El primer amor de Mamá

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Capítulo 15: La familia Hurtado

Al salir del baño, Carolina se encontró con Franco mirando desde la ventana el cielo de la mañana, con únicamente puesto sus pantalones de mezclilla. La mirada y la leve sonrisa en aquella persona era verdaderamente hermosas, o eso llegó a pensar por un breve instante Carolina cuando sus mejillas se pusieron coloradas. En ese momento, Franco se dio cuenta de la presencia de aquella mujer y le sonrió.

—Buenos días, Carolina.

Ella no podía dejar de sentirse nerviosa al observar el torso descubierto de él. Carolina corrió hasta la cama y le lanzó una almohada.

—¿QUÉ NO TE PUEDES CUBRIR? —gritó la mujer.      

—¿Ni buenos días me puedes decir? —bostezó—. Antes no te incomodaba tanto verme así.

—Antes, ahora si —habló irritada—. ¡PONTE ROPA!

—¿A dónde está mi dulce acosadora que era una sumisa en la cama? —habló en un tono burlón.

—Murió —contestó fríamente.         

—Pues, ayer revivió y estuvo increíble.                     

Carolina se sonrojó aún más, luego se encaminó hacia la puerta de la habitación para salir por ella.

—¿Quién se cree que es? —murmuró Carolina cuando bajaba las escaleras.

En ese momento, sonó su celular que se encontraba en su pantalón. Era una llamada de un número desconocido.

—¿Bueno?     

—Buenos días, Carolina. Soy Miguel.

—¿Cómo conseguiste mi número? No recuerdo habértelo dado.

—Espero que no te molestes, pero le pedí a Bores que me lo diera. Solo quería saber cómo estás.

“Adolorida y me siento una verdadera idiota.” Pensó Carolina.

—Bien, gracias por preocuparte.                                           

—Qué bueno. Además, estaba pensando en invitarte a comer hoy, para seguir hablando y poder estar juntos.

Antes de que pudiera dar una respuesta, Franco le quitó el celular.   

—¿Sabes que es de mala educación llamar tan temprano a alguien, más cuando está con otra persona? —contestó fríamente Franco—. Ahora, si me disculpas, voy a colgar o Carolina no se desviste.

Colgó y le entregó el celular a su dueña, quién lo miró furiosa.

—¿QUÉ FUE LO QUE HICISTE?

—Solo protegía lo que es mío —dijo fríamente—. No puedes ser tan ingenua para no darte cuenta de lo que planea.           

—¡MIGUEL ES SOLO UN AMIGO! —gritó furiosa.         

—¡PUES ÉL NO TE VE ASÍ! —contestó de la misma forma.        

—¡NO TIENES DERECHO A INTERFERIR EN MI VIDA!      

En un instante Franco empujó a Carolina contra la pared y levantó sus brazos para presionarla más y que no pudiera escapar. Así empezó a besar el cuello de ella muy bruscamente, mientras ella trataba de resistirse a la tentación. En verdad no quería estar de esta manera. No lo soportaba más. 

—¡BASTA! —golpeó a Franco en el estómago con su rodilla.

Gracias a esto, Franco la soltó y cuando vio la cara triste en ella, comenzó a sentirse culpable de que sus instintos lo dominaran de esa forma.

—Carolina —trató de tocar su hombro, pero ella la golpeó—, lo siento.

La mujer volteó a verlo con odio, estremeciéndolo. Luego, ella apartó la mirada para que no la vea llorar.              

—Déjame —contestó fríamente.

Carolina salió rápidamente de la casa, mientras que él se quedó tan frustrado que le dio un fuerte grito y cayó al suelo.



Finnale2412

Editado: 18.08.2019

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