El Portal De Los Muertos ©

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Los murmullos de los pasillos eran todos dirigidos para mí, especialmente para la chica que había corrido como loca hacia afuera y que se había desmayado en la nieve, era famosa, aunque sea solo un maldito estúpido día, la chica que sufre del frío, la chica que había visto “fantasmas alucinantes”, esa misma chica que estaba caminando por el pasillo escuchando rumores estúpidos, como “Esa chica lo hizo por llamar atención a Julian” “Fungió su desmayo para que Julian la traiga en sus brazos” y demás cosas, ignoré todo, ya que no era la verdad, mi verdad con sus especulaciones no encajaban en nada.

Todavía sentía frío, pero no era como ayer, así que solo me había puesto solo una bufanda y dos pares de medias, era menos ropa, era algo para mí. Me dirigí exclusivamente hacia la enfermería, donde había visto la mujer incorpórea, tenía que ver con mis propios ojos si ella era un fantasma o producto de mi imaginación, sabía que Marc iba a investigar, pero yo no aguantaba mucho sin la verdad. Me detuve en la puerta de la enfermería y tomé la perilla de la puerta, abriéndola. Entré y comencé a mirar alrededor.

─ ¿Hay alguien aquí?─ pregunté. Estaba vacía, la enfermera encargada, no estaba. Comencé a caminar.─ ¿Hola?

Sentí como alguien se movía en la camilla de la enfermería, todo lo que había comido en la mañana, se revolvió en mi estómago para expulsarlo por mi boca, mi cuerpo comenzó a temblar, mis manos sudaban, me dije a mis adentros que debía de ser valiente y no entrar en crisis de pánico. Pero cuando sentí una mano apoyarse en mi hombro, fue todo para girarme y golpear. Era un instinto, si alguien venía detrás de mí sin llamar, mi instinto de supervivencia salía a relucir.

─Oww, eres una chica con agallas.─ dijo una voz masculina. Sostenía mi puño en su mano. Alcé el rostro y me encontré con un par de ojos azules turquesas que me miraban con sorna, era primera vez que veía unos ojos de ese color, eran hermosos, sus iris eran como dos perlas brillando.─ ¿Y bien? ¿Te quedarás mirándome fijamente o te alejarás de mí?─ preguntó con una sonrisa petulante en su rostro.

Me alejé rápidamente de él, casi tropezando.

─Tranquila, no muerdo, no eres de mi tipo.─ me dio una mirada de pie a cabeza.

Aquel tipo me cayó mal.

Apreté los dientes, no quería golpearlo. Pero mirándolo detenidamente, si, lo era, era muy atractivo, tenía el cabello castaño claro y esos hermosos ojos azules turquesas, definitivamente debía de ser popular entre las chicas.

─ ¿Quieres que te un pañuelo? Parece ser que estás botando baba por mí.─ sonrió de medio lado.

Tipo atractivo, tipo odioso.

─Ni en tus sueños.─ dije, yendo hacia la puerta, pero al hacerlo me detuve en seco. Retrocedí tres pasos.

Oh, eres tú, ¿Has venido a hablar conmigo?─ preguntó la mujer incorpórea en frente de mí.

Mi cuerpo comenzó a temblar de nuevo, la temperatura de mi cuerpo bajó de nuevo, comencé a estremecerme, de nuevo estaba botando vaho por mi boca. No era mi imaginación, era la verdad y mi presente, frente a mi estaba un fantasma hablando. Entré en hiperventilación.

No te haré nada, no te preocupes, sé que me ves así, pero no te haré nada. – dijo el fantasma de la mujer, acercándose a mí.

Caí al suelo, mientras retrocedí lejos de ella. Me iba a desmayar de nuevo, quería decir que se alejara y desapareciera de mi vista, pero no podía hablar, mi respiración era dificultosa. Solo sentí como alguien me cargaba y sacaba de ahí.

─Tranquila May, todo saldrá bien.─ susurró. Aquella voz que tanto había extrañado, pero no podía saber de quien se trataba, ya que me desmayé.

Abrí los ojos poco a poco, encontrándome que tenía en mi frente un pañuelo caliente, algo estaba debajo de mi cabeza, me levanté despacio, y encontrándome con un par de ojos azules turquesas que me miraban aliviados. Era el chico petulante de la enfermería.

─ Que….

─ ¿Qué haces aquí?─ preguntó, señalando la habitación, era la sala de biología, estaba sin alumnos, y estaba sola con un tipo petulante.─ te desmayaste, entraste en pánico.─ se encogió los hombros.─ y te traje aquí para que te despiertes tranquilamente.

Me levanté y sacudí mi ropa. Y lo miré con recelo.─ gracias por traerme en un cuarto sin personas.

Arqueó una ceja y me sonrió de medio lado.─ eso me sonó a ironía.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: comedia, fantasma, romance

Editado: 04.06.2018

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