El Reino De Las Hadas ©

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El olor a huevos fritos me despertó, abrí los ojos poco a poco, el alba de la mañana hacía su aparición por la ventana, me levanté de la cama gimiendo, tal como pensaba, mi cuerpo dolía como un demonio, busqué las pantuflas y me la puse, mi barriga gruñó cuando olió el café, me encantaba el café, estaba pensando que Archie sabía cocinar, aunque nunca me lo dijo. Sonreí levemente y fui hasta la cocina, caminando como un robot. Vi en la mesa que estaban tres platos con huevos y tocinos en ellos y unas tazas de café. Empezando una buena mañana con un café.

─Archie, te pasaste. Amo el café, tengo mucha hambre, después de todo gasté energía peleando ayer. Oh cierto, espero que el golpe que te dieron se haya curado.─ me senté y me llevé la taza de café a la boca.

Delicioso, con mucha azúcar, justo como me gustaba.

─Si sigues así, quizás si te considere como mi futuro cuñado.─ sonreí y comencé a devorar mi desayuno. Archie no hablaba, estaba en silencio, quizás le había afectado ese golpe en la cabeza. ¡Claro! ¡El golpe lo había transformado en otra clase de persona!─ oye, el golpe te afectó la cabeza.

─ ¿Qué afectó mi cabeza?─ preguntó Archie con voz rasposa desde la sala. Casi me atraganto con el café al comprobar que el que estaba en la cocina no era Archie.─ Melody, no tienes una pastilla para el dolor de ca…….─ quedó con los ojos sorprendidos, su mirada iba hacia la cocina. Seguí su mirada hasta encontrarme con un par de ojos violetas azulados que me miraban fijamente, no llevaba camisa, solo tenía sus pantalones teñidos a su cuerpo y estaba arrimado a la pared, en su mano tenía una taza de café.

¡Era él! ¡Era Damen Black despierto!

─Melody, ven aquí.─ susurró Archie, quien lucía tenso. Caminó lentamente hacia mí y me cogió del brazo para que me alejara de ahí. No dije nada, estaba en estado de sorpresa, dejé que Archie me llevara para ponerme detrás de él.─ escucha, tenemos que salir de aquí, ese tipo puede hacernos daño, ¿Recuerdas lo que dijo el fenómeno hada? Todas las hadas odian a los humanos.

─Pero….

─Nada de peros, no dejaré que te pase algo malo.─ contestó con contrariedad.

Damen no decía nada, solo me miraba detenidamente, como si yo tuviera algo extraño. Oh, ¿Acaso tenía granos en la cara? ¿Tenía lagaña en mis ojos? ¡Maldición! Me estaba sintiendo cohibida al extremo.

─Tienes lastimado el rostro.─ dijo Damen, su voz era pastosa. Tanto Archie y yo dimos un respingón. Caminó hasta la mesa y dejó su taza. Nos miró y alzó una ceja.─ no les haré nada malo.

─Tú odias a los humanos.

Frunció el ceño.─ ¿Quién te dijo que odio a los humanos?

─El fenómeno que casi te mata, sino fuera por Melody, estarías en el más allá, reencontrándote con tus amigos hadas.

No dijo nada, miró a Archie y luego a mí. Soltó un suspiro de extenuación.

─Doy mi palabra de caballero que no los lastimaré, ahora deja que venga Melody acá, necesito curarles sus heridas, ella se peleó con unos hombres ayer, y veo que su cuerpo ha recibido muchos golpes.

Abrí los ojos sorprendida, ¿Cómo sabía que me había peleado? ¿Acaso podía leer los pensamientos? Y oh por Dios, ¡Dijo mi nombre! no utilizó la palabra “humana” como lo dijo el fenómeno hada que eliminé.

─Creo que por ahora deberías creerle.─ contesté, separándome de Archie. Él iba a alegar algo pero le hice un ademán con la mano para cortarle.─ nos preparó el desayuno, deberías decirles las gracias.─ miré a Damen.─ muchas gracias por preparar el desayuno.

─No es nada.─ contestó. Indicó la silla con el dedo.─ siéntate ahí, te curaré las heridas.

No dije nada y acaté a su mandato, Archie venía a mi lado como si fuera un custodio, me senté en la silla y miré a Damen. Sonreí.

─Me llamo Melody Lewis, soy una humana y tengo diecisiete años, él es mi mejor amigo Archie Richard, tiene la misma edad que yo, y es como mi hermano; así que espero que no nos veas como tus enemigos.

Damen se sentó a mi lado y me miró fijamente.

─Damen Black, soy un hada actualmente de la corte blanca. Y no, no odio a los humanos, la mayoría de las hadas los odian, pero una parte mínima solo los ve como seres vivos extraños, yo formo parte de la segunda, así que no te preocupes, no les haré daño.─ miró mi frente y frunció el ceño.─ estás marcada por un hada.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: romance, magia, hadas

Editado: 12.05.2018

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