El otro ©

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En El Principio - EDITADO

Después del caluroso viaje que aproximadamente duró unas 12 horas finalmente Kyle había llegado a Forstell, el pueblo que lo había visto crecer. Aquel pueblo donde las personas solían dedicarse a comentar no necesariamente de sus propias vidas y vaya que él lo había vivido en carne propia. Aquella nefasta noche los periodistas y los habitantes fueron muy crueles e impertinentes. En ese tiempo tan solo tenía unos 13 años. Sin embargo, ahora las cosas eran distintas pues se había prometido nunca más sentir lástima por nadie, nunca la tuvieron con él.

— ¿Lo dejaré adentro señor Gabreel?— preguntó su chofer en cuanto había descargado las valijas de la limusina.

Kyle lo miró mientras acomodaba sus manos dentro de los bolsillos de sus zahones. A él siempre le había incomodado vestir el uniforme del internado pero no había más por hacer.

— ¿Y crees que yo cargaré toda esa mierda? Es más que obvio que debes dejarlo en mi respectiva habitación.

De repente giró la vista hacia el gran internado dónde estudiaba todos los años, sus vacaciones ya habían culminado y vaya que la había pasado genial en Hawái en compañía de sus amigos. Los alumnos llegaban de a poco y se reencontraban con sus amigos en el colosal campus delantero pasando el tiempo chismorreándose las nuevas noticias de cualquier habitante de Forstell.

— ¡Kyle!— gritó la castaña que él aborrecía ver. Creyó estar preparado para cuando la tuviera en frente pero no era exactamente así.

— ¡Sharon! ¿Cómo has estado?— el rubio se giró a mirarla, había esbozado una de sus sonrisas más encantadoras e hipócritas.

La castaña plegó el ceño iracunda.

— ¡Hello!— hizo una pausa justa— ¿Qué cómo he estado? Creo que mal… demasiado mal, no me has llamado en todas estas malditas vacaciones ¿Qué clase de novio eres? ¡Como esperas que este bien! ¡Eres un insensible! ¡Evitaste todas mis llamadas y mensajes! ¡Con cuantas perras habrás estado acostándote!

— ¡Oh vamos Sharon!— Kyle la cogió de la mano suavemente— igual te extrañe a ti.

La castaña se dejó manipular una vez más por el gran adonis de su internado y sin más que decir ya estaban cariñosos como si nada hubiera pasado, había olvidado por completo lo molesta que había estado todas las vacaciones por haber sido ignorada pero bastó un beso suyo para dejar de lado aquel tema que sabía perfectamente molestaría al seudo rey de la preparatoria.

— ¿Podrían dejar su excesivo afecto para otro momento?— interrumpió uno de los amigos que tenían en común.

Kyle dejó de lado a Sharon, su enamorada, por un momento aunque exactamente ella sabía que no la respetaba como tal, miró a su grupo de amigos que estaban a su lado esperando a ser liderados por su persona como de costumbre.

— ¿Y bueno? ¿Ya están listos para este nuevo y último año?— el rubio se cruzó de brazos, sabia en lo que consistía aquel “Ultimo año en el internado High School Norrell” y eso significaba, exceso de alcohol, exceso de chicas, exceso de diversión en general, todo en exceso y nada ni nadie podría hacer algo para que eso cambie.



Steffi.Bvorón

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En el texto hay: novela juvenil, romances, suspenso

Editado: 05.02.2019

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