El Ocaso

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Dolorosos recuerdos

Francisca esperó afuera de la oficina del director, aun sin entender el porqué Maximiliano la había traído cuando lo que había pasado no había sido culpa suya. Paseó su mirada en las fotografías que habían en las paredes sin levantarse de la acolchaba banca en que se encontraba sentada. La asistente del director tecleaba con la atención fija en su computador y el silencio se le hacía abrumador, a pesar de que le parecía escuchar que las voces a veces se levantaban dentro de la oficina cerrada. ¿Que estarían hablando ahí adentro? Primero había entrado Maximiliano, mientras Marisol y ella esperaron afuera sin mediar palabras ni mirarse, aunque el movimiento de piernas y el rostro de molestia y nervios en aquella que quiso matarla anteriormente le dejaban en claro que estaba preocupada por la consecuencia de sus actos. Luego salió Alexander Crisol con una cara tan seria y severa que fue como si estuviera frente a otra persona no ante el amable y cordial director de la escuela, llamó a Marisol a su oficina.

 

—Suribato —murmuró recordando el nombre de esa pequeña y horrenda criatura.

 

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos ante la aparición de una pareja que entró abruptamente a la sala.

 

— Fuimos citados por el director —habló el hombre con el rostro tensado.

 

Viste un pantalón de color mostaza y es algo más pequeño que su mujer de contextura gruesa, quien solo guarda silencio.

 

—Esperen un momento —les habló con amabilidad la asistente—. Le daré aviso al director de que ya están aquí.

 

Avisó por teléfono y luego los hizo pasar a la oficina. Francisca por un leve segundo cruzó mirada con Marisol y esta con su semblante serio se detuvo en los ojos de la joven Elegida, se mordió los labios y la observó con odio,

 

Francisca sorprendida por el rencor que esa chica sentía hacia ella no pudo evitar abrir los ojos, incomprensible ¿Por qué la odiaba si nunca habían cruzado palabras? ¿Por Katrina? Recordaba que Marisol al parecer era la mejor amiga de Katrina.

 

Minutos más tarde la puerta se abrió y Marisol junto a sus padres salió cabizbaja del lugar. El director los seguía ahora con una expresión más condescendiente y Maximiliano con un rostro serio y frio se detuvo en la puerta. Los padres de Marisol se mostraban molesto y desilusionado, y para sorpresa de Francisca y Alexander se detuvieron frente a ella.

 

—Lo siento mucho, Joven Elegida —habló el padre—. Espero que algún día pueda perdonar a nuestra familia por el deshonor de nuestra hija.

 

Y sin esperar respuesta salió tomando del brazo a su hija como si quisiera huir pronto de aquel lugar.

 

—Cría cuervos y te arrancaran los ojos —agregó Alexander cruzando los brazos—. Creo que así iba...

 

Y volvió a su oficina pensativamente.

 

—¿La expulsaron? — preguntó Francisca a Maximiliano apenas el director se había retirado.

 

—Cuarentena, le darán otra oportunidad aunque tiene prohibido acercarse a ti —respondió sin mirarla.

 

—¿Cuarentena?

 

—Así es —volcó su atención a ella—. Entró a una de las salas prohibidas de investigación de la escuela, no se dio cuenta cuando aquel parasito la siguió y se introdujo en uno de sus oídos probablemente mientras dormía.

 

—Pero fue un accidente

 

—No, ella buscaba como darle poder mayor a Katrina como hacer que este encima de la Elegida —entrecerró los ojos.

 

Francisca se quedo en silencio, impávida ante la idea de Marisol. Además ¿Qué es eso de salas prohibidas de investigación. Es la primera vez que escucha sobre ellas.

 

—Es su amiga imagino que...

 

Pero la risa de Maximiliano la interrumpió, es extraño escucharlo reír cuando es muy serio, sin embargo notó que su sonrisa es más un sarcasmo ante sus palabras.

 

—No seas ingenua, no es la amistad lo que le movió a hacerlo, fue solo buscando su beneficio propio y el de su familia, Marisol es parte de una familia conocida como los manos derecha del Elegidos, desde sus antepasados siempre fueron el apoyo principal del Elegidos, excepto el anterior a ti, Adrian solo confiaba en Nicolás, sí ese mismo demonio odioso que ronda por la escuela. En vez de acercarte a ti y fingir amistad buscó hacer más poderosa a quien ya creía ser la Elegida, o sea te odia tanto que prefirió buscar el camino difícil.

 

Escuchar estas últimas palabras hizo que Francisca desviará su mirada molesta.

 

—¿Por qué me odian? —se mordió los labios.

 

—Porque no eres nada especial, eres una simple humana, la reencarnación de su Elegido en una figura frágil y endeble como la tuya —respondió colocándose más serio—. No entienden las razones del porque el Elegido eligió nacer de esta manera.



A.L. Méndez

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En el texto hay: vampiros hadas angeles brujas demonios

Editado: 25.07.2019

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