El misterio de los 10 reinos

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Las marcas malditas

KELSEY

Abrí mis ojos con fuerza e intente moverme pero no podía, desesperadamente intente hablar, mover alguna parte de mi cuerpo pero fue inútil. Quise gritar y tampoco pude.

– Tranquilízate Kelsey – mis ojos enfocaron a Violetta con una sonrisa forzada en el rostro pero a juzgar por sus ojos hinchados se ve que ha estado llorando y mucho – Estoy aquí contigo.

De nuevo intente hablar para responderle pero solo salió un quejido de mi boca.

– No fuerces tu voz – veo hacia el otro lado y me encuentro con la reina parada al costado de donde me encuentro echada.

Por fin pude moverme pero de forma inmediata sentí dolor ¿Que me paso?

– Por poco y te perdíamos – empezó la reina – Si no fuera por Violetta posiblemente ella hubiera tomado posesión de tu cuerpo.

Ella ¿Quién ella? – mire a Violetta tratando de buscar explicación – ¿Qué demonios hiciste Violetta?

– Bueno... tuve que meterme a tu mente para poder expulsarla – respondió ella a mis pensamientos sin siquiera mirarme.

¡Expulsar a quien maldita sea! – la mire con impaciencia – ¿Que carajos ha sucedido?

Violetta mira a la reina, quien esta ajena a la conversación, para buscar ayuda. Entonces eso significa que la reina ya sabe lo que es.

– Fue la reina de las hadas – respondió Violetta por fin – Y según la reina Keihla... tú sin querer te metiste en un recuerdo de ella causando que esta te encontrara y descubriera que eras el oráculo... Y como todo el mundo sabe, quiere más poder y ¿qué mejor poder que tener al oráculo de su lado?

Me quede pensativa procesando lo que había dicho.

– ¿Y se supone que yo soy el oráculo? – apenas pude articular las palabras pero ya era un comienzo.

– Si – respondió la reina por Violetta – Tu eres la persona más poderosa.

Silencio.

"Somos la persona más poderosa" recordé la voz de la mayoría de mis sueños y entonces lo comprendí.

– No, yo no soy poderosa sino la cosa que está dentro de mi ¿verdad? – mire a la reina directamente a lo que ella solo sostuvo la mirada.

– Ambas lo son – respondió por fin – El oráculo elige una persona cada mil años para tener ese poder, pero tú ya sabes quién eres realmente ¿no es así, princesa Kristina Wings?

Ese nombre me choco y así se hizo el silencio nuevamente.

Lo había visto en otro de mis sueños, mi pasado era algo que quería olvidar...

– Yo no soy esa persona – respondí después de una rato – esa niña murió en ese accidente junto a sus padres.

– Tu padre sigue vivo – dijo la reina al instante a lo que yo voltee viéndola incrédula – Parece que aún no sabes controlar tus propias habilidades porque de lo contrario lo sabrías – baje la cabeza y me dije a mi misma que era verdad – Y también hubieras sabido que tu padre era mi primo.

– ¿Que? – pregunte ¿Cuánto mas no sabía de mi misma?

– Si, yo soy tu tía – me cogió del mentón ¿en qué momento me había sentado? – A la chica que tanto proteges es tu prima.

– ¿Tu lo sabias? – me doy la vuelta hacia Violetta – Tu lo sabias y no me lo dijiste ¿me equivoco?

– No, no te equivocas – respondio haciéndome sentir traicionada, lo sabía todo y no me dijo nada – Tienes los ojos de la familia Lucet, Kelsey. No soy ciega pero tampoco tonta como para saber que me ocultabas algo a pesar de haberte contado todo lo que me atormentaba ¿por qué tú no confiabas en mí para decírmelo?

– Porque ni siquiera yo lo acepto – susurre bajando la cabeza – ¿Qué demonios significa esta marca? – pregunto cambiando de tema al ver la marca que yacía en mi muñeca.

– Esa marca demuestra lo que eres y con lo que cargas – explico la reina – Eres una de los protegidos.

– ¿Protegidos? ¿Qué es eso?

– No que es sino quienes son – corrigió ella – Son personas que están poseídos por un espíritu sea bueno o malo – empecé a analizar, si están poseídos por alguna extraña razón y esa marca lo demuestra entonces... esa marca... la vi en ¿dónde? entonces reaccione.

– Cassie también es una – susurre al darme cuenta, esa marca en su espalda, la he visto miles de veces pero nunca le tome importancia.

– Si, lo es. Es una protegida y una de los tres mestizos por esa debemos protegerla – dijo ella mirando a la nada.

– Entonces lo haremos – ambas me miraron – Esa perra hada no se llevara nada más que sea mío ¡Nunca!

– Esa es la determinación que estaba esperando – fue la respuesta de la reina antes de ponernos en marcha.

– ¡Eh! ¿Cassie? Tierra llamando a Cassie ¡Por el amor a Dios responde! – vi como ella se sobresaltó y se dio un ligero golpe con el bajo techo de las escaleras de caracol que estamos subiendo – ¿En qué tanto piensas?



Mikachan 95

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En el texto hay: estrellas, magia, hadas

Editado: 31.08.2019

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