El mayor postor de la luna.

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Carta.

Un torrencial emocional me acecha.

Felicidad y tristeza al mismo tiempo.

¿Por qué, querido corazón?

¿Por qué sufrir sin razón?

Teniendo tantas razones para ser feliz.

Tanto amor por repartir.

Tanta esperanza de vivir.

Teniendo mil razones para sonreír,

¿Por qué sufres, corazón?

¿Asimilarlo cuesta tanto?

Está lejos, debemos aceptarlo.

No a miles de kilómetros, pero sí a cientos de sentimientos.

No a millas de distancia, pero sí a uno más amado.

Olvidémosla, corazón.

Todo sería tan fácil si te controlara yo y no tus extenuantes ganas de amar.

Todo sería más fácil si sólo me dejaras llevar las riendas de esto, corazón, no sufras más.

Por favor, date una nueva oportunidad.

Una nueva oportunidad de amar, dámela a mí también,

Permitiendo que el amor nos consuma, el amor por ti y por mí.

Nivelemos la felicidad, dejando la tristeza atrás.

Seamos tú y yo contra el mundo, hasta que alguien más descubra lo hermoso que es amar,

Seamos ambos contra viento y marea.

Observando como este torrencial de emociones se nivela,

Corazón, ámate, por favor.

El postor fanático solía decirle a la luna sus razones de acongojo, solía relatarle versos a la luna silenciosa, le gustaba pensar que la luna le asentía y le aconsejaba



K. Mendoza.

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En el texto hay: amor desamor, luna y sol, estrellas fugaces

Editado: 21.12.2018

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