El reino perdido de Flaria

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III La Huída

Mi madre se alejó de mí y estaba muy asustada para seguirle lo único que pude alcanzar fué la ventana, saqué mi cabeza unos centímetros para ver si no había ningún peligro.

Mi padre y mi madre estaban combatiendo con aquellas personas, uno de ellos lanzó un hechizo que liberó unas cadenas gigantes que ataron los brazos de mi padre mientras otro lanzó uno que lo convirtió en piedra, yo estaba horrorizada me quedé en shock no podia moverme. Estaba completamente paralizada de terror luego vi a mi madre que me hacia unas señales indicandome que debía escapar de allí pero ¿cómo podría dejarlos solos en aquella situación?. Uno de los bandidos notó mi presencia, me aparté lo mas rapido que pude de la ventana y dando grandes bocanadas de aire volví a asomarme, ese mismo hombre tomo una piedra inmensamente grande y la arrojó directamente a mi cubrí mi cabeza con mis brazos y cerré los ojos. escuché el fuerte estruendo de la roca chocando contra mi casa volví a abrir los ojos y quedé sorprendida no por los escombros de mi casa, que estaban volando por los aires si no porque delante de mi estaba Rufus destilando una especie de luz verde.

- Niña debes salir de aquí- dijo el gato mientras cambiaba una ves mas de color y corria directamente a los hombres que secuestraban a mis padres- ¡Ahora vete!.

Me encontraba muy asustada y mas al ver mi casa destruida, ahora no sabía que hacer seguia entumecida por el miedo de ver mi casa volverse añicos en un abir y cerrar de ojos.

 En ese preciso instante me vinieron las palabras de mi madra a la mente "Si algo malo pasa toma todos los libros de magia que encuentres y corre". Corre?... Correr eso es debía hacer correr, entonces corrí con todas mis fuerzas al bosque. Con lágrimas en mis ojos pensando en que todo saldrá bien y mi madre vendrá a por mi.

Agarré todos los libros que pude, una roca brillante como la que usaba mi padre para hacer el hechizo con el que regaba las plantas y un cuchillo. Salí corriendo de lo que quedaba de mi casa, Corrí por un largo tiempo hasta que mis piernas y mi pecho no podían aguantar más y me desplomé en cuanto llegue al suelo me desmayé.

Cuando me levanté seguía angustiada por esos hombres y lo que le pudo haber pasado a mis padres. Seguí caminando en linea recta como lo habia estado haciendo desde que salí corriendo de allí, había olvidado que el reino de Flaria era una isla flotante sostenida por una gigantes cadenas que evitaban que se elevara demasiado. Así que cuando llegué al borde, sin darme cuenta tropecé casi caigo a una muerte segura. lancé un grito de pánico. Al darme vuelta vi que me tropecé con una especia de roca era bastante pequeña y de un color azulino me asombró mucho la belleza de ésta, al levantarla me di cuenta de lo increiblemente pesada que era y pensé en arrojarla por el borde pero luego me percaté, y vi como brillaba tan hermosa en el crepúsculo del atardecer procedí a gurdarla en mi bolso y me puse en marcha una vez mas luego de un rato escucho que algo se mueve entre los arbustos y una voz que me dijo: Alfin te encuentro.



Johanna Vallera

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En el texto hay: fantasia, aventura, personajes magicos

Editado: 08.06.2019

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