El primer amor de Mamá

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 3: Mamá y su juventud

La habitación era de paredes color lila, mientras que el techo y el piso eran de color blanco. En frente de la puerta, se encontró un mueble blanco con juguetes, libros y ropa. Al lado, una cama, con sabanas de Minnie Mouse con dos muebles pequeños de color blanco al lado de ella. Luego, al otro lado de la cama, una cortina blanca. En frente de la cama, un tocador de madera y al lado, un escritorio de madera (algo sucio por el polvo) y unos cuantos lápices de colores.

Lo más sorprendente era ver que alrededor de la habitación había posters de animes que ya son viejos. Ella nunca recuerda que su madre le haya hablado de su gusto por el anime y manga de esta manera. En el mueble blanco, habían figuras de anime de Sailor Moon y un montón de revistas de anime, uno que otro manga y discos de anime y doramas.      

—Nunca me... —murmuró Nina— imaginé esto de mi madre.

Ella agarró una pequeña pelota que le había llamado la atención del tocador, pero esta se cayó de su mano y rodó abajo del escritorio. Al ir por ella, sintió algo, como una especie de caja de madera y decidió sacarla. Un baúl de madera, eso era. Aquel baúl le llamó mucho la atención. ¿Qué era lo que tenía adentro? Quería abrirla, pero tenía una cerradura.

—Necesito una llave —se dijo así misma.

Buscó en el mueble de la ropa y no había nada. Revisó abajo de la cama y nada. Miró por el tocador en el primer cajón, ahí encontró una caja pequeña de barro en forma de rana. La abrió y se encontró muchos collares, abajo de todos ellos, había una llave.   

—Sí, creo que esta es —tomó la llave y guardó la cajita de nuevo.

Se dirigió al baúl, insertó la llave en la cerradura y la logró a abrir.

—No puede ser —se sorprendió a ver lo que contenía.

Lo primero que se encontró fue una falda gris y un suéter azul rey, el uniforme de secundaria de su madre. Nina lo sacó y lo desdobló, el suéter en la parte izquierda tenía un escudo en color amarrillo con el nombre de la institución:

Escuela Secundaria Núm. 0005 “Anexa a la ENSEM”

Aquel uniforme estaba un poco polvoroso, pero aún se mantenía en perfecto estado. Nina lo dejó a un lado para seguir investigando y se encontró con una fotografía enmarcada y un poco sucia. Lo limpió un poco y se encontró con una chica con la piel y ojos iguales a su madre, por lo que dedujo que era ella. No pudo evitar notar lo increíblemente parecidas que ambas eran, excepto por los ojos y el copete que Carolina tiene y Nina no.

Su madre estaba junto a otras dos: una de piel pálida, de pelo negro y largo, de estatura alta y expresión seria. La otra era morena, con la piel un poco maltratada la cara por las marcas de acné, de pelo castaño oscuro y ojos café oscuro y era la más feliz. Las tres usaban el uniforme que ella había encontrado.

Nunca pensó que su madre se viera de esa forma, lucia simpática y de un corazón blando. Muy diferente a la de hoy. ¿Qué la habrá trasformado? Nina quería seguir investigando eso.

Lo siguiente que saco fue un block de dibujo. Algo sucio y viejo. Lo hojeó y encontró muchos dibujos, algunos eran mejores que otros, pero todos eran de su mamá. Lo sabía porque eran del mismo estilo que el dibujo en su habitación. Luego sacó una caja de plástico negra, lo que se encontraba ahí era una muñequera negra y una pequeña llave.

“¿Qué significa esto?” Nina no le encontraba la razón.

Carolina siempre le prohibió usar muñequeras a ella, ¿Por qué su madre tendría una? Dejó eso al lado para seguir observando y hasta el fondo había un diario con una cubierta totalmente azul y con un grabado de una mariposa, también estaba cerrado con un candado. Nina lo tomó rápidamente y empezó a forzar la cerradura, pero era inútil. No abría. Entonces, recordó la llave que estaba junto a la muñequera. La tomó, la metió y abrió el diario. En la primera página, hasta el pie de esta, tenía escrito:

Este diario le pertenece a Carolina Medina.

—Sí, esta puede ser la repuesta a mis dudas —se felicitó Nina así misma.

Decidió hojear rápido las páginas del diario, cuando una foto cayó al piso. Cuando Nina iba a recogerlo, se quedó impactada.

—Un... chico —Nina se paralizó de la impresión.                 



Finnale2412

Editado: 18.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar