El Lobo y la Princesa Roja: El Príncipe de las Amazonas

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El Entrenamiento: Fase Final

Pasaron varios meses y llegó la parte más temida para las reclutas. Miembros activos del batallón se unían a los entrenamientos y se comparaba el desempeño de las reclutas con el de sus compañeras del batallón, además comenzaba la primera etapa de entrenamiento de lucha avanzado y a cualquiera podía tocarle la desdicha de enfrentarse a sus futuras compañeras. La presencia de Tarion provocó que el nivel de comparación aumentara. Las que se rebajaban a entrenar de nuevo como reclutas siempre eran las menos experimentadas, pero ese año Artemisia y Selenis entraron, solo para participar con Tarion y empujarlo al máximo. Para Tarion era la etapa más esperada. Se sentía más seguro de que podía lograrlo y pensaba que por fin el campo de juego se estaba nivelando, pues como lo veía él, a la ahora pelear todas ellas serian igual de inferiores ante él como él era ante ellas a la hora de los ejercicios pesados.

Pasaron dos días y como era de esperarse Artemisia y Selenis, aun sin usar el estado omega y sin esforzarse mucho, hacían ver a todas las demás lo débiles que eran, tan solo Andrea y las hermanas lograban, con su máximo esfuerzo, llegar cerca del nivel de las comandantes. Lo que tomó a todas por sorpresa fue que Tarion dejó de ser el último. Cada día mejoraba sus tiempos en las pistas de obstáculos y las marchas a campo traviesa. La armadura pesada hizo su trabajo, él era fuerte y se recuperaba casi al mismo ritmo que las amazonas.

Aradriel seguía poniéndole pesas, cosa que sabiendo su identidad le era un poco más difícil. Casi no le quedaba espacio, había perdido la cuenta, pero la armadura pesaba al menos 220 libras y él estaba superando amazonas que llevaban un poco más de la mitad de ese peso. Ella pensó que sería bueno ver lo que él podía hacer sin el gran peso encima, ver que podía hacer en condiciones iguales a las chicas, así que decidió que en algún momento los pondría a completar las dos pistas de obstáculos sin armaduras de entrenamiento.

Pasaron dos semanas sin que Aradriel le pusiera peso extra a Tarion y él lograba igualarse a la mayoría de las chicas, solo era superado por las mejores. A Aradriel le pareció que era tiempo de pasar a la siguiente etapa y una tarde les aviso que después de las fiestas de fin de año, comenzarían a entrenar con armas, y con su armadura personal en lugar de la de entrenamiento.

Faltaba poco para el día de Alexandra, que marcaba el fin del año. Aradriel les permitió irse a a sus casas a pasar con sus familias por una semana, tanto el personal auxiliar como el personal activo y las reclutas. Algunas no tenían a donde ir y se quedaron en el castro, incluyendo a Aradriel, quien si era parte del tradicional banquete de la reina, mas no tenía un hogar fuera del castro donde pasar los días libres. Diana pidió permiso para irse con la familia de su padre, pero Leana no la acompañó.

Era común que organizaran su propia celebración en las barracas, aunque Aradriel no participaba mucho, las fiestas eran tiempos difíciles para ella y prefería estar sola. Para Tarion era su primer año nuevo fuera de casa y se sentía un poco triste al principio, pero cuando se enteró de que sus amigas se quedarían, le fue fácil superarlo. Entre todos se brindaban la compañía que sus verdaderas familias no les podían dar, fuera cual fuera la razón. Para la mayoría el problema era la distancia, varias tenían a sus familias lejos de la capital, pero Aradriel y Selenis tenían razones un poco más trágicas. Ambas habían perdido a sus madres y sus padres de una forma u otra las habían abandonado; tal vez el caso de Selenis era el peor, su padre se había vuelto a casar y su esposa no gustaba de ella, por lo que su padre se había distanciado y casi no lo veía, aunque vivían en la misma ciudad.

Los días libres fueron lo que Tarion necesitaba para conocer más a sus futuras compañeras, la mayoría de las que se quedaron eran del batallón activo, y sus compañeras de cuarto. Él pudo pasar los días antes del año nuevo hablando y compartiendo historias con ellas, tenía mucho que aprender si quería pasar las pruebas y quienes mejores para ayudarlo que aquellas que ya habían pasado ese tormento. Ocupaban sus días descansando junto a la piscina, comiendo y bebiendo; un merecido receso del duro entrenamiento.

Fue difícil para Tarion ver cuando Aradriel y Artemisia se alistaron con sus uniformes de gala para ir al banquete de la reina, su lugar era junto a ellas como príncipe de Helas, pero él aún no había logrado ganarse a las chicas sin decir que era el príncipe. Cuando Artemisia le aconsejo que se revelara a todos, él, con algo de dolor, le dijo que todavía no era el momento. Él se quedó con las demás y organizaron una verdadera fiesta de fin de año en el salón comunal, incluso invitaron a algunos muchachos de las tropas de asalto que les caían bien. Cantos, bailes, una celebración real y sencilla, sin los lujos del palacio, pero con toda la alegría sincera de los que ahí estaban.

A Tarion le sorprendió mucho ver a Brundir cantando, entonaba una antigua canción de tabernas. Ella tenía una gran voz, que tal vez podía rivalizar con las voces de las divas de la ópera, quienes solían cobrar mucho dinero por presentarse en los teatros. La música la tocaban los hombres con tambores, violines y guitarras, las mujeres acompañaban con las palmas y los coros. La canción de Brundir decía así:



D.C. Brugiatti

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En el texto hay: romance, guerra, peleas y accion

Editado: 25.10.2019

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