El mayor postor de la luna.

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Mísera.

Un día, su Diosa de cabellos marrones se fue, dejándolo hundirse en su miseria.

Lo abandonó sin más, sin una respuesta ni razón.

Un día ya no volvió y su corazón entristecido lo aceptó.

Quizás no hubiese sido ella.

Quizás vendrá alguien más que algún día pueda llegar a amar.

Un quizás englobada su vida, la mísera vida que ella le dejó.



K. Mendoza.

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En el texto hay: amor desamor, luna y sol, estrellas fugaces

Editado: 21.12.2018

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