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Capítulo 4: Sangre

 

El rubio se encontraba reclinado sobre su asiento observando a cada alumno que entraba con una mirada maliciosa y el rostro serio mientras que Mark y James jugaban con sus lapiceros y por ello a veces se preguntaba ¿Por qué eran sus amigos?

—Buen día jóvenes— saludó la maestra Cooper.

— ¡Me aburro!— gritó el rubio, comenzó a reír junto a sus amigos.

—No seas descortés Gabreel— gruñó la maestra mientras dejaba sus libros bien apilados sobre su pupitre.

Pronto entró la becada que él tanto estaba esperando, llevaba sus obras en la mano un poco nerviosa

— ¡Oh! señorita Woods, chicos atención saluden a la nueva jovencita que nos acompañara de ahora en adelante la Señorita Gabriella Woods—dijo la maestra mientras observaba a la chica con una sonrisa encantadora.

Kyle había puesto sus pies sobre la carpeta y se reclinó hacia atrás acomodando ambas manos sobre la nuca, tenía la mirada perversa de siempre así que Gabriella estaba evitando en todo momento encontrar su flechazo y eso le hacía sonreír de sólo pensar ¿Por qué?

—Que aburrido— comentó Sharon quién se levantó de su asiento para cambiarle el sitio a James y sentarse al lado del rubio— Mira esto amor— masculló está mostrándole una cajetilla de cigarrillos.

—Excelente— celebró llevándose un pitillo a la boca para luego prenderlo con el encendedor de metal que tenía y darle una profunda calada.

— ¡Kyle apaga eso de inmediato!— gritó Cooper acercándose a este.

— ¡Oblígueme!— contestó como todo un niño— está haciendo este show por la puras no lo apagaré— dijo mientras se levantaba encima de su asiento para luego saltar de carpeta en carpeta.

— ¡Vamos Kyle! ¡No te alcanzara!— gritó James mofándose al igual que algunos cuantos.

— ¡Regresa aquí ahora Gabreel!— volvió a gritar Cooper persiguiéndolo.

Gabriella observó a todos reír faltosos, luego posó su mirada en él quién estaba fumando insolentemente y con un gesto de decepción se dirigió a la única carpeta que se encontraba en la última fila.

— ¡Vamos Kyle, estoy a tu favor!— gritó Sharon levantándose de su asiento para hacer una pequeña bailada encima de la carpeta.

— ¡Kyle! ¡Kyle! ¡Kyle!— gritaban todos en orfeón, menos Pierre, Ariel, Valentine, Zaira y Colin como siempre.

Sin embargo, Jean O’Brien gritaba animado junto a los demás.

— ¡Sharon Morris baja de ahí ahora!— gritó Cooper, pero al darse cuenta que nadie le tomaba el mínimo respeto tiró su carnet de maestra al suelo y lo último que gritó para luego abandonar el salón fue un <<Renuncio>>.

— ¡Ya basta!— gritó Frevor Hoffman levantándose rudamente de su carpeta mientras que Kyle y Mark jugaban obscenamente haciendo bailes en la parte de atrás.

Después de todo ya habían olvidado la pelea del día anterior, Sharon se bajó de la carpeta inmediatamente y se dirigió hacia Frevor junto a Ashley, Abby y por un momento el rubio imploró para sus adentros por aquella chica ya que no le gustaría estar en su cuerpo aunque le pagaran todo el dinero del mundo por razones obvias, sabía que su novia le haría algo muy feo, Sharon se cruzó de brazos observando a sus amigas con una sonrisa ladina y en el momento menos esperado oprimió el cuello de Frevor apegándola a la pared mientras que Ashley y Abby cogían sus libros sin permiso.

— ¡Deja de molestar estúpida!— gritó Sharon cogiendo una tijera, cortó el cabello de Frevor soltando unas cuantas risitas.

— ¡Inútil!— chilló Abby mientras ojeaba las páginas del cuaderno de Frevor, luego las destrozó en su presencia mientras que Ashley sacaba su lápiz labial para pintar la cara de la pobre chica.

— ¡No puedo aguantar más esto!— gritó Ariel— ¡Sharon ya para!

— Miren quien se levantó como juez— hizo una pausa— tú no eres nadie Ariel, tenemos en claro que tienes dinero al igual que nosotros, eres de buena familia pero mientras escojas amistades como Gabriella Woods no pintas— soltó una risita llena de malicia.

— ¡Venga Sharon!— gritó James, Gabriella se dio la vuelta y observó al rubio.

— ¡Miren al gran gordito buda! ¿Por qué no piensas en hacer algo útil como una liposucción? yo podría ayudarte pero claro… ¿Qué será, será? La única respuesta es que no sé de dónde consigues tanto dinero para engordar, deberías por lo menos gastar para bajar de peso— vociferó Kyle mientras cogía a Marco de la mejilla y con la otra mano abrazaba su gruesa espalda, todos reían observando a Marco mientras que este pobre suplicaba porque ya no lo humillara más.



Steffi.Bvorón

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En el texto hay: novela juvenil, romances, suspenso

Editado: 05.02.2019

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