El misterio de los 10 reinos

Tamaño de fuente: - +

El dulce sabor de la traición

Zona más peligrosa de Nueva York                                                                                                                  Territorio de banda desconocida - posibles traficantes dentro de la clandestinidad

Me doy la vuelta y veo al asqueroso de Phill a punto de clavarme un cuchillo.

– ¡Mierda! – exclamo al tiempo que se escucha como se rasga la parte trasera de mi preciada sudadera. Con el mango de mi cuchillo le doy un golpe en la cabeza para luego clavarlo en la pared y dejarlo ahí cual muñeco de trapo – ¡Todo esto es un asco! – con miedo veo el horrible rayón en mi ropa – Carajo Phill. Ahora no solo son malos peleando sino que tienen que arruinar todas las malditas cosas que tengo.

– No es mi culpa – dijo él escupiendo al suelo – Fue lo más cerca que pude alcanzar.

– Me debes ropa nueva – me doy la vuelta con el propósito de ir a conseguir algo que ponerme ignorando las protestas de Phill a mi espalda.

Volteo en la esquina más próxima para ver al jefe conversando con Black. En cuanto me ven, Black se retira con una sonrisa que no me da muy buena espina. Hace días que parecen estar planeando algo. Sigo mi camino antes de que el jefe me tome atención.

– Kelsey – dijo acercándose y rodeándome como lo haría un lobo con su presa – ¿Cuántos años tienes ya, cariño?

– Dieciséis, jefe – respondí sin prestarle el mayor interés.

– Aun recuerdo cuando te encontré sucia e indefensa – me acomoda un mechón de mi cabello platino y me mira con unos ojos que conozco demasiado bien.

– Quisiera acompañarlo más tiempo pero ya me tengo que ir – dije antes de que siquiera se le ocurriera tocarme.

Avance apenas un par de pasos antes de toparme con cinco tipos vestido de negro acorralándome.

– Oh no creo que puedas mi valiente y dulce Kelsey – dijo sonriendo divertido el jefe – Llévensela y denme mi dinero.

– No tan rápido – dijo el primer tipo – Primero debemos comprobar si es o no es una estrella.

– Ni siquiera se atrevan a tocarme.

Empezó a avanzar con un aparato en la mano. Instintivamente retrocedí pero antes de poder reaccionar dos de esas personas hicieron que me arrodillara y me quedara quieta. Forcejear fue inútil. Lo colocaron a la altura de mi corazón y luego sentí una corriente eléctrica a través de mis venas. Un interruptor que estuvo inactivo durante diez largos años se activó. Solté un grito al tiempo que una luz brillante me cegó. Me sorprendí al ver que la fuente de esa luz era yo.

– Denle el pago correspondiente a ese hombre – alcance a oír.

Cuando se apagó me echaron en el suelo y me amarraron las muñecas, y para evitar que gritara me amordazaron. Pero eso era algo que no haría, no en este momento porque solo me concentre en mirar a la persona que me crio, tan feliz por recibir tanta cantidad de dinero y yo solo lo miraba con algo que pareció inundar mi mundo.

Un sentimiento que nunca pensé que sentiría por él.

Un sentimiento que parecía crecer con todo lo que veía aquí.

Un sentimiento llamado odio.

Sentí un sabor agrio en mi boca y sobresaltada abrí mis ojos.

Lo primero que quise hacer fue moverme. Pero estaba atada a un tipo de camilla con correas. Desesperadamente intente liberarme, algo muy tonto de mi parte pues las correas no se soltarían por si solas ¿o sí? Poco después me di cuenta de que no estaba sola. Pues un par de ojos de un celeste pálido me observaban desde otra camilla.

– ¿Que me miras? ¿Acaso tengo algo en la cara? – pregunte de forma agresiva... sin querer.

Me miro confundida y luego sonrió.

– Deja de mirarme así... es extraño – empezó a reírse de forma silenciosa.

Observe a mí alrededor ignorando a la chica sonriente y al bello durmiente de mi derecha. Este lugar huele a desinfectante y a jabón. También hay muchas maquinas a las cuales estamos conectados y se escuchan nuestros latidos. Nada de esto me da buena espina ¿Qué demonios es este lugar?

– Por lo que se es un centro científico que hace experimentos con estrellas – volteo mi cabeza para verla frente a frente mientras me explica.

– ¿Experimentos? ¿Estrellas? – después recordé lo que dijo ese hombre. "Estrella" Definitivamente debo descubrir que significa – ¿Y para qué demonios se supone que estamos aquí?

Antes de que me responda la puerta se abre y entra un señor de bata blanca seguido por lo que parecen ser enfermeros o eso espero.

– Sujeto número 1225, 1226 y 1227 – empezó a decir aquel hombre – Procedamos con el tratamiento de aceleración de habilidades estelares – un enfermero se me acerco y arremango el brazo derecho de mi sudadera – Preparando inyección.



Mikachan 95

#3038 en Fantasía
#1407 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: estrellas, magia, hadas

Editado: 31.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar