El misterio de los 10 reinos

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El castillo de media noche

CASSIE

Llegamos al pueblo más rápido de lo que pensé. Evite pensar lo posible en el orfanato e ingresamos al bosque con destino al reino estelar, al principio no entendía como era que ese bosque llevaba a ese lugar pero en los pocos meses que estuve en el castillo pude estudiar más sobre los diez renos y su relación con el mundo humano pues parece que de alguna forma quedaron enganchados con este en algún extraño evento del pasado. Hay diez portales los cuales son los principales reinos y los reinos secundarios se reparten de diversas formas... la verdad es que ni siquiera yo entendí bien esa teoría.

– ¿Y ahora qué? – fue la pregunta de Kelsey en cuanto estábamos frente al palacio – ¿Tocamos el timbre?

Empecé a avanzar mientras ellos me pisaban los talones. No paso mucho tiempo antes de que me reconociera un guardia.

– ¡Su alteza! – grito haciendo que varios de la guardia miraran en nuestra dirección – ¡Es su alteza! ¡Ha vuelto!

Todos los guardias me rodearon preguntando millones de cosas como ¿Esta bien, alteza? o ¿Le hicieron daño? pero no estaba de humor para contestar preguntas así que solo alce una mano y al instante todos se quedaron en silencio.

– En primer lugar – dije haciendo mi voz más firme posible – Capitán – él se acercó al instante e hizo una reverencia.

– ¿Si, su alteza?

– Exijo que me guie hacia mi madre en este momento... por favor.

– Con gusto – nos estábamos poniendo en marcha.

– Ah y ellos son nuestros invitados así que trátenlos bien – mencione a lo que todos respondían con "¡Si, su alteza!".

Mientras avanzábamos por los pasillos me empezó a invadir una curiosidad increíble.

– Capitán le voy a hacer una pregunta y quiero que responda con la verdad.

– Por supuesto, princesa.

Medite la pregunta.

– ¿Cómo estuvo mi madre desde que desaparecí? – él se estremeció como si fuera el tema más delicado del mundo y finalmente suspiro.

– Su madre, la reina, estuvo muy estresada últimamente. Mando a los rastreadores pero ninguno tuvo éxito en encontrarla... y desde entonces se la pasa un tanto... distante.

Me dolía de tan solo imaginar a mi madre en ese estado... ¡otra vez!

– Gracias – dije antes de abrir las puertas que dan a la sala de tronos.

Ingreso y cierro la puerta detrás de mí. Veo a mi madre conversando sobre algún tema con la reina de los cristales pero en cuanto me ve esta se retira y mi madre rompiendo toda etiqueta corre y me envuelve en con sus brazos y ambas sin poder evitarlo echamos a llorar.

– ¡Oh por los diez reinos! Realmente estas aquí – exclamo ella sin creérselo todavía.

– Si mamá, estoy aquí ¡He vuelto!

Amabas sonreímos y mi padre, quien recién había entrado a la sala, se une al abrazo.

Y entonces le cuento de qué fue lo que paso y como me ayudaron a escapar.

– Soldado – llama mi madre al guardia más cercano – Por favor acomoden a nuestros invitados y que bajen ante mi presencia en cuanto terminen de alistarse ¡que quiero conocer a los héroes de mi hija cuanto antes!

– Como ordene, su majestad – dijo poniéndose en marcha.

El silencio reino durante un momento pero era de alguna forma reconfortante. Me levante de las piernas de mi madre.

– ¿A dónde vas? – pregunto mamá con cierta tristeza en su voz.

– A saludar a Talía pero no te preocupes, me cambiare y regreso.

Salí del salón de tronos y subí las escaleras con suma delicadeza, no sabes cuando alguien observa, en cuanto llegue a la habitación vi la oscura cabello de Talía, ella estaba sentada viendo por la ventana el solitario jardín. Se oyó un suspiro y en cuanto sus ojos verdes me vieron corrió a abrazarme.

– ¡Cassie! – lagrimas empezaron a brotar de sus ojos lo cual me dolió mucho – ¿En serio estas aquí? ¿No es un sueño?

– No Talía, realmente estoy aquí – nos miramos y luego volvimos a abrazarnos – No he roto nuestra promesa.

– Que bueno porque si lo hubieras hecho definitivamente no te hubiera perdonado – todo lo dijo entre sollozos y tartamudeando un poco lo cual me dio gracia ya que ella siempre cuidaba lo que decía de algún modo.

Ambas nos limpiamos las lágrimas y me acerque al vestidor, saque un par de vestidos y le entregue uno a Talía pero ella me miro confundida.

– Es hora de anunciar que la princesa ha vuelto – Talía asintió.

– No vuelvas a asustarme así – dijo abrazándome repentinamente y yo le correspondo.

– Tranquila no lo volveré a hacer... – un grito se escuchó por el pasillo.

– ¿Que fue eso?

– Sin duda nos divertiremos mucho – dije antes de que ambas nos pongamos en marcha.

Mientras tanto con Kelsey...

– ¡Puta madre esta helada! – mire a las mucamas y logre ver una pequeña sonrisa sádica en una de ellas.



Mikachan 95

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En el texto hay: estrellas, magia, hadas

Editado: 31.08.2019

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