El otro ©

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 9: Choque

A la mañana siguiente Kyle se levantó como nunca antes a las 6.00 am ya que siempre solía dormitar hasta las once u doce, bajó los escalones con tan solo unos pantalones sueltos y observó la extensa sala que en pocas palabras era como una pista de baile repleto de muebles grandes y costosísimos, las cortinas largas y pesadas bordadas a mano, la casa de su padre era una mansión completa, se dirigió a la habitación izquierda que quedaba al lado de los escalones, caminó casi estrellándose con cada mueble pese a que tenía demasiado sueño.

— ¡Buen día joven!— saludó una señora con vestimenta de servicio.

Kyle observó a su alrededor a cuatro chicas, dos de ellas tenían gran mayoría de edad a su parecer y las otras dos eran jóvenes no pasando ni siquiera los 24 años y todas con el mismo atuendo de servicio. Quedó impactado ya que no recordaba a toda esa cantidad de servicios en casa, de hecho recordaba que antes la casa de su padre estaba sin nada de mantenimiento, por tal razón los muebles y muchas cosas más estaban cubiertos con unas telas blancas. Casi había bajado en paños menores, gracias a Dios que no había sido así.

—Su desayuno ya está servido— dijo una de esas chicas con una sonrisa.

—Gracias— contestó devolviéndole una sonrisa animada, llegó a la cocina, se sentó en la mesa bebiendo de su zumo frio, era sorprendente tener un poco de compañía estos días en casa por más que fuera sólo servicio.

—Joven, disculpe por interrumpirlo, me llamo Tatiana y soy parte del servicio en especial la que manda a las demás, es un gusto conocerlo, su padre me había informado que usted nos acompañaría tres días, será muy agradable tenerlo en casa y bueno ella es Catrín, Diana y Rosa, Sarah es la cocinera, afuera están Cahill el que hace mantenimiento a las flores del patio, Hitan es el de limpieza para mantener reluciente la casa sólo por fuera, Thomas es el encargado de las tuberías por si pasa algo y por Último están José y Evan quienes son los choferes.

—Un gusto, me llamo Kyle Gabreel, es bueno tener compañía en casa, creo que es demasiado grande para mí solo ya que mi padre nunca para aquí— repuso este con una sonrisa amigable.

—Estamos aquí para servirlo, cualquier cosa sólo dígalo.

—Gracias— dijo inmediatamente.

—Su padre me ha informado algo más joven Kyle, dijo que sus guardaespaldas vendrán hoy a las 4 pm, estarán a su lado las veinticuatro horas del día.

—Okey gracias por la información— sonrió, seguidamente todos se retiraron y el rubio por fin pudo merendar su desayuno feliz, era obvio que su padre le pondría seguridad, ni siquiera sólo podía estar pese a que tenía a cuatro cuidando de él las 24 horas del día y por lo que había pasado en su colegio suponía que le estaba cuidando, al menos de algo le sirvió ser billonario, lástima que no hizo eso antes de que….

Rápidamente se levantó de la mesa, subió los escalones de tres en tres, llegó a su habitación y lo primero que hizo fue dirigirse al sanitario. Entró al Jacuzzi repleto de espuma y se relajó escuchando música con audífonos, cerró los ojos y meditó un poco, no tenía ni una sola excusa para decírselo, ella debía estar molesta con él por abandonarla, tenía toda la razón del mundo para no perdonarle, se había olvidado de ella o tal vez sólo quiso aparentarlo no visitando el cementerio.

Al salir, se puso algo de ropaje, sus gustos eran muy refinados y creía que era así sólo porque lo habían criado así, lo único que tenía dentro de su armario era ropa lujosa y de muy buena marca, sacudió su cabello aun mojado y se dirigió a la puerta pero antes de que siquiera de un paso más cogió su móvil y lo guardó en el bolsillo de su pantalón, caminó todo el pasadizo de habitaciones y una vez más volvió a bajar los escalones dirigiéndose hacia la puerta. Acomodó el capuchón de su campera casi encubriéndose dentro de ella, acomodó ambas manos dentro de los bolsillos de sus pantalones y sin tener que ir en uno de sus autos o motocicletas caminó directo hacia las verjas sin antes tener que pasar por una gran estatua y una pileta con algunos asientos de madera alrededor, algo muy parecido a un parque fuera de su casa, abrió las verjas y salió directo hacia el cementerio.

Caminó como una persona más, estaba seguro de que si lo veían sin capucha reconocerían al gran hijo del empresario famoso Gabreel, el niño que tuvo la mala suerte de estar presente en el asesinato de su madre Elizabeth Gray, recordaba claramente todo ese espectáculo en las farándulas cuando sus 13 años había sido una gran mierda. Observó a su contorno y se encontró con un montón de lápidas, llegó a una en especial dónde el nombre grabado decía Elizabeth Gray (Gabreel) 1970 - 2009.



Steffi.Bvorón

#1172 en Paranormal
#3719 en Thriller
#2119 en Misterio

En el texto hay: novela juvenil, romances, suspenso

Editado: 05.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar