El nacer de una luna

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Capítulo 1

Una vida...

—¿por qué es están rara tu familia? —dijo Mariana curiosa y molestando un poco a Alicia

— Me conoces de años y sigues haciendo la misma pregunta como si todavía fueramos niñas — dije burlonamente 

— Sabes que me gusta molestarte con ello — dijo Mariana riendo levemente. Que fue contagiada a Alicia  << tantos años y sigues igual>>.

Desde que era pequeña mis padres me dijeron que no éramos una familia igual a todas ya que nosotros teníamos una peculiaridad si se le podría decir así, al hablar con seres sobrenaturales lo que todos conocen en libros pensando que no existen. Ellos tenían como trabajo ser como intermediarios en aliazas de paz. Nuestra familia era reconocida por esos seres y años atrás por los humanos pero eso fue cambiado cuando decidieron hacerlos solo mitos. En el presente nosotros la familia Montes solo éramos conocidos como la familia Adams fuera de serie.

Mi madre Margarita Montes se dedicaba a las alianzas con los vampiros pero tanto tiempo conviviendo la hicieron una ser de la noche, nunca salía en su cuarto solo pasando las once de la noche como duende nocturno dedica al trabajo aunque nunca nos dejó de lado a mi y mi padre siempre al pendiente de nosotros, aunque fuera a altas hora de la noche, tal vez no tuve una infancia completa por la falta de mi madre pero eso se arregló cuando entré a la universidad siempre despierta en la noche, lo cual me hacía convivir mas aunque fuera por llamadas con mi querida madre. 

Mi padre Fernando Montes todo lo contrario a mi madre siempre despierto con cada llegada del sol pero eso no le descartaba ser diferentes a los demás, su trabajo son las alianzas con los hombres lobos al igual que mi madre con el paso del tiempo y conviviencia lo hicieron un hombre reservado al punto de no salir de la casa, sólo lo hacía cuando tenía trabajo. Al igual que ella siempre es amoroso solo con nosotras y nunca dejo que alguien nos lastimará. 

Como dije mi infancia no fue la mejor siempre sola, marginada y criticada por todos niños, adultos, ancianos creían que éramos algo como una especie de brujos y no es gustaba para nada esa idea. Mis padres nunca supieron de eso ya tenían suficiente con lo que pasaban trabajando por eso siempre les mostraba una sonrisa de oreja a oreja y les contaba historias extraordinaria que me pasaban día a día aunque fueran mentiras.

Cuando entre a la preparatoria conocí a mi única y mejor amiga Mariana. Ella era la más popular desde guardería hasta secundaria nunca la dejaban ni sol ni sombra sus guardaespaldas ... digo pretendientes. Ella nació en cuna de oro todo lo tenía con solo mencionar su apellido Villafuerte nadie se oponía a sus caprichos sabiendo que podrían ser castigados por su padre Guillermo Villafuerte. Ella cansada de solo ser cortejada por su poder y dinero, decidido cambiar su apellido por uno alzar para su desgracia fue Montes; cuando entró a preparatoria hizo el cambio con permiso de su padre para tener una vida tranquila por lo menos en esa etapa. Lo curioso es que realmente le funciono solo que no esperaba tanto rechazo por todos. Y fue cuando la conocí totalmente desecha, ella solo quería una vida tranquila y la comprendía. La ayude en todo para que pudiera tener esa vida normal que quería , eso nos trae al ahora siendo lo que somos mejores amigas. Nunca supo porque mi familia es rara pero le dejo de importar con el paso del tiempo.

Nos separamos entrando a la universidad pero seguíamos en contacto. Tuve que mudarme a otra ciudad por un tiempo pero era necesario si quería hacer mi carrera de mitografía para dedicarme al trabajo familiar y ayudar a mis padres. 

Esto nos trae al ahora, he regresado y como era de esperar la más alegre de verme saliendo del aeropuerto era Mariana que traía con ella con un inmenso ramo de rosas y muchos guardaespaldas detrás suyo. Me sentía como una princesa pero eso no iba a cambiar con Mariana. Le sonreí y la abracé con tanta fuerza , realmente la extrañaba. Nos retiramos a un restaurante donde Mariana había reservado todo para estar solo las dos.

(regresando a la platica del principio)

— ¿Irás con tus padres, ahora? Realmente quisiera que te quedaras más tiempo tengo tantas cosas que contarte, no sabes la falta que me hacias en mi vida — dijo Mariana 

—No te preocupes puedo quedarme un rato más, mis padres no saben que he regresado les quiero dar la sorpresa — dije sonriendo.

Pasaron como dos horas de ello, nos contamos tantas cosas realmente no quería que acabara... Ya era momento de retirarme e ir con mis padres. Nos despedimos y tomamos caminos distintos.

 



Alexandra C. Martínez

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En el texto hay: humanos, hombreslobo, amor

Editado: 04.01.2019

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