El Reino De Las Hadas ©

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Corrí rápidamente con Archie, de nuevo me había quedado dormida, las alarmas no sonaron como debían de ser, me alisté como “Flash”, y en estos momentos estaba corriendo con falda sin tener los pantalones dejado de ellas, así que se me hacía muy difícil moverme con facilidad, nunca me han gustado la ropa que tenga que ver con las faldas, odiaba mi uniforme.

Corrí cuando vi la puerta de la secundaria cerrándose, pisé un tachó de basura y me impulsé hacia arriba, cayendo dentro de la secundaria, caí agazapada. Archie hizo lo mismo, pero él cayó parado.

─Maldita falda.─ musité. Alcé el rostro y todos los alumnos me miraban sorprendidos. Si, era primera vez que tenía la falda sin pantalón debajo de ellos.─ ¡Si siguen mirando los golpearé!

Todos se esparcieron enseguida. Archie soltó una carcajada.

─Vaya, chica ruda. Todos te miraron tus bra……─ no habló ya que lo golpee en la cara. Se tocó el rostro y me miró sorprendido.─ me golpeaste de nuevo.

─Acostúmbrate, siempre terminarás golpeado por mí. Tus idioteces hacen que mi manos solas lleguen a cualquier parte de tu cuerpo, así para evitar que no te golpee deberías no hablar pavadas. ¿Entendiste?

─Maltratadora de amigos.

─No te quejes y vamos rápido al aula, no quiero que de nuevo me digan que tengo que coger cubetas de agua, ¿Acaso estamos en un país que hace eso?

─La profesora que te hizo eso, es japonesa.

─A mí no me importa que sea japonesa o lo que sea, eso no debería hacer con estudiantes de este país.─ caminé, acomodando mi falta por detrás.─ maldición, por levantarme tarde no me puse el pantalón. Odio tener falda sin nada debajo de ellas.

Él se detuvo y me miró sorprendido.─ ¿No tienes bragas? Pensé que te……─ se doblegó en el suelo, cogiéndose del estómago.─ Me golpeaste de nuevo.─ dijo jadeando.

─Te lo merecías.─ contesté sencillamente, mientras me dirigía al aula. Caminé por medio de los estudiante se dirigían a sus respectivas aulas, todos estaba murmurando al verme, solo porque no traje el pantalón habitual estaban mirándome como si fuera un extraterrestre. Por la culpa de Damen, me obligué por completo dejar la alarma en los relojes, aunque me ayudó a levantarme, era un hecho, él no se iba a ir sin mí, y yo no me iba a ir sin él ni con él.

Un empujón hizo que me cayera al suelo, maldije en voz baja, me levanté y sacudí mi horrible falda, lo primero que vi fueron dos zapatos negro de mujer, luego una falda que marcaba su cintura y luego la blusa que hacia alarde de sus pechos. Su rostro estaba bien maquillado, sonreí al ver su empeño en ocultar las marcas que le había dejado, tenía el cabello de otro color.

─Darla, dichosa es tu presencia para mí.─ Ni te imaginas cuánto.

─ ¿Nuevo look, marimacho?

─Debería preguntarte eso a ti.─ sonreí de medio lado.─ ahora eres pelinegra. ¿A qué se debe tu cambio de apariencia?

─A ti que te importa, marimacho.─ enmarcó cada palabra. Me dio una mirada llena de desdén.─ me la pagarás, suplicarás perdón de rodillas cuando te acabe por completo.

Resoplé.─ como siempre tienes mucha imaginación. Pero bueno, te dejaré que vueles en tu imaginación. No está de mal imaginar.

─Te odio con todo mi corazón.─ masculló. Sacó algo de un lado y se tiró encima de mí, caí al suelo con ella encima de mí. Al ver lo que tenía en las manos casi reí de gusto.─ te cortaré tu cabellera, además nunca la tienes suelta, siempre la tienes amarrada en un lazo horrible, eres el patito feo de toda esta secundaria, nadie se fija en ti, eres sucia, eres anti- femenina, apestas, eres una marimacho que se quedará para siempre sola, ¡Sola!

Acercó rápidamente la tijera hacia mí, había muchos murmullos. ¡Genial! Ahora soy el centro de atención de nuevo. Antes de que me defendiera, ella se quitó de mí, quedé acostada en el suelo, mientras era cargada por alguien. Al saber quién era el artífice de mi “Cargada de princesa” quedé sorprendida.

─Damen.─ musité para misma.

─ ¿Estás bien?─ preguntó, mirándome fijamente.─ esa chica te estaba amenazando con tijeras, ¿Así son las chicas de tu mundo?

Pestañee varias veces, abrí mi boca pero la volví a cerrar.

─ ¡Melody!─ vino rápidamente Archie a mi lado. Me quitó de los brazos de Damen y me dejó en el suelo.─ ¿Estás bien? ¿Qué hace “musculitos” aquí?



Señorita Yuuki

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En el texto hay: romance, magia, hadas

Editado: 12.05.2018

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