me acerco y algo brusco me pidió ser su amiga y yo sorprendida le dije que lo pensaría. Al final tomamos el mismo bus y él se bajaría un par de paradas adelante.

Nunca entendí como el tiempo avanza y el cómo se construye los segundos, minutos y horas todo camina tan aprisa y aquel muchacho tímido termino siendo mi enamorado, no podía evitar sentirme atraída por él, siempre había sido tímido desde que lo conocí a mis diecisiete años; puedo hablar de él miles de cosas, era el muchacho que enamoro mi inocente corazón.

Una noche hubo una fiesta por el barrio en el cual vivía, Erick vino junto conmigo para pasar una bonita velada, fue la primera vez que lo note celoso y algo desconfiado, no entendía que sucedía pero lo pase por alto.

El amor a veces tiende a volvernos ciegos, temerosos y arriesgarnos a tanto por aquella persona que amamos con el corazón, lo aprendí con el día tras día de mi vida junto a un chico que poco a poco fue cambiando por el mero hecho de su inseguridad.

Aquellos detalles de su comportamiento lo pasa por alto y aceptaba el hecho de que lo hacía por protegerme pero un día bajo un mal entendido Erick golpeo a otro chico solo porque sin preguntarme aquel chico me ha había fotografiado para el anuario de la universidad.

Aquel chico perdió su cámara y tuvieron que suturarle cinco puntos en su rostro; aquel día tuve mucho miedo y aunque se disculpó muchas veces comencé a temerle cuando en un comentario sarcástico dijo: “jamás te dejare ser libre”. Si, aunque lo haya dicho con un tono de bromeo sentí que lo hacía con mucha sinceridad.

Habían transcurrido cuatro meses desde aquel incidente y aunque ya no era mencionado en la universidad sentía que era el blanco de las miradas de muchos chicos, me sentí oprimida por algo que en si no lo había causado pero para las demás miradas era un sí.

Hastiada del comportamiento de algunos “compañeros” decidí huir de las miradas y refugiarme en el club de literatura. Allí llegue a conocer a León un chico nuevo en mi ciudad y nuevo en la universidad, él va en la carrera de comercio exterior y aunque suene extraño fue él quien más llamo mi atención. Su apariencia de ser un chico bueno con una mezcla de rebeldía denotaba ante los demás chicos que a pesar de ser más guapos él se quedó en mi memoria.

— Ya que todos somos nuevos aquí debemos presentarnos antes de empezar con la reunión — hablo un señor, intuí que era un profesor de la U.

— Hola chicos buenas tardes mi nombre es Ricardo… — las presentaciones continuaron por un largo rato hasta tocarle a León.

— Hola con todos mi nombre es León Rodríguez vengo desde Quito, soy músico y pues supongo que eso es todo — vaya el muchacho resulto ser músico. Pero sin percatarme me había tocado mi turno de presentarme y sin duda alguna eso no iba conmigo y fueron tanto los nervios que termine por tirar al suelo la silla en la cual estaba sentada.

— Eh hola. Am pues espero que estén bien. Am mi Nombre es, (como era mi nombre), a si mi nombre es Darla López y voy en la carrera de administración un gusto conocerlos.

Aquel primer día en el club fue entretenido y algo fuera de lo normal, hablamos de tantos libros que la mitad de ellos no podía recordarlos, León en todo momento mantuvo un perfil bajo y cuando la reunión termino él se había marchado.

Mientras caminaba hacia la salida Erick me esperaba con un semblante algo preocupado y eso causo una fuerte impresión en mí.

Estaba muy nervioso y ansioso por ir a casa. Cuando mencione en acompañarle hasta su casa él se negó y con voz rápida dijo que deseaba ir a la mía. Estaba vez no habría problema pues en mi casa estaría sola.

Llegamos a casa y le dije Erick que esperase hasta prepararle algo de comer pues supo decirme que apenas había desayunado.

Cuando volví con la comida Erick se encontraba muy dormido y lo mire por largo rato, fue allí que note que en su mano llevaba algo y al tratar de retirarlo note que era una fundita pequeña en la cual se encontraba algo que jamás olvidare.

Erick en ese instante abrió sus ojos y antes que pudiera reaccionar su mano estrecho mi brazo con fuerza haciendo que soltara aquella fundita.



Cristian Reyes

Editado: 18.08.2019

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