El odio y la muerte

Tamaño de fuente: - +

26

Janara y Andrés entraron al edificio donde se suponía se desarrollaban los talleres de lectura de manera religiosa todos los jueves. No obstante, aquel día esos talleres estaban cerrados por motivos de ayuda hacia los damnificados del terremoto. El guardia supo decir que se realizarían el próximo mes, que ese mes no, que sus dirigentes e integrantes habían viajado a Manabí y Esmeraldas.

Salieron a la calle. Se miraron el uno al otro sin saber qué decir. Andrés tomó el camino calle abajo y Janara lo siguió.

—¿Dónde vas?

—A pegarme unas frías. ¿Me acompañas?

—Bueno. A los años que no tomo.

Llegaron a un bar de rock por la avenida Diego de Almagro, conversando cotidianeidades del trabajo. Se sentaron el uno frente del otro. Andrés pidió un combo de tres cervezas nacionales. Janara comenzó preguntando el porqué buscaba un taller de lectura y él respondió porque buscaba a un escritor específico. Luego, Andrés prefirió hablar otro tema. De hecho, y ya que nunca habían hablado más que de lo necesario comenzó preguntando de donde era, qué le gustaba, cuáles eran sus preferencias y a qué se dedicaba fuera del trabajo. La encontró un poco interesante y se sintió a gusto.

Parece inteligente. Qué bueno que no ha hablado hasta ahora de zapatitos, ropita y celebridades. ¿Bueno y qué te gusta hacer cuando no haces nada? ¿Leer, y qué lees? ¿En serio? ¿Qué le gusta Cortázar, aunque es mejor Borges? Es lógico, son dos escritores diferentes, no puedes definir al uno y al otro por ese tipo de similitudes. Creo que… ¿Qué no, que me equivoco?, vaya, qué enérgica. Que sí es mejor Borges, cualquier cosa que diga estaré cayendo un mal análisis de sus obras. Por lo que veo Borges es tu escritor favorito. ¿No tienes uno?, ¿Qué de lejos sería Borges?, entonces, pese a que dices que Borges es mejor te gusta más Cortázar. ¿Te puedes definir? ¿A mí? Bueno, creo que prefiero a Sartre. Sí, a veces te transmite su náusea. ¡Ah!, pero dices uno que sea más escritor y menos filósofo. ¿Es eso posible?, ¿Un escritor no debe pasar necesariamente por la filosofía? Sí, tienes razón. Etimológicamente el filósofo busca la verdad y el escritor miente de manera abierta. Sí, entonces. ¿Qué cuál?, nunca me puse a pensar en eso. ¿Cuál? Bueno, creo que sería Faulkner, aunque solo por el ruido y la furia. Sí, ya sé que es también el favorito de Vargas Llosa. A veces se nota su influencia. No, yo no escribo, ¿tú? ¿De veras? ¿Tienes algo aquí? ¡Ah!, qué pena, ¿No sabes alguno de memoria?, lástima, ¿Otro combo? No, no te preocupes, el jefe no dice nada. Bueno, completamos la jaba y nos vamos.

No sé si es la puta cerveza. Es guapa, sí que es guapa. Perdón María Fernanda, lo siento, pero es guapa.

—Ya vengo, voy al baño.

Andrés se paró frente al urinario, descargando. La vista le pesaba y pensó que había bebido poco y se estaba embriagando.

—Qué mal amante ha resultado ser usted, Andrés, en menos de un año y medio ya está olvidando a su esposa, María Fernanda. — Dijo una persona tras él.

Andrés dio media vuelta. No había nadie. Pero vi su sombra en la pared, se dijo. No estoy loco. Su voz, ¿cómo era su voz?, sí, era la misma que escuché por teléfono aquel día que llamé. No, no era esa la voz. Esta no parecía de mujer o niño, sino de hombre. Hijo de puta.

Salió del baño. Encontró el bar abarrotado de gente, indiferente a su presencia. Podría ser cualquiera de estos o estas, esa voz, marica, aparece. Quizá estoy bebiendo mucho.

Volvió a la mesa adónde Janara. Miraba hacia todas las mesas. ¿En qué íbamos?



Christo Herrera Inapanta

#97 en Detective
#57 en Novela negra
#223 en Thriller
#114 en Misterio

En el texto hay: asesinatos, romance

Editado: 28.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar