El Manantial. Saga Ranchos Nº 2

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Capitulo 20

La tarde comienza a caer, el sonido clásico del campo es el arrullar y los sentimientos encontrados de Andrea comienzan aflorar.

Ella decida por sacar a Virginia de sus vidas, no va a permitir que venga y termine con la paz que ha reinado desde hace unos meses.

Así que si dar vueltas al asunto llamó a su mejor amiga.

_¡Necesito que vengas! ¡Es urgente!_ dijo rápidamente a Betty.

_¿Le pasa algo a mi príncipe...?_ sus palabras quedaron interrumpidas por Andrea.

_ ¡Te necesito ya!_ colgó para que no la interrogara. Corrió rápido a la habitación y calzó unos vaqueros, una camisa la cual colocó por dentro del pantalón, y lo ciño con un cinturón. Calzo sus botas y se hizo una trenza.

_ ¿Qué pasa?_ la voz fatigada de Betty por la carrera se escuchó en la gran sala_ ¡Andrea!

_ Necesito que cuides a tu príncipe _ tomó el bolso y las llaves de una de las camionetas _me urge hacer una diligencia.

_!Oye cálmate! _Betty conocía a Andrea desde mucho tiempo atrás, y pudo notar el semblante pálido y su nerviosismo_ ¿Adónde vas?

_¡Voy de una vez por todas a enfrentar mis miedos! _le dijo al momento de salir.

Llegó al lugar indicado, pero no entró de inmediato, su corazón latía de manera rápida, tenía un mal presentimiento, sentía que algo malo iba a pasar.

Agarraba con fuerza el volante de la camioneta, y miraba la entrada del lugar indicado por Virginia.

¿Estaría preparada para soportar la verdad? ¿Cuál verdad? ¿Steven amaba a otra mujer y no a ella? ¡Hasta cuándo tendría ella esa inseguridad!

Con pasos lentos e inseguros se fue acercando al establecimiento.

El lugar estaba muy abarrotado, personas salían, entraban, era un total caos, enfermeras, médicos, pacientes, eran muchas las personas que llenaban el lugar.

Andrea podría jurar que los latidos del corazón los sentía en la boca, y un nudo apretaba cada vez con más fuerza causando problemas para respirar, respiraba por la boca no alcanzaba a llenar sus pulmones de manera correcta.

Paseo su mirada por todo el lugar sus manos sudaban e inconsciente las seco en el vaquero y de pronto sus ojos se encontraron con Steven sentado en una mesa.

Su mano sostenía la mano de Virginia y le hablaba con tal dulzura, eso causó unas ansias por vomitar, por la romántica escena.

Virginia vestía el uniforme clásico de la clínica, podría ser que acababa el turno o lo iniciaba.

_¡Oh, Ste!_ murmuró entre sollozos Virginia _ sé cuánto amas a mi hermana, y realmente no me importa que te hayas casado con Andrea, tenías que hacer tu vida nuevamente _se limpió la nariz con un pañuelo _ pero, te juro que jamás he querido hacerte daño.

_ Virginia, por favor entiende que esto no tiene sentido, yo siempre la amé y la amaré por lo que me queda de vida_ la mano de Steven seguía sobre la de Virginia _ deja pasar todo lo malo y vive en paz, perdona más. Es lo correcto.

_¡No! Tú no eres culpable de lo que nos pasó por lo tanto no tengo nada que perdonarte_ se miraron fijamente _ por eso no te sientas culpable, si quieres seguir viviendo con ella, pues hazlo, ella será la engañada, no yo, porque yo conozco tu realidad y tus verdaderos sentimientos.

_Mi realidad es que quiero que desista de todo lo que quieres hacer_ Steven, se pasó la mano por la cabeza mostrando frustración _ ellos no se merecen esto.

_¡Buenas tardes! _ Andrea desde donde estaba podía oír pero no ver, y escuchó cada palabra que ellos decían, taladrando con fuerza su corazón, el cual se quiebra de golpe.

Steven amaba aún a Maritza, Virginia se lo reclamaba, pero ¿Que está haciendo Roberto ahí? Un mesero llega ella con un pedido de café que ella solicitó para disimular su permanencia en la mesa que había ocupado.

_¡Hasta que llegaste!_ la voz enfadada de Virginia se escuchó_ pensé que me ibas a plantar.

_ !Jamás haría tal cosa! _los tres mantuvieron un silencio abrumador, que por un momento Andrea pensó que se marcharon.

_!Quiero que pagues!_ la enfurecida mujer inició nuevamente la conversación _ ¡Que pagues lo que le hiciste a Maritza y a Steven!

_Te he dicho hasta el cansancio que él es inocente, que todo fue una venganza de Roberto Ferrero, él quería destruir a nuestro padre _le increpó Steven, cansado por la terquedad de la mujer.

_No, fue su culpa_ ella lo señaló a Roberto con el dedo_ ella murió y ahora tu estas atado a una mujer, que no amas _ lo miraba con odio _y que por culpa de una borrachera te casaste con ella, amando a mi hermana_ sostenía de manera testaruda.

_Mira Virginia _ intervino Roberto _Maritza fue una gran amiga, y la quise mucho al igual que mi esposa _esas palabras atormentaron a la joven madre que escuchaba desde su escondite por ese motivo su hermana no la aceptaba para que fuera la esposa de Steven _ ella se quedó en la mansión, porque se enamoró de mi hermano....

_Por lo tanto si hay un culpable, ese soy yo_ interrumpió Steven a su hermano _ella no se marchó porque nos pensábamos casar en unos días_ los recuerdos a Steven lo descompone haciendo que hable con amargura _yo soy el culpable porque la dejé sola y no evite que a su yegua le dieran el veneno que la tumbó y luego la mató_ se levantó de la mesa_ ¡Yo soy el culpable!



Miky

Editado: 01.10.2018

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