El rapto de Isabela

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Capítulo 5

Ilargi caminaba apresurada hacia la estancia de su padre. Abrió las puertas, enfadada, y entró como un huracán, sin importarle con quién estuviera reunido en aquellos momentos. Parecía ser la única en la casa que notaba la ausencia de su hermana.

- ¿Habéis cancelado la búsqueda de mi hermana? – le preguntó acercándose a la mesa. Los hombres allí presentes observaban la escena en silencio, incapaces de emitir sonido alguno.

- Hija – el hombre se levantó de su asiento, haciendo sentir pequeña a su hija por un momento – vuestra hermana, mi hija mayor, lleva desaparecida más de medio mes... lo más probable es que esté muerta en estos momentos o que no quiera volver, puedes elegir la opción que te parezca más apropiada.

- Oriana no está muerta, lo sabéis, todo el mundo lo sabe, fue secuestrada, vieron el navío al que la subieron...

- Ningún rehén dura tanto tiempo en un navío pirata – la cortó su padre.

- No pidieron rescate alguno... – susurró.

- Aunque os cueste aceptarlo, vuestra hermana no vive... llorad su pérdida

Oriana se dirigió a la puerta entre lágrimas ante las palabras de su padre. Ella no perdía la esperanza de volver a ver a su hermana mayor, se negaba a perderla. Algo en su interior le decía que vivía, y que volvería a casa.

- Aceptad lo que queráis, pero en el fondo, muy en el fondo, sabéis que vuestra hija volverá, y cuando eso suceda, no querrá hacerse cargo de lo que pueda suceder – lo amenazó antes de cerrar la puerta tras ella, aún con lágrimas en los ojos

*****

Volvían a estar en alta mar, y la joven pasaba mucho más tiempo en cubierta que en la celda, de la que ahora tenía llave. Estaba tanto tiempo con la tripulación que Dante y Leandro decidieron darle tareas. Especialmente el primero, que intentaba alejarla de su amigo Daniel. Aunque le resultaba prácticamente imposible, ya que ambos buscaban pasar tiempo juntos.

- Entonces, me estás diciendo que no eres joven – la chica seguía incrédula ante la afirmación de su compañero. Sabía por las leyendas que los hombres allí no eran jóvenes, pero nunca se había cuestionado sobre su verdadera edad.

- Ninguno de los hombres de abordo lo es, conoces lo que se dice, no podemos formar parte de algo eterno si nuestros cuerpos se deterioran.

- Y, exactamente, ¿cuántos años tienes? – preguntó, cada vez más intrigada.

- ¿Quieres adivinar? – Daniel recostó los brazos sobre las piernas, prediciendo un buen rato junto a la mujer.

- Vale, contéstame si más o menos – Oriana propuso las condiciones, que fueron aceptadas con un asentimiento - ¿157? – intentó, mirándolo con un ojo cerrado y el otro abierto y haciendo una mueca con la boca, temiendo haberse pasado por mucho.

- Más, muchos más – le contestó con una sonrisa que tranquilizó a la muchacha.

- ¿500? – ahora miró sus ojos azules, que brillaban con diversión. Daniel negó con la cabeza mientras sonreía y señaló el cielo con el índice de la mano derecha - ¿más? Pero si todos dicen que eres el joven de por aquí – extendió ambos brazos, señalando la cubierta. Oriana estaba cada vez más asombrada - ¿700? – recibió otra respuesta negativa - ¿750? – volvió a intentar.

- Un poco más.

- ¿760?

- Un poco menos – Oriana abrió la boca sorprendida, iba a empezar a decir los números que se encontraban entre esos dos, pero Daniel la frenó – te lo diré antes de que me digas todos los números.

- Así no es divertido – se cruzó de brazos, fingiendo molestia.

- Para las niñas de 20 años nada es divertido – se burló de ella, sacándole la lengua.

-Primero que nada: son 21 – levantó el índice al hablar – segundo – siguió contando con los dedos – si hay cosas divertidas.

- ¿Y tercero?

- ¿Por qué tiene que haber un tercero? ¿A caso te he dicho que habría un tercero? – Oriana se quedó un momento en silencio, dándose cuenta de la intención de su amigo – no me cambies de tema y dime tu edad – Daniel suspiró, esperaba que la muchacha no se hubiera dado cuenta de su fallido intento tan rápido.

- 759 – le contestó serio. Oriana empezó a reírse, no se creía que tuviera esa edad.



Dafne De La Vega

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En el texto hay: fantasmas, piratas, brujas

Editado: 26.03.2019

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