El Rey Alfa

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Capítulo 1

Narrador.*

El grupo de los HL caminaba por las entradas del bosque del este, dispuesto a llegar lo antes posible al norte, aquel lugar dónde ese hombre lobo se encontraba.
Evania era el nombre de su líder, una mujer fuerte que con perseverancia había ganado el nombre de líder, había peleado, perdido y aún así estaba de pie con la voz en alto para indicar si algo no le agradaba.
El mundo había cambiado hacía ya bastante tiempo, de un momento a otro los hombres lobo se habían levantando en armas y por desgracia para a la raza humana ellos habían ganado convirtiendo a humanos en esclavos, cosas... No podía decir personas ya que ni derechos tenían si querían aplastarte no podías quejarte y por ello Evania estaba ahí, deseando que todo eso se terminará, esperando a que el rey cayera para que todo lo que una vez tuvieron regresará y no iba a descansar hasta lograrlo...

Dante.*

Me mantengo en mi oficina mirando lo que me han informado, ese grupo de humanos se cree muy listo, pero no, terminaré con ellos cuando menos lo piensen.
Tocaron la puerta y gracias al aroma puedo deducir que se trata de Ethan.

— Pasa. — Dije lo suficiente alto para que escuchará.

Lo hizo, se acercó y me mostró un pequeño mapa de los pueblos humanos cercanos en los cuales han estado.

— Se mueven rápido, sin mencionar que son fuertes. — Murmuró frunciendo el ceño.

Apreté la mandíbula y golpe el escritorio sin poder creer que estén haciéndo todo esto, los humanos han sido gobernados durante años, no logro entender que es lo que ganan haciendo este tipo de cosas estúpidas.

— Búscalos, arrancarles la cabeza y colócalas frente a la entrada de cada uno de los pueblos humanos, que les quede claro, lo que va a pasar si hacen lo mismo. — Ordené irritado.

— Nos han informado que es una mujer. — Dijo de repente.

Me reí, sin poder evitarlo lo observé con una ceja alzada.

— ¿Una mujer?, No me hagas reír, una débil humana no puede hacer algo como esto. — Dije con obviedad.

— Lo es, reclutamos humanos que nos darían infomación, una mujer humana es la que dicta al grupo. — Dijo con seguridad.

Negué, aún con esa sonrisa en mi rostro, espero que no crea que soy tan incredulo o algo parecido.

— A ver Ethan, las humanas son buenas procreando, es verdad, Incluso mejor que nuestra raza pero no en una guerra, sino ganaron los hombres menos ellas. ¿Qué hará?, ¿Venir a dialogar? — Dije riendo aún más.

— Solo te informó lo que sé... Aparte porque no has ido a buscar a tu mate. — Recordó logrado que frunza el ceño y pare lo gracioso que era el tema anterior.

— Iré a buscarla en unos días, he recorrido cada manada y no está en ninguna, a veces comienzo a perder la esperanza. — Susurré apretando la mandíbula.

Se quedó en silencio, se sentó frente a mí y soltó un suspiro.

— Quizás deberías buscar en pueblos humanos, deja de lado la rivalidad por un momento y piensa en tu mujer y descendencia. — Aconsejó.

Hice una mueca y le di una afirmación poco segura.

— Sino está en la última manada que recorra buscaré en los pueblos. — Dije seguro.

— Muy bien, iré con Cristal y volveré después para que me des órdenes. — Dijo colocándose de pie y saliendo.

Tomé los dibujos de los posibles humanos y sujeté el del líder, no se ve, solo puedo notar un mechón salir de su capucha... El que hizo el dibujo mostró mucha expresión... Este tipo tiene una mirada bastante firmé...

Evania.*

Caminamos a pasos largos, bajo la nieve, la lluvia y la luz del sol que nos quema la piel, pero aún de pie recorremos en busca de la libertad que nos fue arrebatada.
Hace años los hombres lobo se levantaron contra todos, una guerra que duró años y en cuanto perdimos se dejaron venir contra las personas inocentes que no tenían nada que ver.
Durante meses mujeres, niños y ancianos fueron llevados a esas asquerosas manadas para que ser vendidos como esclavos y las mujeres para continuar trayendo esos seres a este asqueroso mundo que conocemos hoy.

Me levanté hace un par de años, uniendo personas con los mismo sueños que yo, se han burlado, nos han escupido más de una vez que lo que hacemos solo es algo fuera a la realidad, que está bien soñar pero que nosotros nos vemos más haya de eso.

— ¿Evania... Qué haremos si nadie desea unirse a nosotros? — Preguntó la voz de Jack detrás de mí.

— Nosotros mismos iremos. — Dije sin darle importancia.

Se quedó en silencio lo que me hizo continuar caminando unos pasos adelante de ellos.

— ¿Qué pasará si nos matan?, ¿Qué haremos si mueres?, ¿Porqué mejor no nos rend...

No le dejé terminar cuando me giré de inmediato dándole un puñetazo que lo llevó directo a la fría nieve que está por derretirse, la primavera está por iniciar.

— ¿Rendirnos?, No digas estupideces, estamos aquí en busca de algo, de libertad y si todos mueren será porque no he sido un líder de verdad. — Grité enfadada.

— ¿Cuántos de nosotros no hemos visto a los nuestros caer?, Juramos que íbamos a pelear sin miedo y por la verdadera paz. — Dije estirando mi mano hacia él.

Se quedó mirándola un momento para después mirarme al rostro, uno que es serio la mayor parte del tiempo, guardaré las sonrisas para cuando vea que él ha caído.
La tomó y le ayude a colocarse de pie.

— Tienes razón. No debería dudar de la mujer que nos dió agallas. — Dijo apenado.

Alcé una ceja y me giré mirando al frente.

— Solo les hago ver la realidad, cada quien es dueño de sus propias fuerzas. Ahora quiero que dejen de dudar y que se levanté de verdad, que miren al frente y peleen por todo lo que una vez fue nuestro.
Por la libertad. — Dije segura y con firmeza retomando el paso.

— Si líder. — Dijeron seguros caminando detrás de mí.

Ya verás... Te haré ver que los sucios humanos que tanto odias también pueden pelear...

 

 



Margarita Barraza

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Editado: 16.08.2019

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