El misterio de los 10 reinos

Tamaño de fuente: - +

Nueva vida y antiguas memorias

Un día más tarde en el palacio estelar - Estados Unidos

Me arrastraron por todo el pasillo. Veía a Talía a mi lado y al comerciante con el ceño fruncido.

Abrieron las grandes y lujosas puertas que conducían a un enorme salón. Todos hicieron una reverencia así que Talía y yo hicimos lo mismo.

– Mi rey, mi reina – empezó un guardia – El comerciante real.

Silencio.

– Sus majestades lamento mucho quitarles su valioso tiempo pero si me permiten necesito informarles de algo muy importante que sucedió con los recados que me pidieron...

– ¿Que paso con lo que le pedí? – trate de ver de dónde provenía esa voz pero una fina tela tapaba esa parte.

– Yo... solo me robaron un objeto en particular su majestad – si antes el comerciante estaba nervioso ahora lo estaba más – Fue el polvo estelar...

Un fuerte ruido se escuchó y del otro lado de la tela salió una mujer, imponente y con cabellos dorados. No podría decir si era o no era bella pues llevaba un velo en el rostro.

– Solo te pedí una cosa. Traer esos materiales valiosos a salvo y ¿me dices que te robaron algo tan vital con el polvo? – su voz hizo que el comerciante temblara y se quedara sin palabras,

– Yo... e-ellas... – tartamudeaba mientras nos señalaba – ellas lo robaron, su-u majestad...

Su atención se centró en mí.

– ¿Es eso cierto? – nos "miramos" cara a cara y decidí defender mi honor.

– Claro que lo es, mi reina – el comerciante me interrumpió sin siquiera haber empezado a hablar – Son simples ladronas que en cuanto vieron que tenía algo valioso me lo robaron para venderlo por ahí...

– No es verdad – solté con más firmeza de lo que quería – Que seamos huérfanas no significa que seamos ladronas.

– Pero...

– Pero nada. Nosotras tratamos de ayudarlo y por ser simples "ladronas" no nos quiso ni tocar – dije haciendo énfasis en cada palabra – ¿Usted piensa que por servir a la realeza puede tratar a los demás como escoria?

El comerciante se quedó mudo con sorpresa en el rostro por decirle sus verdades.

– Me gusta esa mirada – dijo la reina, de la cual ya me había olvidado que estaba ahí – Necesito que traiga más polvo estelar y esta vez no lo pierda – se dirigió al comerciante – Pueden retirarse.

En cuanto dijo eso me invadió una sensación de alivio y entonces se desvanece tan rápido como llego.

– Excepto tú – la reina me señalo y espero a que todos salieran del salón para proseguir – Acércate.

Me dirigió hacia dentro de las cortinas que estaban frente a mí para encontrarme con un par de tronos y un señor sentado en uno de ellos. El rey.

Me quede en silencio mientras la reina rondaba alrededor de mí. Ella me tomo del mentón para hacer que la mire a los ojos. Los cuales no veía gracias a ese velo.

– Unos ojos hermosos color turquesa – dijo ella analizándome – Y un cabello castaño y brillante – jugo un rato con uno de mis mechones y luego tomo mi collar con sus finos dedos – Tu... ¿quién eres?

– Yo... Mi nombre es Cassie – respondí – tengo 15 años y vengo de un pueblo no muy lejos de aquí...

– Por fin regresaste mi querida Cassandra – en cuanto alce la cabeza vi que se había quitado el velo y en ese mismo instante supe quién era.

– Mamá... – recordé aquel rostro en mis sueños y luego vi al señor y me sentí avergonzada de no haberlo reconocido – Papá...

Lagrimas corrieron sin piedad por mis mejillas y al abrazar a mi madre sentí esa reconfortante sensación que siempre me falto. Mi padre se unió al abrazo y me sentí feliz de tenerlos de nuevo. Nos quedamos ahí un buen rato en silencio y sin querer separarnos de nuevo...

Después de tantos años nunca pensé que volvería a esta habitación. Vi a Talía frente a mí y le dirigí una sonrisa.

– Te ves hermosa – ella portaba un vestido verde jade que hacia resaltar su oscuro y lacio cabello.

– Tu también – dijo ella. No pudimos quedarnos serias demasiado tiempo.

Ambas nos reímos y nos abrazamos.

– ¿También fueron esas amables señoritas a tu habitación y te dieron un baño de ducha caliente?

– Si. Fue extraño.

– Lo sé – respondí – Pero fue agua caliente. No puedo creerlo.

– Hola señoritas ¿Les gustaría un recorrido? – me doy la vuelta y veo a mi madre esperando en el marco de la puerta.

Recorrimos muchos pasillos y mi madre nos contó múltiples cosas sobre cómo fue construido y con qué materiales. Me detuve de repente después de ver una retrato que me llamo la atención.

– Esa la hicieron antes de tu cumpleaños número cinco – dijo mi madre viendo la imagen – Fue justo antes del... incidente...



Mikachan 95

#3077 en Fantasía
#1417 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: estrellas, magia, hadas

Editado: 31.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar