El Pueblo de Noche

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El caballero de la armadura plateada

— Larga vida has tenido— dijo el sujeto sentado, sin perder su sonrisa — ¿has venido aquí únicamente a eso? ¿A esperar encontrarte conmigo y vengarte?

— Hace treinta años dijiste que buscabas sangre para tu señor, después de pensarlo un poco, se vino a mi mente que podrías ser el lacayo de un vampiro.

— ¿Lacayo? Estás equivocado, soy uno de sus tres amigos de los cuales, sólo uno es capaz de de vencer a Silva. Aunque yo me refiero a él como “señor” por el gran respeto que le tengo.

Ante lo que había dicho ese sujeto, nos quedamos sin habla, si es verdad que aparte de Silva y él aún hay otros dos monstruos poderosos, y que uno sea tan fuerte como Silva. . . . . Inimaginable.

Por un instante se me vino a la mente aquél sujeto que encontramos en el corredor de camino hacia acá, aquél que con solo verlo a los ojos, paralizaba de miedo a cualquiera ¿podría ser que él sea de esos monstruos de los que nos habla?

— ¿Te refieres al zorro?— dijo Jonathan mostrando una ligera sonrisa. Yo únicamente lo observé algo intranquilo.

— ¡Oh! Así que ya se encontraron con Jun, me pregunto cómo pudieron escapar. Eso no importa. No los dejaré escapar de aquí a ustedes y a sus amigos— diciendo eso, con un chasquido de dedos, la pared atrás de él comenzó a girar. Tras ella vimos a Charles, Bryant y Dariel encadenados de pies y manos.

— ¿¡Ustedes!?— gritamos ambos al verlos.

— Me topé con ellos en una de las habitaciones de del segundo piso, ni siquiera utilicé la mitad de mi fuerza para vencerlos. Hice que Jun revisara un poco sus mentes y así los encontré a ustedes. Jun salió a buscarlos primero pero parece que lograron escapar.

— Entonces supongo que tendremos que matarte para que los dejes.

— Inténtalo

Al instante de intercambiar palabras, un líquido algo espeso y de color negro comenzó a cubrir cada extremidad del cuerpo del extraño individuo. Yo intenté golpearlo con mi puño cubierto por un guante mata demonios pero al hacer contacto, sentí una fuerte descarga eléctrica recorriendo mi brazo, supuse que lo protegía de ataques físicos.

Aún estando nervioso por la situación, tuve que decirle a Jonathan que ganara algo de tiempo mientras preparaba algo.

— Prefiero acabar con él por mi cuenta, pero supongo no será sencillo así que tendré que hacerlo.

— A pesar de ser un anciano, sigues actuando como un niño. Por cierto, ¿cómo debería llamarte a partir de ahora?

— No importa como, después de todo me he acostumbrado a muchos nombres y apodos.

— Entonces te diré “anciano”

— ¿Anciano? O-oye. . .

Justo en medio de la rara conversación, algo parecido a una bala cruzó entre Jonathan y yo, al observar la dirección de donde provenía vimos al sujeto de la rara sonrisa con una especie de armadura plateada que parecía estarse derritiendo. En realidad estaba tomando forma.

Allí estaba, con su brazo derecho extendido y apuntando con su dedo índice tal y como si llevara una pistola. Otro proyectil fue disparado desde su dedo. No podíamos ver su rostro debido al líquido parcialmente plateado que lo cubría.

— Supongo que haré algo con este rarito— soltando un largo suspiro, Jonathan esquivó el ataque de un salto y rápidamente tomó su apariencia extraña y putrefacta del Kisin.

— No te arriesgues demasiado, anciano.

— Arreglaremos lo de “anciano” después

— … ¡heh!

Con su cambio, saltó velozmente hacia aquél sujeto, el cual ya tenía la mayor parte de su cuerpo con la armadura plateada, el único lugar que aún se observaba algo líquido, era su cabeza.

— Parece que no puedo tocarte o de lo contrario tendré una descarga, entonces tendré que pedir ayuda a mi amigo— Jonathan alzó su mano izquierda y después, como si tratase de dar una palmada, dejó caerla rápidamente y gritó — ¡Silver aplasta!

Entonces en las paredes, comenzó a verse la silueta de un caballo, aparentemente de gran tamaño, corriendo por toda la habitación. Finalmente de la sombra de Jonathan, saltó algo irreconocible que cayó cerca de donde estaban Dariel y los gemelos.

Comenzó a levantarse rápidamente y finalmente se pudo observar que era. Un caballo que es más grande de lo normal y que parece llevar una armadura negra en su cuerpo pero no en la cabeza, la cual no tiene piel y cuyos ojos parecen no tener pupilas. Silver, el compañero de Jonathan.

—Ha pasado un tiempo, Silver— Jonathan con una sonrisa seca dirigió su vista hacia el caballo, Silver.

Silver lo miró y simplemente movió ligeramente su pezuña, similar a un toro que está siendo provocado.

— ¿Qué es lo que prepararás, Luis?

— Una pistola.

— ¿Una pistola? Sabes que eso no resultará con este tipo. . .

— No te preocupes, es un nuevo juguete creado para los Cazademonios. Pero necesito tiempo para usarlo, dispara una bala cada diez minutos, requiere cargar energía— sacando una pistola de color azul marino, parecida a un juguete, comencé a prepararla para dispararla.



OSeRA

Editado: 21.12.2018

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