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Capítulo 28: Inesperado

Encima de aquellos pedazos de vidrio se quedó estática, no podía mover su cuerpo siquiera, con la respiración entrecortada movió los dedos de su mano, trató de moverse un poco, las lágrimas salían a chorros mientras sentía un líquido caliente debajo de su nariz, seguramente era la sangre que ahora mismo vertía, sabía que moriría no tenía salvación pero quería informarles a sus amigos quien había causado su muerte, quién era EV, quería decirles que se cuidaran de Jean O’Brien, no podía morir sin decirles aquello, los segundos o quizá minutos fueron eternos mientras agonizaba bajo la tenebrosa noche, Oh Dios se arrepentía de todo el daño que había causado a las demás personas, por haber sido la chica que era, una “Zorra” como la tildaban en la escuela y de su secreto, si, ella también tenía un secreto, cerró los ojos con rudeza ahogada en llanto mientras lo recordaba se había acostado con Kyle sabiendo que su mejor amiga Sharon era novia de este, era cierto Sharon estaba enamorada de Mark pero antes también amó a Kyle hasta que se cansó de ser usada y puso sus ojos en Mark, Abby la había traicionado cuando ella todavía sentía algo por el rubio.

—¡¡¡Abby!!! ¡¡¡Abby!!! ¡¡¡Abby!!!!

La voz de Maverick llamándola sonó por todos los pasillos despertando quizá a medio internado, no le interesaba eso ahora, debía encontrarla o también se sentiría culpable si le llegaba a pasar algo.

— ¿Qué ocurre? ¿Qué sucede?— Kyle lo siguió apresurado al igual que Mark, los demás también se acercaron preocupados por el actuar de Maverick.

Zaira le pasó el papel con los nombres de las siguientes victimas a Kyle para que este lo rotara luego de echarle una mirada corta, su rostro se endureció de miedo y más preocupación, cuando pasaron por uno de los salones notaron los vidrios rotos y no dudaron siquiera en correr hasta llegar allí, el rubio tenía un feo presentimiento, algo le decía que se toparían con lo peor y a medida que avanzaban su corazón palpitaba cada vez más fuerte, miró hacia abajo y se llenó de cólera y miedo, Abby.

—¡¡¡Abby!!!— no se quedó a ver más.

Corrió a toda velocidad junto a sus amigos, bajaron los escalones y pasaron varios pasillos hasta que por fin ya estaban afuera del edificio, Maverick fue el primero en caer de rodillas enfrente del cuerpo inerte de la pequeña rubia, Abby estaba muerta ¿Lo estaba? No podía creérselo, Kyle se cogió el cabello pávido ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Era esto mentira? ¿Era una broma pesada para algún canal? Y lo crudo y cierto era que todo lo que pasaba era más que real.

A su contorno todo se volvió casi borroso, no era la primera vez que sentía punzadas en el pecho cerca del corazón, de momento los maestros y el director pedían a los demás alejarse de aquella escena desgarradora mientras Maverick sollozaba sin control, Zaira trataba de consolarlo, James y Ariel estaban más que petrificados y Gabriella y Valentine trataban de ayudar a su amiga Zaira mientras que Mark ayudaba a Nighy.

Las cosas de repente pasaron más rápido, la ambulancia llegó al igual que tres patrullas de la ciudad, ahí estaba Mark explicando seguramente como habían intuido que algo grabe le ocurriría esta noche a Abby Deep. Las siguientes horas fueron más lentas, Nighy había pedido a todos guardar la calma mientras que el cuerpo de Abby era trasladado al hospital del pueblo, ninguno tenía idea de su estado, de si sobreviviría o simplemente quedaría allí nada más. Todos estaban sacando sus valijas para marcharse a sus respectivas casas, no podían quedarse más tiempo luego del siniestro suceso, no había sospechosos y lo peor es que todos corrían riesgo, ninguno estaba seguro, ni en la escuela, ni en sus casas y mucho menos en el pueblo, si ocurría una muerte más habría toque de queda.

—Por favor ven conmigo a mi mansión— Kyle miró a Gabriella nervioso, nunca había pedido algo siquiera a una muchacha, ya no quería seguir teniendo que ver caer a sus allegados.

La única persona que más le importaba en el mundo ahora mismo era ella y no podía dejar que nada malo le pase o simplemente ya no tendría razones para seguir vivo.

Gabriella le sonrió a medias, apenada porque sabía que Kyle estaba solo, la tenía a ella pero ya ni eso era seguro.

—Debo cuidar a mi hermano, no solo soy yo, tengo alguien por quién velar aún— soltó un suspiro frustrado— renunciaré a mi beca en la escuela y buscaré un trabajo para ahorrar dinero, necesito que mi hermano abandone el pueblo, no puedo aguantar un día más sabiendo que podría ocurrirle algo.

—Tu nombre no figura en la lista— el rubio hizo una pausa— él solo tiene algo contra los integrantes de la mesa redonda, el dinero aparte de traernos las posibilidades de tenerlo todo, también nos trajo la muerte.



Steffi.Bvorón

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En el texto hay: novela juvenil, romances, suspenso

Editado: 05.02.2019

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