El Niño Nuevo

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Jueves 13 de Marzo

 

                                                                                          Jueves 13/Marzo/2014

09:37 p.m.

Pequeños premios de la vida.

¿Recuerdas el concurso local de escritura del que te hable? Pues gracias a Dios gané el tercer lugar, al fin hago algo de lo que estoy orgullosa.

Estamos hechos de actitudes, depende de la actitud que tomemos cada día será la manera en que afrontemos las cosas. Depende de nuestra actitud el cómo trataremos a las personas, y hoy mi actitud fue particularmente fría para con Sebastián.

No estaba enojada, ni siquiera triste, simplemente no me importaba verlo. Y así lo hice, no le dirigí ni la mirada; Ni siquiera reí cuando hacía alguna tontería.

Pero las cosas empeoraron cuando escuché los murmullos de mis compañeras:
— Se supone que ya son novios ¿no?— Dijo una, su cabello rubio le llegaba un poco abajo de los hombros.
— Luisa dijo que sí, es oficial, ella y Sebastián son pareja— Y no, no escuché cuando mi corazón se rompía, ninguna lágrima se resbaló por mi mejilla, simplemente dolió, o peor aún, me decepciono.

Afortunadamente, no entré a clase, ya que mañana participaré en un concurso de robótica, y tuve que salir a darle los últimos detalles a mi robot. Es de color morado, con destellos azules, sabe llevar a cabo un combate y además su parte trasera es un trapeador así que va limpiando todo a su paso, literalmente.

No pensé en ellos alrededor de una hora, y cuando salí ya era el descanso. 
Iker, Sofía y Sebastián estaban sentados a lado de un árbol,  del árbol donde solemos vernos desde que Iker y Sebas llegaron a nuestras vidas.  
Estaba acostumbrada a sentir tranquilidad al llegar a ese árbol, pero este día fue distinto, no podía levantar mucho la mirada ya que temía mirar a Sebastián. Pero el temor es uno de esos sentimientos que deben esconderse, y lo escondí con indiferencia. Mi atención se centró solamente en Iker y Sofía.

Y lo notó.

Le afectó.

Porque de repente Sebastián se había alejado de nosotros, pensé que me sentiría mejor con eso pero Iker y Sofía me miraban mal.

— ¿Qué ocurre?—Ambos se miraron, pero no supe interpretar su mirada.

—Tal vez, te pasaste un poco—Susurró Sofía. No pude evitar poner los ojos en blanco

— ¿Lo estas defendiendo?—

— Te estoy ayudando a ti— 

— ¿Ayudando a qué?—Dije, sonando un  poco molesta ya.

— A que no quedes como una tarada— Mis ojos se abrieron de golpe y me di la vuelta enojada, queriendo irme, cosa que no pude hacer porque Iker se puso en mi camino.

—Débora— Dijo, de manera firme—Sebastián y Luisa no son nada.

—No me importa que sean, la besó. De todas las tipas en la que se pudo fijar, se fija en la más víbora del zoológico. —

—Luisa lo besó a él, y él la rechazó. Cosa que no viste por hacerte la victima de novela de la tarde— poco a poco sentí que mis mejillas se sonrojaron, no tenía nada que decir, ni buenas razones para hablar, solo camine hacia el salón de clases, analizando mis opciones.

La hora que paso me pareció eterna, miraba el reloj de la pared exactamente cada cinco minutos, y cuando por fin termino me levante y camine en dirección a Sebastián. En mi cabeza rondaban varias frases que podía decir, algo como: "Creo que fui demasiado grosera, lo lamento". 

Pensar tanto nunca ayuda, a pesar de mi plan previamente estructurado, todo fue distinto cuando estuve frente a él; me deje llevar por el instinto y me lance a abrazarlo.

—No era mi intención ser grosera, pero pienso que tu amistad vale la pena y tenía miedo de que no pensaras lo mismo sobre mí— Cuando nos separamos, él sonrió, y antes de que pudiera darme la vuelta e irme, me volvió a abrazar.

No sé qué tiene él, pero en sus brazos me siento tan protegida, aunque a veces pienso que debería de protegerme de él.

                                                                                               

 



Brave Sparrow

Editado: 15.05.2019

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