El Rey Alfa

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Capítulo 3

Evania.*

Observo la entrada del pueblo humano, solo un poco más.
Cruzamos la puerta, por alguna razón se ha nublado, no ayuda mucho a la idea de que el clima cambié.
Nos detuvimos al escuchar voces, súplicas más que nada.

— Por favor, es mío, entreguenlo. — Pidió una voz femenina.

Fruncí el ceño logrando ver como una chica es empujada por dos tipos altos, más de lo normal, hombres lobo.

— Hazte a un lado, asquerosa humana. — Dijo uno de ellos empujándola al suelo.

Apreté la mandíbula por eso, es tan imperdonable y asqueroso que sean así.

— Nick. — Dije levantando mi brazo un poco.

No dijo nada, solo se adelantó un par de pasos, saco su arco y disparó las flechas de los hicieron caer inmóviles, tiene muy buena puntería.
Nos acercamos en lo que la chica está en shock sin comprender que es lo que ha sucedido.

— ¿Cómo es que ustedes? — Susurró sin comprender.

Me puse en cuclillas a lado de sus cuerpos y retiré las flechas.

— Plata. — Dije con seriedad.

Me levanté dándole las flechas a Nick y ella se puso de rodillas frente a mí, hay cosas que me enferman y una de ellas es esta.

— Es un honor que me hayan salvado... Qué la chica de cabello de fuego haya venido aquí. — Susurró con la cabeza agachada.

— De pie. — Dije con voz firme.

Lo hizo, me acerqué a ella y me mire a los ojos.

— Nunca te inclines ante nadie. — Aconsejé sin más.

Sonrió y asintió tomando mi mano.

— Sabíamos que vendrían, tienen que venir conmigo. — Dijo con emoción caminando hacia una pequeña casa.

Alcé una ceja, es humana, pero no quita el hecho de que podrían traicionarnos, el rey nos busca.

— Cuando apenas era un niña mi abuela me dijo: Algún día vendrá la mujer de cabello color fuego, esa mujer nos salvará a todos. — Dijo con seriedad.

Entró a una casa y todos los chicos se acercaron.

— Aún no le han visto el cabello. — Murmuró Jack.

— No es necesario, tal vez la fortaleza de Evania les ayuda a creer que es ella y por coincidencia tiene el cabello rojo. — Explicó Ethan.

— No sean tantos, ¿Qué tal si es una trampa? — Murmuró Alberto.

Nick se supo a mi lado, le di una afirmación y él de igual manera, estaremos al tanto...

Dante.*

Observo el mapa que tendré que seguir, sigo sin entender el porqué, después de todo conozco los bosques de todo a todo.
Ethan entró, se inclinó un poco y me sonrió, él sabe que no hay necesidad de que haga eso, somos amigos desde hace tiempo.

— Ya está todo listo para que salgas. — Avisó sonriendo.

Me puse de pie, solo espero poder encontrarla, he regresado tantas veces con las manos vacías que es triste el hecho de no tenerla, quizás la diosa luna no me ha bendecido, tal vez no soy lo suficiente bueno para tener un alma gemela
Solté un suspiro lleno de pesadez, si no la encuentro está vez me daré por vencido y dejaré de buscar, no me unire a nadie más, prefiero estar solo que a lado de alguien con quien no seré feliz.

— Quita esa cara. Tengo una noticia que darte. — Dijo de repente.

Me giré de inmediato, se ve bastante feliz. Se mantuvo en silencio un momento, eso me llena de intriga.

— Voy a ser padre. — Soltó de golpe.

Me quedé perplejo, eso es bueno, vive una vida feliz, se las arregló para que su mate humana no le odiara, se casaron y ahora serán padres, es una buena vida.

— Muchas felicidades. — Dije contento.

Aunque dentro de mí hay algo, no es malo ni contra Ethan, es solo que no logro entender porque todos viven así y yo no.

— Vamos hombre, no pongas esa cara, vas a encontrar a tu mujer y será muy increíble, aparte te dejare ser el padrino de mi bebé. — Dijo con entusiasmo.

Me reí por eso, tiene razón, tengo que ir con la mentalidad de que lo haré, si voy siendo así es posible que mis sentidos se nublen.
Mire la hora, es momento de que me vaya, Ethan, Cristal y las personas de la manada nos despedían, cada soldado que me acompañaba hablaba con su familia.
Solo les di unos minutos cuando salimos, me giré un momento a ver a Ethan quien sonrió y me dió una afirmación, confió en él y se que cuando vuelva ese tipo estará en el calabozo para que yo esté en su ejecución...

Evania.*

Todos estamos dentro de la casa de esa chica que se llama: Lucía.

— Evania, ¿Crees que podemos confiar? — Preguntó Nick a mi lado.

Solo me quedé en silencio, es obvio que no, pero me llena de curiosidad lo que suceda o que supuestamente esa mujer tiene que decirnos.
La chica apareció junto a una mujer bastante mayor, esa mujer nos observó a todos.

— Sabíamos que vendrían, los salvadores. La mujer de cabello de fuego. — Dijo fijando su vista en mí.

Reí un poco y me crucé de brazos.

— El grupo de los HL. — Dijo dándonos un asentimiento.

Fruncí el ceño.  — ¿Cómo lo sabe?, ¿Nos conoce? — Pregunté sin comprender.

Soltó una débil risa y se sentó en uno de los sofás gastados, sonrió y junto sus manos.

— Todo el mundo los conocé, son aquellos que han salvado humanos, destrozado manadas. — Dijo aún mirándome.

Me acerqué a ella, me agaché y le observé.

— ¿Porqué está tan segura?, No ha visto mi cabello aún. — Dije con seriedad.

Soltó una débil risa.

— Niña, conozco la firmeza de un líder, sé que eres tú. — Dijo.

Me quedé en silencio, me giré a mirar un momento a los chicos quienes unos negaron y otro me dieron una afirmación con la cabeza.
Llevé mis manos a la capucha y la retiré dejando ver mi pelirrojo cabello, la anciana sonrió y tomó un mechón. 
Me sorprendí al ver como un par de lágrimas bajaban por sus mejillas, se giró a mirar a su nieta quién estaba igual que ella.

— Dios existe niña, y tú cargas con su gloria. — Dijo con suavidad...

 

 

Espero que les guste.
Gracias por leer.
Voten y comenten.❤️
 



Margarita Barraza

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Editado: 16.08.2019

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