El poder de las estrellas

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Capitulo 2

Empecé a visualizar una luz brillante y blanca, no sé que era, quizá me había muerto por que era demasiado blanca a tal punto que me dejaba ciega, luego empecé a escuchar voces, gritando y discutiendo

– ¿y tú qué crees? Ella iba a llegar al bosque y no íbamos a poder salvarla, iba a morir ahí dentro – Sonó la voz de un chico

– bueno y si la encuentran, ¿qué haremos? Tienes un plan? –

– no, pero nos sabemos defender, ¿recuerdas lo que tenemos de ventaja? –

– Claro tienes razón – dijo la voz del chico que desconocía.

Luego pude abrir los ojos lentamente; El chico tenía aspecto de un joven de 17 años tenía cabello castaño claro, levemente tirado al costado como si una vaca lo hubiera lamido hacia el lado izquierdo, ojos claros color verdes.

La chica de la misma edad aproximadamente pelo colorado y ondulado, ojos color miel.

El chico me pregunta – ¿Por qué ibas al bosque? –

– Necesitamos escapar de ellos, estarán cerca pronto–

– ¿De quienes exactamente? – Pregunto la chica

– De las bestias feroces, son ellos aunque no lo parezcan porque saben adoptar forma humana, estaban persiguiéndome–

– ¿De dónde vienes? – Pregunto el chico

– Vengo de la pequeña ciudad de Yanfair, allí vivo, o bueno vivía antes de que me encontraran, lograron detectar mi poder y me engañaron, se hicieron pasar por personas y luego me llevaron a la trampa y me tuvieron cautiva por 3 días hasta que vi la forma de escapar y lo hice y ahora me persiguen hace 2 días y no dejo de estar moviéndome. Además mi poder se activo sin quererlo en público cuando estaba en una plaza y luego cuando paso eso decidí irme a mi casa y se me acercan dos personas que dijeron que ellos tenían poderes y que podían ayudarme a controlarlos, me contaron de la historia hace 75 años y luego me llevaron hasta un lugar menos transitado, era una especie de callejón y de atrás me agarraron del cuello y de mi brazo imposibilitando mis movimientos y en ese momento no supe que hacer y me acercaron un trapo húmedo que olía horrible hacia la boca, era una especie de somnífero y me desvanecí sin quererlo.

Luego desperté en un lugar oscuro y frio, miré a mí alrededor estudiándolo y en una pared entraba por una pequeñísima ventana algunos rayos de luz, porque estaba trabado con maderas y quedaban pequeños espacios por donde ingresaba la luz del sol. Yo había despertado en el suelo, con un trapo debajo para que no me congelara el suelo, pero al fin y al cabo ese ambiente era frio.

Luego descubrí unas escaleras que conducían hacia arriba y ahí llegue a la conclusión de que estaba encerrada en un sótano.

Así que busque entre las cosas que habían en ese lugar y encontré un bate de beisbol y decidí que cuando alguien bajara le pegaría tan fuerte y dejarlo noqueado en el suelo así podría escapar de aquel lugar en donde me encontraba.

Pasó un día y nade bajó. Al otro día escuche un ruido pero estaba medio dormida y cuando me di cuenta solamente habían cerrado la puerta, ósea que no me percaté de que habían bajado y me dejaron un plato de comida.

Al tercer día, era la tarde, me percaté de los ruidos de llave ingresando en el cerrojo de la puerta y de un rápido movimiento agarré el bate y me escondí detrás de las escaleras esperando a aquella persona a que descendiera al lugar.

Cuando bajó, yo estaba bien escondida, observándolo y sin que se percatara de mi presencia decidí atacarlo. Me acerque lentamente por detrás sin hacer ruido y lo golpee fuertemente en la cabeza y luego de eso subí las escaleras despacio sin hacer demasiado ruido por si acaso había alguien más en la casa y podría alertarlo. Conseguí salir de la casa por la puerta trasera que se encontraba en la cocina.

Luego observé mí alrededor, había casas separadas y espaciadas. Ya no me encontraba en la ciudad, estaba en la lejanía de esta, así que decidí caminar por la carretera y dirigirme al pueblo más cercano que se llamaba Rosewood. Ya había caído la noche y estaba cansada de caminar, así que empecé a hacer dedo a los autos así alguien me llevaría hacia el pueblo de Rosewood.

Hacia dedo pero nadie se detenía, solo pasaban sin disminuir su marcha…así unos cuantos autos hasta que un auto negro se detiene y se aparta de la carretera tirándose a la banquina. Baja la ventana delantera del lado del acompañante y aparece el rostro de un hombre y me habló:

– Hola a donde te llevo querida? – dijo el hombre en tono amable, a lo que respondí

– Por favor podría llevarme al pueblo de Rosewood? –

– Si, con gusto sube– Acto seguido abrió la puerta del auto y yo me subí dentro, y abrocho el cinturón.

En el trayecto las cosas se pusieron un poco incomodas. El hombre miraba mucho a mi dirección, en eso pregunta – ¿Y tus padres? En lo que le respondí– Mis padres están muertos– a lo que el hombre apenado dijo –Uh… lo siento por preguntar eso–



Steffany

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Editado: 26.06.2018

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