El primer amor de Mamá

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Capítulo 20: Sueño frustrado

Conforme pasaban los días, los preparativos de la fiesta iban avanzando satisfactoriamente. Todos se esforzaban para que la fiesta quedar lo mejor posible. Llegó el miércoles veinticinco de enero, faltaban casi dos semanas y media para la fiesta. Nina iba caminando con Alec hacia la casa de él. Acababan de hablar con Felipe, les dijo que hoy no podría asistir al ensayo. Cuando llegaron, Gabriela y James ya estaban ahí

—¿Qué hacen aquí tan temprano? —preguntó Nina sorprendida, no los esperaban tan pronto.

—Mamá nos trajo y nos dio el día libre en la cafetería, iba ir a su ultrasonido con su prometido —contestó Gabriela.

—Yo voy por mi computadora —dijo Alec.

—Te acompaño —le siguió James.

Ambos se fueron hacia la habitación de Alec. Gabriela al mirar el rostro tan serio en su hermano, sabía que era lo iba a suceder y estaba preocupada por ello. Nina se dio cuenta del estado de ánimo en la chica a su lado.

—Gabriela, ¿Qué te pasa?

—Creo que mi hermano está decidido —murmuró.

—¿A qué?

Gabriela no dijo nada más. Mientras tanto en el cuarto, Alec buscaba la mochila donde dejo su computadora portátil y James se encontraba a su lado con los brazos cruzados.

—¿No recuerdas donde la dejaste? —James frunció el ceño.

—No —comenzó a preocuparse.

—¡Alec, eres un despistado!

—Ya lo sé. No tienes que recordármelo —volteó a verlo—. Mejor ayúdame a buscarlo.

James buscó entre el estante de libros de su amigo y se encontró con una foto de los dos de niños y lo miró con cierta nostalgia.

—¿Por qué tiene esto aquí? —su voz sonaba algo seria.

Alec se le acercó y también miró la foto. Son los dos cuando tenían ocho años, cuando se conocieron.

—Me recuerda muchas cosas.

—Antes era gordo —sonrió levemente James—, no sé para que recordar eso.

—Eres mi mejor amigo, claro que lo quiero recordar.

“¿Amigo? ¿Solo soy un amigo para ti?” Pensó James, luego miró a Alec fijamente y muy serio, poniéndolo nervioso.

—James, ¿Qué te pasa?

—Ya no aguanto más.

Rápidamente, James lo tomó de la muñeca y lo empujó contra la pared, acorralando de esta a Alec.

—Oye, me estás asustando.

James lo miró directamente a los ojos. Alec nunca lo había visto de esta manera. Por primera vez, se sintió intimidado ante su mejor amigo.

—No quiero más ser tu amigo —la voz de James era lo más seria que jamás lo fue.

El pobre chico sentía como su corazón se destrozó por aquellas palabras.

—¿Por qué dices eso? No entiendo por qué actúas tan de repente de esta manera. ¡Explícamelo, James! —estaba a punto de llorar.

—Alec, siempre has sido tan despistado. Siempre —su mirada se entristeció—. ¿Nunca pudiste darte cuenta de lo que sentía por ti todos estos años?

—James, tú…

—Sí, Alec… estoy enamorado de ti.

Los ojos de James miraban tan profundamente a Alec, el cual sentía que su respiración se agitaba.

—¿Desde cuándo? —su voz temblaba un poco.

—… Desde el día en que te conocí, cuando fuiste a salvarme de esos chicos que me molestaban.

—… James, yo soy he…

—No me mientas —frunció el ceño—. ¿Acaso no crees que no me había dado cuenta de que te gustan los hombres? Dejabas pistas muy claras sobre ello.

—… ¿Por qué no dijiste nada? —estaba paralizado.

—Quería esperar a que me dijeras —frunció la boca—. Me molestaba bastante cuando me daba cuenta de que a veces te les quedabas viendo a otros chicos, como a ese chico de preparatoria con cabello rojo el año pasado.

“Estaba guapo” Pensó Alec.

—James, perdona por no decirte. Tenía miedo a que me rechazaras.

—… Yo jamás haría eso —se enojó—. Me siento muy ofendido que piénsese eso de mí, más cuando me conoces desde hace años. Jamás podría rechazarte.

Un leve sonrojó apareció en las mejillas de Alec y James sonrió, luego se acercó a él, juntando su nariz con la de su mejor amigo.

—Acaso, ¿Te desagrado como hombre, Alec?

Nunca se había cuestionado ese asunto, James era el chico más genial que había conocido: amable, comprometido, responsable, trabajador, además de ser muy guapo físicamente. Sin embargo, una serie de sentimientos comenzaron a confundirlo. ¿Era amor o amistad esto? No lo sabía. Quería pensarlo.

Lamentablemente, su estado emocional empeoró cuando James lo besó sorpresivamente y con su mano empezó a tocar suavemente su abdomen. Sus besos eran muy suaves y con un ligero sabor a café con vainilla, seguramente por parte de James, pero al mismo tiempo se sentía que estaba tratando de contenerse. James se separó un poco, sin dejar de sonreír. Ambos pudieron escuchar la respiración agitada del otro.



Finnale2412

Editado: 04.08.2019

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