El Rey Alfa

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Capítulo 4

Evania.*

— ¿Esta a unos kilómetros? — Murmuré con la mirada desviaba.

La chica me dió una afirmación junto a su abuela. La manada de ese tipo está aquí, tan cercana a mí que la idea de ir detrás de él me llena las venas.
Mire al grupo un momento, siento que aún no estamos listo... Pero tengo una idea.

— Necesito perfume. — Pedí mirándolas a ambas.

Me dieron una afirmación y salieron de esa parte de la casa entrando a una habitación. Nick se puso a mi lado con el ceño fruncido sin comprender el porque tal cosa.

— Nos pisan los talones... Desde la última manada que atacamos. — Informe mirándolo.

Se quedó en silencio y apretó la mandíbula.

— ¿Qué haremos? — Cuestionó con nervioso.

Sonreí y me acerque colocando mi mano en su hombro, pidiendo que se sienta seguro, no dejaré que mueran, son mi gente, mis hermanos.

— Pelear, de la misma manera que lo hemos hecho durante años Nick. — Dije segura levantando mi brazo.

Levantó el suyo y estrechamos nuestras manos con fuerza.
Las mujeres regresaron, me entregaron los frascos así que los observé un momento, empecé a cubrirme con él hasta que el líquido se terminó.
La mirada de todo estaba sobre mí.

— Bien, vamos afuera. — Ordené saliendo.

Al estar ya cerca del bosque señale la tierra.

— Déjense caer. — Dije mirándolos.

No lo dudaron, solo lo hicieron, empecé a cubrir sus cuerpos de tierra y hojas de árboles, cuando creí que era suficiente solo retiré eso.

— De pie. — Pedí.

Una vez más hicieron caso.

— Muy bien chicos, esperaremos hasta mañana para que todo salga bien, atacaremos en la mañana. — Informe con firmeza y seguridad.

— Si líder. — Dijeron todos al mismo tiempo.

Me quedé ahí un momento, mirando al bosque, antes solía amarlo, ahora solo sé que detrás de él se esconden las bestias que han arrebatado familias enteras de los míos.

— ¿Porqué has hecho eso?, Has ocultado nuestro aroma. — Reclamó quedando un par de pasos detrás de mí.

Solté un largo suspiro, me desespera el hecho de que siempre quiere cuestionar lo que hago, no porque él quería ser el líder, sino porque no sigue la regla... "No te enamores de los miembros del grupo".
Esa regla existe debido a que perdí un par de hombres por amor entre ellos, en la guerra no queda tiempo para el corazón, sino para la libertad.

— Olvídalo Nick. Una vez que tengan al líder los demás no importan. — Dije pasando por su lado sin darle importancia.

Me detuve un momento y me giré a mirarlo, dejando que un par de mechones caigan sobre mi rostro.

— Cuando yo muera tú serás el próximo líder... Iniciamos esto junto, por lo menos uno debe terminarlo. — Dije segura regresando a la casa con los demás.

Sin miedo y con persistencia, no importa cómo sea, lo venceremos...

Ethan.*

Preparo el grupo que llevaré a buscar a ese grupo de humanos rebeldes, siendo sincero me da algo de lastima, pero no puedo hacer nada, solo soy el Beta y el hecho de desobedecer al rey no es algo que sea apropiado de mí, menos si Dante ha sido mi amigo, incluso antes de que tomará el trono.
Llevaré solo diez hombres, les haremos frente, ellos son diez también así que no habrá problema.
Cinco rastreadores y cinco guerreros contándome a mí.

Observé los dibujos de sus rostros, me quedé mirando el del líder... Eres un tipo interesante aunque muchos dices que eres una mujer, tendré que verlo para creerlo, al principio caí, pero al escuchar a Dante solo me hace dudar, tiene razón, mi mate es humana, es frágil y delicada, las humanas son así, ¿Porqué ella sería diferente?

La puerta se abrió y Cristal entró, me dió una sonrisa y su vista se fijó en la mesa donde planeo todo y tengo el mapa.

— ¿Van a matarlos? — Susurró despacio tomando el dibujo del líder.

— No son mis órdenes, aparte han asesinado a cientos de los nuestros. — Dije intentando excusarme.

Se giró a mirarme de inmediato, había dolor en su mirada.

— Y ustedes miles... Millones de los suyos... De los míos. — Susurró.

Apreté la mandíbula por eso, iba a acercarme a ella pero se alejó y salió de la habitación, solté un gruñido y tomé la maldita hoja haciéndola añicos.
Tomé lo necesarios y mandé llamar a todos para salir de una vez, los tomaremos por sopresa y acabaremos con los HL de una vez por todas regresando la paz para los hombres lobo.
Los guerreros se despiden de sus familias, Cristal está a mi lado aunque se muestra distante, sin importar me acerque a ella dejando un beso en su mejilla.

— Volveré. — Dije seguro.

Me dió una rápida mirada y una afirmación.
Comenzamos a caminar fuera de la manada adentrándonos al bosque.

— No dejen que ningún humano escape... Si se resiste acaben con él, a excepción del líder, ese lo queremos vivo. — Ordene fuerte logrado un aullido de todos...

Evania.*

Estoy en silencio escuchando lo que los chicos hablan con la anciana y la chica, es agradable verlos, es como si no fueramos un grupo de rebeldes que vendrán a matar en poco tiempo... Lo sé porque pienso como un líder lo haría, el rey no está de brazos cruzados esperando a que lleguemos, nos busca, nos recorre, pisa nuestros talones esperando a que uno caiga para que lo hagamos todos, pero no será el caso entre nosotros.

— Bien, hay te dormir para mañana ir a vencer a esos monstruos. — Dijo logrando que todos hagan una mueca de que no quieren hacerlo.

— Es una orden de sobrevivencia. — Dije molesta.

Al verme de ese modo se fueron a la habitación que les habían prestado, tomé el arco y me senté en el sofá que da directo a la puerta.
Nick se sentó a mi lado de igual manera con su arco.

— Ve a dormir, necesitas fuerzas para mañana. — Dije sin mirarlo.

— Pero...

— Solo ve Nick, yo cuidare, siempre lo hago. — Dije con seriedad.

Se levantó y fue a la habitación cerrando la puerta, apreté la mandíbula, espere un momento, solo un poco para que la soledad y el silencio invadieran todo a su paso.
Me puse de pie tomando lo necesario, un par de dagas, flechas, una linterna y un arma.



Margarita Barraza

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Editado: 16.08.2019

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