El odio y la muerte

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No puedo perder el control, ¡carajo!

No eres depresivo y tu mujer nunca te traicionaría. No sabes la rabia que me da pensar en eso. He desbaratado mi cuarto y he colgado del techo al perro que suele aullar todas las noches; pensando en que tu muerte no será como fueron las anteriores muertes. Tú no te suicidarías si vez a Mafer chupándole la verga a otro.

Por ello, contigo será diferente. Estoy harto de verte triunfar en tu mundillo editorial mientras en este país soy un desconocido. Ojalá fuera jugador de fútbol. Cómo detesto a las personas banales. Si fuera un jugador de fútbol no estaría puliendo mis artimañas sino que estuviera de boca en boca.

Es una lástima que debas morir. Pero no solo morirás tú. Este caso será “suigeneris”, no solo acabaré contigo y me vengaré por todas tus malditas negativas. Sino que será la primera vez que muera una mujer y será el único caso artificial, no me ha quedado otra alternativa, no puedo detener el argumento de mi novela solo porque a la estúpida de tu mujer no se le da la gana de meterte los cachos.

María Fernanda trabaja y va a casa y te espera y no piensa en nadie más. Con ella no funcionó ninguna artimaña que pudiera provocar una infidelidad. Llevo perdiendo medio año intentando que te sea infiel. Dado el caso pensé en abdicar con tu suicidio pero nuevamente rechazaste un manuscrito mío.

                                                                                         ***

Te detesto porque me obligaste a ver el rostro de una mujer indefensa ser acribillado; y a un hombre que no entendía lo que estaba pasando mientras le clavaba con mi pistola las balas en todo el cuerpo desnudo.

No dejaré para tu caso tampoco una carta suicida. Quiero que tu muerte no tenga ningún aire poético. Quiero que la gente te maldiga como yo te maldigo. Dejo ahora este charco de sangre con asco y las manos y pies trémulos. Después de esto no volveré a ser el mismo, después de esto yo también merezco la muerte. Solo lamento no estar ahí para ver cómo te vuelas los sesos.



Christo Herrera Inapanta

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En el texto hay: asesinatos, romance

Editado: 28.09.2019

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