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Capítulo 2 (Primera parte): En la cuerda floja

Giselle se sentía rota. Estaba perdiendo todo lo que había conseguido y creía que era porque Derek no estaba a su lado.

Había reprobado su segundo semestre en la universidad, así como el derecho para participar en un intercambio y una beca a una de las mejores universidades de Londres. También había bajado de peso y sus ojeras eran más notorias en su rostro cada día. Ya no salía de su casa para divertirse, tampoco iba a la fundación donde su madre trabajaba para ayudar. Los que según eran sus amigos tampoco se le acercaban para invitarla a salir ni mucho menos para apoyarla. Se hablaba mal de ella, se le culpaba de su rompimiento con Derek, de que ella había sido la infiel y que nunca lo quiso, que solo lo utilizo. Lo más grave de los rumores es que ella se los empezaba a creer. Su madre no sabía qué hacer para ayudarla, su prima no era capaz de levantarle el ánimo así como ella lo hizo cuando pasó por un mal momento.

Hubo un momento en el que a Giselle ya nada le importaba, ni siquiera ella misma. Se sentía débil, sus sueños ya no importaban tanto y su carácter fuerte estaba quebrado. Sabía que solo había una solución para terminar con el dolor, con su dolor…

 

 

 

 

***

La madre de Gisselle era una mujer muy enérgica, siempre sonreía y encontraba el lado cómico a las cosas más tristes de la vida, según ella, eso era su defecto después de su nombre. Pero cuando llego a su casa y encontró a su hija tirada en el piso del baño su defecto no salió a la luz. Lo único que pudo sentir fue preocupación, furia y rencor hacia un ser humano. Tenía ganas de acabar con la vida de Derek para que sintiera el sufrimiento de su hija. Leonora sabía que de alguna manera él había hecho algo más que romperle el corazón. Nunca creyó los rumores de que ella era la mala, porque ella más que nadie sabía lo mucho que su hija lo adoraba.

— ¿Familiares de Gisselle Moon?

—Si, yo soy su madre. ¿Cómo está mi hija? Está bien, verdad doctor. —Respondió enseguida Leonora. Quería que su hija estuviera bien, estaba sufriendo con la espera y empezaba a olvidarse de su razón cuando la idea de terminar con la vida de un ser humano paso por su mente.

­—Ella se encuentra estable y en recuperación. No realizamos ningún lavado de estómago porque no ingirió ninguna pastilla como lo menciono. — Aquellas palabras del doctor la tranquilizaron un poco. Su hija no intento terminar con su vida como ella había creído al encontrarla desvanecida el baño con aquel frasco vació en sus manos.

— ¿Entonces qué le sucedió?, ¿Por qué la encontré inconsciente?

—Su hija presento aquel desmayo debido al estado de su anemia.

— ¿Anemia? ­—Sus lágrimas querían caer, aquella enfermedad la había tenido el padre de Gisselle. Ahora Leonora se sentía tonta y una mala madre. Había olvidado que su hija se encontraba en la cuerda floja, que no presto atención a su salud. Ella creía que su corazón roto era el culpable de su estado.

—En su historial médico encontramos que su padre padecía de anemia, así como el tipo de esta que es el mismo que ella heredo. Su tratamiento parece fácil pero también necesita recuperar un poco de su peso y fuerzas para poder iniciarlo.

Leonora asintió hacía el doctor, ya conocía bien lo que tenía que hacer para que su hija se recuperara. Ella lucharía para que su hija volviera a ser feliz, fuerte y tenaz como siempre lo había sido. Cuando el doctor termino de hablar pidió ver a su niña, quería asegurarse que de verdad su pequeña estaba bien.

Llego hasta la habitación de Gisselle, ella dormía por la medicación. Su respiración era entrecortada y débil, observo el monitor, los signos vitales de su hija estaban estables pero un poco bajos de la normalidad. Recordó al padre de Gisselle, él había sido el hombre más amable y bueno de todo el mundo antes de conocer su enfermedad, porque después de enterarse de ella sus ánimos habían decaído al punto de no querer cuidar su salud y dejarse morir. Su hija sin embargo era más fuerte, ella no se iba a dejar morir, y ella tampoco la dejaría.

Gisselle abrió los ojos poco a poco, sus parpados se sentían pesados, cansados. No reconoció la habitación, el olor de químicos la mareo un poco. Su mano se sentía entumida, cuando la movió sintió el catéter que estaba dentro de ella. Estaba en el hospital, solo recordada el dolor en sus huesos después todo se puso oscuro. Escucho un extraño resoplido, identifico que era por parte de su madre, ella estaba en un sillón de la habitación durmiendo plácidamente como si necesitara recuperar fuerzas. Su madre no era la única que necesitaba recuperar fuerzas, Gisselle también lo necesitaba. Y no solo iba a recuperar sus fuerzas, ella iba a volver a ser feliz. Ya había sufrido bastante por Derek, pero ya no más. Le iba a ser un poco difícil pero lo iba a lograr, porque Gisselle siempre pudo lograr lo que quería y eso no iba a cambiar.



Gizleth_

Editado: 24.11.2019

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