El mundo de Anna

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prólogo

Hola, tengo catorce años, y soy una adolescente idiota que no sabe cómo funciona la vida y está harta de ella. Pero bueno, desde que tengo memoria siempre he estado llena de tristeza, yo al contrario de los demás niños en vez de imaginar un mundo de caramelo me imaginaba cómo sería mi muerte, recuerdo muy bien que se lo pregunté a mi hermanastro y él se espantó, ahora que lo pienso fue muy gracioso, hasta que le contó a mi padre y el me regañó, pero no es mi culpa, yo  tan solo quería morir para poder alejarme del mundo, dejar de ser una carga y poder estar con mi querido tío que descanse en paz fue mi mejor amigo por mucho tiempo hasta el día en el que por desgracia enfermó y…

Bueno, eso no importa por ahora, mejor –como dicen unos- iniciemos por el inicio

Nací un 15 de agosto, una bebita horrible de tez morena y unos ojos y cabellitos de color marrón, si se preguntan por qué horrible, pues siendo sincera, ningún bebé es lindo cuando acaba de nacer. No diré mi peso o estatura porque nunca me ha importado así que no lo sé. La verdad me da miedo aburrirte con la historia de mi infancia, y no creo que sea aburrida, pero todo el pasado está de más, mejor te invito a ver que me pasa en estos momentos, y si no te interesa, igual te la contaré.

En mi vida, las personas más importantes son mis hermanos, o bueno, medios hermanos, pues hijos hechos por mí padre y madre (juntos) no hay más que yo, es algo curioso, soy hija única pero con siete hermanastros, claro, no todos ellos son importantes en mi vida, pues uno que otro me cae tan mal que hay veces en las que quisiera que sufrieran tanto como yo, sé que no es bueno desearle eso a alguien, pero me han hecho tanto daño…

Pero aún quedan más hermanos, los menores, esos son los mejores, son tan adorables y tan lindos, además el mayor de esos tres pequeños es una niña, está medio loquita y es muy tosca, pero me entiendo muy bien con ella.

Y dejando a los hermanos de lado, después de esos querubines lo más importante son mis amigos, no tengo muchos, sé que después de la secundaria no le hablaré a ninguno, pero llegan a ser mi soporte, aunque a veces son…, complicados.

Está mi mejor amigo, (Andrés) y a pesar de que a veces hace bromas de muy muy muy mal gusto, igual lo amo, sé que no habrá día en el que no esté para mí si me siento mal.

Luego está mi amiga (Veronica/Vero), también la amo aunque nunca se lo diga, y a veces me llega a enfadar o a hartar, ¿pero qué le puedo hacer?, ya me encariñé.

Enseguida se encuentra mi amiga (Estefanía/ani), nuestra amistad inició en primero, pero una cosa llegó a la otra y ahora ella tiene nuevas amigas, que supongo no le hacen nada bien pero mientras no me alejen al 100% de ella todo está bien.

Por último está Anahí, una amiga que no veo desde hace unos buenos años pero que si le mando mensaje siempre está ahí para apoyarme con mis problemas.

Sé que son muy pocos amigos, pero la verdad a aquellas personas que están en mi salón y me hablan solo para casos especiales no los considero amigos, sería una estupidez el hacerlo.

Y ahí acaba, la verdad mi familia es muy importante, y claro que daría la vida por ellos, pero no me mal entiendas, no es porque sean vitales para mí, si arriesgo mi vida por ellos es porque me vale un carajo mi vida, qué más da, total al final acabaré muerta y, claro, mis padres son importantes para mí, pero no sé si puedo confiar en ellos, tantas cosas que me han ocultado, creo que a ellos tampoco los puedo considerar vitales, suena muy feo, pero es la verdad

Y quizá chille al platicar por qué pero igual lo haré…



Sofia Gallo

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En el texto hay: adolescencia, lgbt, amor

Editado: 18.01.2020

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