El Reino De Las Hadas ©

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La noticia del secuestro de la princesa Aria, nos dejó a todos con un sabor amargo en la boca, principalmente a su hermano menor y Damen, teníamos que salvarla, y el plan era entrar al castillo de la corte negra y lo malo; bueno lo malo era que no iba participar mi presencia en el grupo que se iba a “colar” en el castillo de la corte negra, y eso era algo que me molestaba demasiado. Vamos, ¡Podía enfrentar a cualquiera que se me cruzara al frente! Eso estaba de más, pero mi querido Damen, no me dejaba participar ni aunque le diera besos en la frente.

─Te lo digo por veinteava vez que estaré bien, puedo cuidarme por mi misma, ¿Acaso me crees una mujer débil?─ pregunté. Estaba intentando de no tirármele encima para golpearlo.

Damen me cogió la mano y la besó gallardamente.─ no te quiero poner en peligro.

─Por favor, no hagas el papel de príncipe protegiendo a su damisela en apuros, porque sabes que no soy ninguna damisela, odio que me digan que soy una chica débil. ¡Sabes que no soy así!

─Si sé cómo eres, pero…… no dejaré que vayas, de pensar que puedes resultar herida en todo esto…..─ me miró con angustia.─ no quiero perderte, tú eres mi complemento.

Oh Dios, desde que nos unimos había estado muy romanticón conmigo, ¿Cómo poder negarme cuando me dice esa manera?

No, tengo que ir, quiero ayudar, estar aquí solo me sentiría una inservible.

─Si, sigues así de romántico conmigo, te llevaré a tu cuarto y te amarraré a la cama.─ me miró confundido. Sonreí de medio lado.─ veré que haré con un hombre atractivo amarrado en la cama, tengo muchas ideas indecentes.

─ ¿De qué hablas?

─De nada, mi querido Damen.─ alcé el rostro con altivez, y puse mi rostro adusto.─ iré, quieras o no. Sabes que si me mantienes en este castillo encerrada, me escaparé, y eso será peor para ti.

Hizo una línea con la boca y me miró adusto. Sabía que no le gustaba la idea de que desaparezca sin decir a donde me fui, pero era la mejor opción para que lo acompañe a salvar a la princesa Aria.

Además quiero tener un poco de acción.

─ ¿Me quieres?

─Si, de eso no lo dudes.─ contestó con convicción. Y sin querer solté una risa al ver su rostro tan adusto.─ ¿Qué pasa?

─Nada, solo estaba pensando que eres muy serio cuando se trata del romanticismo.

─Es una cualidad hada que no puedo quitármela.

─Lo sé.─ acaricié su mejilla.─ ¿Y? ¿Puedo ir?

─Preguntas como si te voy a dar permiso, sabemos que no tengo otra elección de dejarte unir con nosotros para salvar a Aria. Pero eso sí, no te separarás de mi cuando estemos en el castillo de la corte negra.

─Acepto, grandulón.─ le di una palmadita en el hombro.

Unos pasos se aproximaron a nosotros, era Daiton que tenía el semblante muy desesperado, lo que ha aprendido al estar en este mundo, era que las hadas eran seres de amor y cariño, y en estos momentos estaba siendo testigo del amor fraternal entre hermanos.

─ ¿Estás bien? Te noto algo pálido. ¿Has comido?

─No, no tengo ganas de comer.

─Deberías de hacerlo, nos espera algo muy complicado.─ contesté, yéndome hacia él. Toqué su frente y sentí lo caliente que estaba.─ tienes fiebre.

─No es nada.

─Daiton….

Cogió mi mano y la besó gallardamente.─ estoy bien, oh….

─ ¿Qué pasa?

─Estás brillando como una estrella, tienes polvo mágico en todo tu cuerpo.─ sonrió levemente.─ estás bellísima.

─No es momento de elogiarme, es momento de formular un plan para salvar a tu hermana. Y yo tengo uno perfecto.─ contesté con una sonrisa de medio lado. Tanto Daiton como Damen me miraron con interés.

─Con tal que ese plan no sea peligroso…

─Todo plan es peligroso, Damen.─ giré los ojos.─ pero este será perfecto para la misión que haremos como intrusos en el castillo de la corte negra.

─ ¿Cuál es ese plan?─ preguntó Daiton con inseguridad. Sonreí de medio lado y le dije mi enorme plan.

Me di une vuelta y sonreí al espejo aunque no podía ver mi rostro, tenía una máscara blanca que tapaba mi rostro y un traje negro que constaba de un pantalón largo, camiseta larga negra y una capa del mismo color, unos guantes blancos que usaban los mimos y unos zapatos de cuero de hombre, estaba perfectamente vestida como un mago, mi plan era entrar al castillo de la corte negra sin ser vistos, y la única forma de hacerlo era disfrazarnos de magos, los magos que había visto cuando estaba en el castillo encerrada, el traje era increíble, parecía un mago de verdad, encima de mi cabello tenía el albornoz que cubría mi cabello.



Señorita Yuuki

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En el texto hay: romance, magia, hadas

Editado: 12.05.2018

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