El misterio de los 10 reinos

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El secreto detrás de una sonrisa

KELSEY

– Maldición – esa chica me dejo sin saber que decir y lo peor de todo es que tiene razón en la mayoría de cosas que dijo.

Las palabras de Cassie, la mirada de Jonathan y la sonrisa de Violetta, eso es todo lo que necesito para sentirme indefensa y para colmo los gemelos tampoco me apoyan del todo.

Camine unos minutos pensando en todas las cosas que nunca pude vivir realmente hasta que llego el primer pitido de la alarma a mis oídos.

– ¿Qué demonios? – tarde un par de segundos en darme cuenta de que estaba sucediendo – Oh no Cassie...

Me di la vuelta y regrese de donde había venido pero no la encontré por ningún lado.

– Te tengo – revelo su posición aquel guardia novato justo antes de caer al suelo – Ah carajo...

– Parece que en realidad yo soy la que te tiene – dije antes de darle un fuerte golpe en el rostro haciéndolo quedar inconsciente – Gracias por el arma.

Empecé a correr y tratar de usar lo menos posible aquella cosa, lo bueno era que la mayoría eran novatos y los derrotaba muy fácil con un par de golpes certeros. Después de un momento de puros enfrentamientos paso a ser uno demasiado tranquilo para mi gusto.

– ¡Nooo! – reconocí esa chillona voz al instante – Por favor... no.

Logre ver a una Cassie asustada y arrodillada en el suelo, y al estúpido y molesto de Rayden a su costado arrastrándola. No lo pensé dos veces, apunte y dispare.

Cassie se quedó mirando el cuerpo inerte de Rayden y la sangre que logro mancharle un poco la ropa y la cara.

– Rápido tenemos que irnos – antes de haber terminado ella ya se había levantado y empezaba a caminar arrastrando con ella una camilla y algo más que no se podía ver...

Caminamos en silencio buscando con la mirada a nuestros amigos, fuimos a la celda y no había ni una sola alma en ningún lado.

¡Definitivamente algo le pasaba a esa mocosa! Está muy seria y con la mirada perdida, conforme más avanzamos pareciera que un peso invisible aumentara sobre sus hombros y la pregunta aquí seria ¿porque? Si fui yo la que mato a ese perro y a todos los otros entonces... ¿porque demonios tenía que estar así?

– ¡¿Kelsey?! – no tarde mucho en saber quién me llamaba – ¡Kelsey aquí estamos!

Vi el rostro de Liam, el gemelo menor y el más extrovertido, estaba en medio de un enfrentamiento con más de diez personas aparte de Lee y Jonathan ¿Cómo es que actuaba como si nada pasara? Nunca lo entenderé.

– No nos vendría mal que nos echaras una mano ¿sabes? – dijo justo antes de que un tipo le diera un fuerte puñetazo en la mejilla – Oh no, no lo harás – parece que el tipo quería coger su arma pero Liam fue más rápido y la lanzo lejos de su alcance – Eso sería trampa, estábamos bien con el enfrentamiento cuerpo a cuerpo.

– Esto no es un maldito juego, Liam – le reprocho su gemelo – Me gustaría que te lo tomaras más en serio – al contrario de Liam, Lee es más reservado y se controla mejor en este tipo de situaciones hasta se podría llegar a decir que es más maduro por así decirlo.

– ¿Es que acaso sois animales o qué? – solté de la nada haciendo que todos esos hombres voltearan a mirarme – No son más que niños jugando a ser soldados de pacotilla.

La mayoría tenían armas pero parece que se habían puesto de acuerdo para pasársela golpeándose los unos a los otros.

Mire por todos lados y no había ninguna señal de Violetta ¿dónde demonios se ha metido?

– Bueno no es justo que ellos tengan armas y nosotros no tengamos nuestros poderes – replico Liam.

– ¿Ah así que era eso? – dije soltando un bufido – ¿Eso es todo?

Estire una mano hacia Liam y en cuanto hizo contacto con el collar este hizo corto circuito y se desactivo. En cuanto técnicamente lo libere fue que empezó a correr de aquí a allá derrotando a los enemigos. Me apresure en hacer lo mismo con Lee y Jonathan.

– Esto se pondrá interesante – me dije más a mí misma que a los demás.

– ¿Podías hacer eso desde el principio y nunca dijiste nada? – vi a la destrozada Cassie a mi costado mirándome.

– Mi don es la electricidad después de todo – lo dije como si fuera lo más obvio del mundo – Si, pude hacerlo pero eso no hubiera cambiado nada porque debíamos crear un ambiente como este para poder escapar.

Y también me arriesgue un poco porque supuestamente esa cosa neutralizaba nuestros poderes pero... era electrónico y sin que nadie se diera cuenta, el mío ya estaba desactivado.

– ¿A dónde vas?

– A buscar a Violetta obviamente – dije poniéndome en marcha. Y sin siquiera pedirme permiso me siguió en silencio.

Pasamos pasillo por pasillo aun con el molesto sonido de la alarma.

– ¿Quién demonios te crees que eres? – se oyó una voz masculina de repente de un adulto probablemente.



Mikachan 95

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En el texto hay: estrellas, magia, hadas

Editado: 31.08.2019

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