El misterio de los 10 reinos

Tamaño de fuente: - +

El silencio de una pequeña jaula

Me desperté con el olor a desinfectante y al instante supe que este lugar obviamente no era mi habitación. Tarde cinco segundos en darme cuenta de lo que había sucedido. Intente moverme pero estoy atada a una camilla, jale fuerte pero no pasó nada.

– Esta bien tranquilízate – me dije a mi misma – No pasa nada solo debes tomarlo con calma y pensar ¿Que haría Talía en una situación como esta?

Ella averiguaría donde esta o algo por el estilo.

Entonces vi la habitación. A ver... el suelo, baldosas blancas, la pared, blanca y la puerta también... ¡Dios santo todo es blanco! Ya está bien, todo está bien. La pared parece desgastada así que posiblemente estemos en un lugar con mucha humedad ¿verdad? ¿Cómo demonios podrías saber eso?

– ¡Ah rayos! – exclame frustrada.

– ¿Que te tiene tan preocupada, cariño? – vi a mi derecha y ubique a un chico asiático mirándome atentamente.

Se trató de mover pero no funciono.

– Ah ya te entendí – dijo él – ¿Cómo diablos llegue aquí?

– Estoy igual que tú.

– Ya somos tres – veo hacia mi izquierda y hay otro chico.

El chico de mi derecha resoplo.

– Bueno y... ¿Cuál es tu nombre, preciosa? – continuo él.

– Mi nombre es Jonathan – dice el chico de mi izquierda – Oh disculpa se lo preguntabas a ella ¿verdad?

– Cassie – dije antes de que el chico dijera algo – Mi nombre es Cassie.

– Bonito nombre – dijo el asiático – El mío es...

Un fuerte ruido proveniente de la puerta nos interrumpió. Primero entro un señor con bata blanca y luego otras tres personas siguiéndolo.

– Sujetos número 3493, 3594 y 3495 – dijo bostezando el primero que entro – Empecemos el procedimiento de una vez con el sujeto 3493.

Todo paso muy rápido. Un momento estábamos en silencio sin saber que sucedía realmente y luego el asiático estaba convulsionando seguido de un molesto piiiiiii que causo que Jonathan lanzara un pequeño grito.

– Otro fracaso – dijo el señor cansado – Pasemos al sujeto número 3594 – y sorprendentemente esa era yo.

Me quede en silencio. Parece que al final así es como iba a morir... y romper mi promesa con Talía. La hicimos la noche del día que nos conocimos cuando teníamos cinco años. Recuerdo claramente que todos en el orfanato me ignoraban y sufrí de abusos durante semanas... o al menos así fue hasta que llego Talía, ella fue la única que en vez de unirse, me defendió y desde entonces fuimos amigas, aunque esa misma noche me hizo prometer que no me muera. Una promesa muy rara pero ahora sé que fue muy mala idea hacerla porque parece que la romperé. Sentí una pequeña punzada de dolor cuando entro la aguja en mi piel. El calor invadió mis venas y el aire se negaba a entrar en mis pulmones.

– No puedo respirar – fue lo único que pude alcanzar a decir antes de gritar y perder la consciencia...

Sentí un sabor amargo en mi boca y en cuanto abrí los ojos vi un techo rocoso.

– ¿Una cueva? – dije en voz alta.

– Es algo mucho peor, niña – debido a la oscuridad solo logro ver la silueta de una chica al otro lado del lugar – Es una jaula.

No fue hasta que se acercó que le pude ver el rostro. Un hermoso rostro. Era como ver un ángel, cabello platino y unos ojos brillantes y amenazantes. Un ángel de la muerte diría yo.

– ¿Que me miras tanto? ¿Acaso tengo algo en la cara?

– Se amable con ella, Kelsey – a mi lado había una chica de la cual no me había percatado ¿hace cuánto que estuvo ahí parada? – Seguro esta desorientada igual que tú cuando llegaste.

– Por mi hagan lo que quieran, ya me largo a dormir – dijo yéndose.

Se fue pero en menos de diez segundos se escucharon pasos y lanzaron a alguien dentro de la celda.

– Ah está vivo – dije aliviada en cuanto vi su rostro.

– ¿Lo conoces?

– Estaba conmigo en cuanto paso lo de la inyección – dije viéndolo detalladamente – Esta frio.

– Seguro es algo relacionado con su don.

Tenía unas marcas en las manos. Escarcha para ser más exacta, pero luego de unos minutos empezaron a desaparecer.

Después de un rato el despertó y la chica, Violetta, nos explicó todo lo que sabía y empecé a planear como salir de aquí para regresar con mi familia pero lo que no supe en ese momento es que estas personas se unirían a ella muy pronto...

– Salgan de sus jaulas fenómenos – me despertó una voz extremadamente gruesa y molesta – Hora de desayunar, animales – trato de ignorarlo pero siento un fuerte impacto en mi abdomen dejándome sin aliento – ¿Acaso no escuchaste? ¡Muévete!

Mi vista se enfoca para ver a un chico joven y pelirrojo con una notable cicatriz en su ojo derecho. Parece una persona que paso por mucho...



Mikachan 95

#3025 en Fantasía
#1400 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: estrellas, magia, hadas

Editado: 31.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar