El mejor regalo de Navidad

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Capítulo 5

En cuanto ellos se van a casa, yo cojo el bolso y salgo directa a la farmacia, no sé como no he podido darme cuenta antes de esto, pero el período debería haberme venido hace 3 semanas, justo en la semana en la que falleció Fabián y en lugar de eso, he estado con malestar, náuseas y desde ayer vómitos.

No sé si es posible que este embarazada, pero necesito salir de dudas lo antes posible, ya que eso podría cambiar mi vida por completo.

Llego a casa y desembalo la prueba de embarazo en milésimas de segundos, y tras leer las instrucciones me paro un par de minutos a pensar en que es lo que realmente deseo y las dudas comienzan a asolar mis pensamientos así que finalmente decido dejar de pensar y hacerme ya la prueba para saber que es lo que va a ocurrir con mi vida.

Mientras espero el resultado vuelvo a mirar la foto que me ha traído la madre de Fabián y me doy cuenta de lo feliz que se ve él en esta foto y que eso se debe a que realmente él deseaba tener un hijo conmigo y entonces veo el resultado y no puedo evitar echarme a llorar.

Al día siguiente llego a casa de mis suegros para la cena y me doy cuenta de la felicidad de ellos de verme aparecer por la puerta, ya que supongo que pensaban que lo mismo no aparecía por allí.

Entro en la cocina para ayudar a mi suegra con la cena y entonces ella se me queda mirando con una media sonrisa.

—¿Te puedes creer que he comprado cuatro muslos de pavo en lugar de tres? —me dice ella señalando la bandeja con cierta melancolía.

—No te preocupes, yo todavía pongo la mesa para dos cada vez que voy a comer —le digo sonriendo para quitarle importancia al asunto.

La cena transcurre con bastante tranquilidad a pesar de que en algunos momentos la ausencia de Fabián se hace bastante patente y alguno rompe a llorar al recordar que él ya no está ahí y nunca volverá a estar a pesar de que siempre estará en nuestros corazones.

Acabamos la cena y llega el momento en que siempre intercambiábamos nuestros regalos y me doy cuenta de que hay dos regalos bajo el árbol.

—Abre tu regalo —me dice Lorenzo con cierta emoción mientras me acerca una de las cajas.

—Es que yo no he traído ningún regalo, eso siempre lo dejábamos para el último momento y después de lo ocurrido me he olvidado completamente de eso —le explico bastante avergonzada mientras miro el regalo de reojo.

—No seas tonta y ábrelo —me dicen ellos con una sonrisa, mientras yo abro el regalo y descubro que me han regalado un robot aspirador.

—Era para que recogiese las miguitas que mi hijo siempre dejaba por todos lados y que yo sé que tú tenias que ir detrás limpiando —me dice con lágrimas en los ojos al recordar a su hijo.

—Muchas gracias —les respondo sin poder contener las lágrimas al pensar que ya no tendré a quien regañar por dejar miguitas por todos lados.

Entonces mi suegro me acerca el otro regalo que había dejado del árbol y me lo entrega.

—Este regalo era para Fabián, y queremos que te lo quedes tú —me dicen mientras abro el regalo y descubro una cámara de fotos.

—Muchas gracias, la verdad es que a él le encantaba ir por ahí tomando fotos y lo habría disfrutado mucho —les respondo con una sonrisa cuando me doy cuenta de que ha llegado el momento de hacerles entrega de su regalo.

—Gracias por venir Vanessa, si tu no hubieses venido seguramente ni siquiera hubiésemos sido capaces de cenar —me dice mi suegra mientras me da un fuerte abrazo.

—Bueno, yo quiero contaros algo, y es que vuestro hijo nos ha hecho un regalo a todos desde el cielo —les digo mientras me levanto para buscar en mi bolso

Ellos se me quedan mirando sin entender nada, y entonces yo saco lo que llevo escondiendo desde ayer y se lo doy a mi suegro, quien lo mira sin entender nada, hasta que mi suegra suelta un grito de emoción.

—¿Estas embarazada? —me pregunta mientras mira la prueba de embarazo que le di a mi suegro y a continuación me mira a mí.

—Eso parece —le respondo yo sin evitar que las lágrimas caigan por mi rostro.

Ellos comienzan a llorar y vienen a abrazarme emocionados.

—¡Vamos a ser abuelos! —dice mi suegro sin poder contener la emoción mientras me abraza.

—Este es el mejor regalo de navidad del mundo —dice mi suegra muy emocionada tras abrazarme.



Carmen Marvil

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En el texto hay: navidad, drama, amor

Editado: 25.11.2019

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