El Ocaso

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La casona prohibida

—Los vampiros se dividen en hipnotistas, manipuladores e ilusionistas —habló seriamente la joven maestra de cabello corto, un inusual sombrero al estilo de los años 20, y ojos azules, dirigiendo una severa mirada a quienes habían comenzado a reírse.

 

—Los hipnotistas pueden leer tu mente y ver tus recuerdos, como así hacerte recordar situaciones que han permanecido ocultas en tu mente —cerró el libro que llevaba en sus manos con brusquedad. —Los manipuladores que son un don más escaso que los hipnotistas manipulan tus recuerdos haciéndote creer que has hecho ciertas cosas que la verdad nunca las hiciste. Por ultimo están los más comunes que son los ilusionistas estos pueden manipular tu mente y hacer ver cosas que no son reales.

 

—¿Y cuál de los tres resulta más peligroso? —preguntó Estefanía con seriedad.

 

—Los tres, estas habilidades solo son un complemento en la fuerza de un vampiro.

 

—Pero hasta ahora hay un pacto con los vampiros, no creo que debamos aprender de sus poderes si nunca tendremos que utilizarlas contra ellos —interrumpió Félix algo fastidiado.

 

—Mejor háblenos de las hadas —sugirió Andrea levantando ambas manos.

 

—Confiarse es el peor error de un cazador —señaló el maestro tomando asiento —. Para que lo entiendan mejor me traerán un ensayo del pacto de los cazadores con los vampiros.

 

Todos suspiraron intentando reclamar pero Sandra Besteros, la maestra de historia salió de la sala haciendo oídos sordos a los reclamos. Francisca se quedo en su asiento viendo a todos retirarse, se había atrasado con los apuntes y sinceramente no se atrevía a pedir los apuntes de los otros alumnos, no por timidez, tal vez por orgullo, o quién sabe.

 

Luego de terminar se levantó tomó sus cuadernos y salió de la sala pero escucho un chismoteo que detuvo sus pasos.

 

—¿Puedes creer que toda la escuela crea que esa mocosa sea La elegida en vez de Katrina? —es la voz de Marisol Sephir, la amiga pelirroja de Katrina.

 

—No lo creo, deben haber cometido un error, hasta ahora no destaca en nada, es torpe en el manejo de espadas, torpe en defensa física, solo es lista en Análisis —habló otra chica.

 

—Es solo una estúpida humana común del cual ese demonio asqueroso de Nicolás parecer estar obsesionado —agregó Marisol.

 

—¿Con que un demonio asqueroso? —preguntó Nicolás en voz alta apareciendo detrás de Francisca.

 

Marisol y la otra chica voltearon sorprendidas y abrieron la puerta encontrándose con el demonio que las observaba con ganas de matarlas, Francisca solo desvió la mirada y salió de la sala empujándolas.

 

—¿A dónde vas tan apurada? —exclamó Nicolás apareciendo repentinamente frente a ella casi a punto de que chocaran.

 

—Voy a mis clases con Maximiliano —señaló sin mirarlo.

 

—¿Estas llorando? —dijo sorprendido antes de reírse.

 

—¿De qué te ríes? —preguntó molesta.

 

—Que llores por gente que no vale la pena —se colocó serio.

 

Lo contempló sorprendida por el semblante de Nicolás, tiene razón, en cierta medida lo sabe y se seca las lágrimas intentando ser fuerte pero cuando está a punto de abrir la boca el demonio se la tapa y la arrastra detrás de la pared indicándole que guarde silencio.

 

Oscar Strayer aparece junto a Arthur Wuiner hablando bajamente.

 

—No me gusta para nada que Alexander (el director) haya traído a un vampiro a hacerse cargo de La elegida —señaló Oscar—. Como sea debemos hacer que fracase, esa niñita debe estar a nuestro cuidado.

 

—Entiendo mi lord, pero son órdenes del director y la mayoría de los maestros difícilmente se opondrán a él —Arthur miró preocupado a ambos lados.

 

—Sigue nuestro plan e intenta convencer a otros, yo seguiré moviendo los hilos, ni Crisol ni Yarel se quedaran lo que por justicia nos corresponde al clan Strayer.

Cuando Nicolás notó que iban a su dirección caminó con discreción junto a Francisca alejándose de la escena sin lograr escuchar más de la conversación, se escondieron en un desocupado salón. Ambos se contemplaron en silencio sin atreverse a interpretar las intenciones de Strayer.

 

—¿A qué se refiere con "lo que corresponde al clan"? —y aunque sabía la respuesta necesitaba la confirmación del joven demonio.

 

—Es obvio que habla del Elegido —respondió Nicolás tomando asiento en la vieja sala.

 

El salón al que entraron se veía muy abandonado y viejo, hasta el pizarrón negro a tiza era evidencia de que no había sido renovado a diferencia de los otros. Dibujos viejos y rotos en las paredes y al fondo un estante empolvados con viejos libros.



A.L. Méndez

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En el texto hay: vampiros hadas angeles brujas demonios

Editado: 25.07.2019

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