El Último Ángel

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Capítulo VII

No me había dado cuenta de que le había hecho una pregunta que lo obligaría a decir la verdad. Solo lo hice porque, la pregunta que rondaba en mi cabeza desde hace tiempo, me había salido en voz alta. Me entristece mucho verlo así y no saber que le paso, o que hacer para aliviarlo.

—Saurs, no quería...— negó con la cabeza.

—Creo que tienes que saber a quién le encomiendas tu protección— volví a tomar asiento, en el suelo.

Él ya me había dicho una vez que era un asesino, pude ver lo mal que se sentía al respecto. Creo que ahora que sabré más a fondo que fue lo que hizo y porque lo hace sufrir tanto.

—Eileen no mate solo a una persona, — no pude evitar que el bello de mi cuerpo se erizara —fueron miles— ¿es enserio? —destruí familias completas sin que me importara, dejando que culpara a Diamen, me aproveche de eso— aspire hondo, mi corazón estaba latiendo a gran velocidad.

— ¿Qué te hizo parar?— creo que voy a arrepentirme de preguntar esto.

—Una niña— trague en seco, sus ojos comenzaron a humedecerse —tenia cuatros años a lo sumo, sinceramente no lo sé y nunca lo sabré— no me digas que... —mate a sus padre y hermanos de la manera más cruel que te puedas imaginar— no puedo calmar el ritmo de mi corazón, no sé si quiero escuchar esto —cuando me estaba yendo, terminando toda esa masacre, la oí llamar a su madre desde el piso de arriba, si no lo hubiera hecho ella podría haberse salvado de mi— díganme que no la mato —minutos después apareció en la escena, sin duda era una que la perturbaría de por vida— una lagrima rodo por su mejilla— corrió hacia su mama y cuando me vio me dijo: "señor ayúdeme, mi mama se cayó y se lastimo", que inocencia. — sus manos temblaban y mientras hablaba no me miraba, parecía ido en sus recuerdo —le dije: "No se cayó, un hombre malo la lastimo", simplemente me acerque y clave mi navaja en su estómago— un leve grito salió de mi boca e instantáneamente la tape para que no saliera más —mientras moría, ella no lloro, estiro su pequeña manito a mi cara y susurro: "mi mama dice que no hay personas malas, ellos solo están perdidos. Lo único que podemos hacer es perdonar y ayudarlos a encontrarse" tomo un poco de aire y antes de que irse me dijo: "te perdono"— a esta altura nuestras lagrimas estaban sin control, cuando termino de contar todo se cubrió el rostro con las manos y empezó a llorar más desesperado — ¿Entiendes lo que hice? ¡Soy un monstruo!

No me salía nada, no podía articular palabra, ni siquiera moverme. Estaba realmente impresionada, tenía un remolino de sensaciones y pensamientos que me mareaba. Por un lado pensar en la pobre niña hacia que un nudo se formara en mi garganta, por otro, no podía imaginarme a Saurs haciendo algo así, era increíble. Finalmente solo pensaba en el hecho de la fuerza de esa pobre pequeña para estar muriendo y agonizando de dolor y decirle tales palabras.

Mientras tanto él se ahogaba en llanto enfrente de mí pero realmente no sabía qué hacer. Las ganas de consolarlo estaban presentes, pero estaba totalmente paralizada.

Segundos después Saurs se calmó y se seo las lágrimas tomando un gran suspiro mirando al techo. Creo que va a seguir contándome.

— Estuve todo el día en esa casa mirando su cuerpo frio y pálido, tenía la estúpida esperanza de que volviera a despertar, pero no lo hice. Enterré su cuerpo en el bosque, nadie sabe eso, solo yo sé dónde está— me levante del suelo y empecé a caminar por la pequeña habitación, necesitaba moverme sino para destensarme.

Pasaron unos minutos sin que nadie dijera nada. Mi cabeza planeaba las palabras justas para brindarle consuelo, pero no las encontraba ¿Qué le podía decir a un hombre que sufre así para aliviarlo un poco? Entiendo que lo que hizo en su pasado fue espantoso, pero está arrepentido y yo no voy a ser quien los juzgue por eso. Creo que solo tendrá que enfrentar sus propios errores.

—Me odias ¿no es así?— ni siquiera me miro cuando lo dijo.

Rápidamente me acerque y lo abrace, fue lo único que se me ocurrió, no sé cómo expresarle con palabras lo que siento al respecto. O tal vez sí, pero no quiero lastimarlo más aún.

—No merezco que me abraces, ni siquiera que me toques.

Tenía su cabeza en mi pecho, seguía sentado mientras yo estaba parada a su lado aferrándolo contra mí. Inconscientemente empecé a acariciar su cabeza, creo que así podría hacer que se relaje un poco.

—No te odio Saurs, a mí no me has hecho nada malo, no seré yo quien juzgue tu pasado— escuche que reía débilmente entre dientes.

—Eres un ser maravilloso, yo he matado miles de personas y tú no dudarías en dar tu vida por la persona que fuera ¿Cómo es posible que tenga la dicha de que me abraces? Se siente tan bien, como si de una caricia borraras todo lo negro que me hunde poco a poco en el infierno— no tengo que llorar, no tengo que llorar.



MERO

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En el texto hay: angeles, angeles caidos, demonios

Editado: 26.09.2018

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