El primer amor de Mamá

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Capítulo 19: Sueño lejano

Habían pasado algunos días y era un perfecto lunes, casi la una y media de la tarde. En un restaurante llamado Santa Mónica, Irazú se encontraba esperando a sus amigas. En ese momento llegó Carolina, se saludaron y ella se sentó en una silla frente a ella.

—¿Ya llegó Guadalupe? —preguntó Carolina.                      

—No, aún no.                                   

—¿Tú sabes porque nos citó aquí?                            

—No, solo me dijo que era algo importante.

—Hasta mencionó que iba a cerrar la cafetería por hoy para darle oportunidad de reunirse a los chicos de ensayar para los XV años de Nina.

Las dos voltearon al escuchar unos pasos aproximándose. Se trataba de Guadalupe, la cual se sentó a un lado de ellas.               

—Lo siento por haber tardado, —buscó algo en su bolso—, pero me acaban de dar esto.

Guadalupe sacó una hoja de papel y se la mostró a sus amigas.

—Son unos estudios de laboratorio que me hice el otro día y salieron positivos, ¡Estoy embarazada!                                  .

—¿QUÉ?  —gritaron al unísono Carolina e Irazú.                

—¡Voy a ser madre de nuevo! —sonrió.

—Pero ¿Qué no te bastan ya dos hijos? —preguntó Carolina.

—Siempre hay lugar para otro —se acarició el vientre con cariño—. Además, no es la única sorpresa, miren.

Aquella mujer enseñó que su mano izquierda, había un pequeño objeto brillante colocado en su dedo anular.

—¿Te vas a casar? —gritó Carolina.

—¡Sí!

—¿Cuándo? —preguntó Irazú.

—En marzo.

—¿En serio te vas a casar con él? —arqueó una ceja Irazú.

—Sí, creo que ahora es el indicado.

Ni Carolina ni Irazú creen en lo que vieron y oyeron.

—Por mi parte, yo con Alec estoy bien. No necesito más hijos —cruzó los brazos.

—Carolina —Guadalupe mira fijamente a su amiga—, ¿No has pensado en darle un hermanito o un padre a Nina?

—No, solo seremos Nina y yo.

—Pero pronto Nina será mayor, se irá de casa y no podrás evitarlo, entonces te quedarás sola. ¿No quieres convivir con alguien el resto de tu vida? —estaba preocupada por su amiga.

—Por cierto, Carolina —intervino Irazú—. Miguel me está preguntando mucho por ti desde que regreso hace una semana. ¿Por qué no has contestado sus llamadas?

—¿Qué le digo? No sé de qué hablar con él y la última vez que hablamos fue a principio de Diciembre, me dijo que se tenia que ir a Valencia por un tiempo.

—Pregúntale cómo ha estado, si ha disfrutado su viaje y es tipo de cosas —Irazú sacó su teléfono y se lo dio a Carolina—. Llámalo —le ordenó—. Tal vez te está esperando.

—No creo que se buen momento.

—¡Sí lo es, llámalo!

Sin poder librarse, Carolina tomó el celular y buscó a Miguel en los contactos. Cuando comenzó a sonar el timbre, sintió un ligero dolor estomacal.

—Cortés —contestó de manera algo fría.

—Hola, soy… Carolina —habló tímidamente.

—¡Carolina! —cambió a un tono a un más cálido—. ¿Por qué no has constado mis llamadas? Estaba preocupado por ti.

—Lo siento, no quería molestarte.

—Tú nunca me molestarías, me gustaría que tuvieras más confianza en querer hablar conmigo.

—Lo haré.

—¿Qué te parece si vamos a cenar más al rato?

—Estaré algo ocupada esta semana.

—Entonces lo dejaremos para otra ocasión.

—De acuerdo.

—Hasta luego, Carolina.

—Hasta luego —colgó y le entregó el celular a Irazú—. No hagas esto otra vez, por favor.

—Así que, ¿Estarás ocupada esta semana? —no le creía nada.

—No sé cómo puedes despreciar al jefe de Irazú —dijo Guadalupe ilusionada—. Es tan sexy y millonario, yo no lo dejaría ir.

—¿No será acaso que no lo quieres “traicionar” a tu querido Franco? —dijo Irazú.



Finnale2412

Editado: 18.08.2019

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