El Rey Del Hielo (reedición)

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La cena Parte 1

Eran las cinco, hora de la salida para Bertha.

Estaba muy nerviosa, preocupada por como se iban a desarrollar las cosas esa noche.

Iván era muy paciente y caballeroso, pero su hermano era muy pesado a veces y no tenía tacto. Pero a pesar de eso, la que más le preocupaba, era su madre. Estaba segura que, aunque lo prometió, no desaprovecharía ninguna ocasión para tratar de denigrarlo.

Eran y siempre habían sido una familia de clase media, así que no sabía de donde había sacado su madre, esas ínfulas repentinas de señora rica de San Pedro.*

Había quedado de pasar por Iván para llevarlo ella misma a su casa. Efraín, su hermano, al saber que "José" se movía en silla de ruedas, arregló desde temprano que se instalara una rampa provisional en la entrada de la casa.

A Delia, que quería que Bertha lo viera arrastrándose para subir los cinco escalones de la entrada —como si no lo hubiera vistoantes—, no estuvo muy de acuerdo, pero tuvo que transigir y fingir que Efraín la había convencido, con el argumento de que era eso, una rampa provisional.

—Así que la Bertha ya tiene novio...—comentó más para él que otra cosa, mientras batía los huevos para el flan.

—Sí, si a eso se le puede llamar novio —respondió Delia, con marcado desprecio.

—¿Por qué dices eso?

—Porque ahora que tu hermana ha adelgazado tanto, podía haber conseguido algo mejor, no ese viejo inválido.

—¿Qué edad tiene?

—Ay, no sé, no le he preguntado. Parece de cincuenta.

—¿Pero por qué lo odias tanto? Y si lo odias ¿por qué lo invitaste?

—¡Porque tu hermana anda muy entusiasmada con ese inútil! Y no quiero que me deje de hablar otra vez, por su culpa.

—Ay amá. Yo creo que estás exagerando.

—Ya lo vas a ver, ya lo vas a ver.

Antes de ir por Iván, Bertha prefirió ir a su casa para arreglarse primero. Fue una grata sorpresa ver la rampa ahí. Vaya que su madre estaba esmerándose.

Efraín abrió la puerta y salió para saludar a su hermana.

—¿Qué onda? ¿Te gusta?

—Si.

—Yo la traje. Ya sabes, para quedar bien con el cuñado.

—¡Gracias Efra! —abrazó a su hermano y luego subió por la rampa, para comprobar que estuviera firme y bien colocada.

—Está bien —afirmó Efraín—, yo mismo la supervisé ¿Pues que te crees? "Uy, no se vaya a caer tu "Hot Wheels".

Bertha estalló en una carcajada.

—Menso.

—¿Y dónde está?

—En su casa. Primero vine a bañarme.

—¿Qué edad tiene?

—Treinta y uno. Pero parece de menos.

—Entonces no está tan viejo.

—¿Quién te dijo? ¿Mi mamá?
No, no está viejo. Lo que pasa es que cuando ella lo vio, no estaba como ahora. Ya sabes que la gente cuando se deprime, suele descuidarse.

—¿Y él lo estaba?

—Mucho.

Pero como ya encontró a la pendeja que lo va a mantener, pues ya debe estar muy feliz el desgraciado —pensó Delia, pero no dijo nada para no tener problemas. Ya guardaría la artillería pesada para más tarde.

Bertha entró a bañarse. Rogaba por que las cosas salieran bien y todo fuera felicidad y concordia. Y también por que Iván lograra ganarse el corazón de su madre.

Salió del baño envuelta en una toalla y buscó qué ponerse, pues descubrió con emoción, que mucha de su ropa ya le quedaba holgada. 
Entonces recordó aquel vestido que se había dejado de poner porque ya no le cerraba. Ni siquiera le entraba.

Lo encontró vas a el fondo de su cliset, lo sacó y se lo puso. 

Emocionada hasta las lágrimas cuando se lo vio puesto, no pensaba en otra cosa que enseñárselo a su novio. Le quedaba a la medida. 
Era un hermoso vestido negro, con mangas pegadas hasta las muñecas y rematadas en una especie de holán.

El cuello era en "v" con escote y cuello alto por detrás. Largo hasta la rodilla, pero con un vuelo espectácular.

Pensó que usarlo en un evento que pretendía ser informal, sería una exageración, pero moría de ganas por que Iván la viera.
 

En casa de Iván, Fili sonreía al ver a su "ahijado" echando tiros.

Iván sonreía también, aunque a medias. No podía dejar de pensar en cuán mejor se vería, si fuese un hombre normal. 
De pronto se quedó muy serio contemplándose en el espejo. Sobre todo, porque seguía pensando en que tal vez, Bertha lo estaba pensando mejor.

—¿Qué pasó galán? ¿Tristeando otra vez? ¡Te ves espectacular!

—No lo creo Fili, pero gracias.

El pantalón negro de vestir doblado, lo deprimía. Ojalá no hubiera rechazado aquellas prótesis que le ofrecieron, así no le sirvieran de nada. Solo para verse mejor en ese momento.

Subió la vista y miró el resto. La camisa combinaba a la perfección con el tono de sus ojos y se había afeitado totalmente, aunque una leve y sexy sombra de barba y bigote, comenzaba a asomarse.


 


Aún así, no se sentía bien. Dijera lo que dijera Filiberto.


 


Bertha decidió dejarse puesto el vestido. Después de ponerse los únicos zapatos de tacón que tenía, salió del cuarto.

—¿Y tú a dónde vas vestida así?

—Con Iván.

—¿Cuál Iván?

—¡José! Es que estaba viendo algo en la tele  ¿Ya está todo o quieres que haga tiempo?

—No, no quiero que "hagas tiempo", porque ya sé como lo haces y se te ve muy bonito ese vestido puesto.

—¡Mamá! —rió y se dirigió a la salida.

—No sé como no le da asco meterse con ese fulano —comentó con Efra, cuando creyó que Bertha se había ido. 
Su hermano le hizo una seña para que ya se fuera y no empezara a discutir.

—¿O sea que, según tú, solamente la gente "normal" tiene derecho a tener sexo? Tienes unas ideas... Creo que toda la gente tiene derecho a sentirse deseada. Sea como sea. Por eso la tienes toda traumada.

—Pues di lo que quieras, pero por tenerla tan "traumada", como dices, es que ahora le queda ese vestido. Yo solo espero que se le pase pronto eso del maldito mocho y se consiga un hombre de verdad.



VampireDramaQueenRld

Editado: 14.03.2019

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