El Rey Del Hielo (reedición)

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Cicatrices

En cuanto salió del trabajo, sin perder más tiempo, Bertha fue hasta la casa de "José", para confrontarlo.

Tocó fuerte y rápido a la puerta. Iván abrió.

—Hola —saludó y sonrió al ver que era ella—. Mira, tengo muebles.

—Si...

—Mi hermano me los trajo, tiene una mueblería y me trajo todo esto.

Se veía tan contento y emocionado, que empezaba a dudar en si preguntar o no. Pero era necesario, no quería quedarse con la duda de estar con un posible abusador.

—Es bueno sentarse en un lugar en el que no temes morir de tétanos.

—Si. Bueno, teniendo en cuenta que encontré todo en un basurero y tenía como cinco años ya...

Desvió la vista un poco apenado por el comentario y ella se sintió avergonzada por haber dicho eso.

—Perdón, Iván, no debí.

—No importa, esa es...la verdad ¿Cómo me llamaste?

—Iván. Iván Ferreira ¿Así te llamas, no?

Él no supo como reaccionar, solo abrió los ojos por la sorpresa y calló. Entonces, Bertha metió la mano en su bolsa y sacó un montón de hojas con los artículos que había imprimido, semi enrollados y que luego extendió con las manos sobre la mesa.

—¿Te lo dijo Marcos, verdad? Me dijo que estuviste aquí el domingo.

—Si, pero no fue a propósito. Ni siquiera se dio cuenta.

—¿Qué es todo esto?

—Lo que he estado averiguando.

Iván revisó algunos de esos papeles con un gesto de amargura en su rostro.

—Mentira, mentira, mentira... —decía mientras pasaba cada hoja—. Todo es mentira Bertha. No puedo probarlo ahora, como no pude probarlo entonces. pero te juro por la memoria de mi madre, que nada de eso es cierto.

—Ya sé que me dijiste que sin preguntas, pero ¿podrías decirme lo que pasó al menos? Es que no puedo creerlo. No quiero ni pensar que sea real y quiero que me des tu versión de esto.

—Me acusaron de violar a una mujer, a una menor de edad; hasta video hicieron y todo para incriminárme. Pero yo nunca estuve con nadie, Bertha. Mi vida era entrenar, entrenar y entrenar todo el tiempo. Tanto, que debían obligarme a que dejara de hacerlo. Era una obsesión, no quería ni podía hacer nada más. Yo estaba dispuesto a ganar el oro, no pensaba en otra cosa, te lo juro.

Bertha le creía. Nunca, mientras lo contaba, desvió la mirada.

—Una tarde, antes de la última práctica, alguien me secuestró y me llevó a un cuarto. Cuando desperté, dos hombres me golpearon hasta casi matarme. Lo siguiente que recuerdo después de eso, es despertar en un hospital así, como me ves ahora. Dijeron que había sido una venganza de los padres de la supuesta víctima.

—¿La,conocías?

—Muy superficialmente.

—¿Y por qué te acusaron? Debieron haberte visto con ella ¿no?

—Probablemente, siempre estaba detrás de mi. Pero eso no significa nada. Fuera de la pista y a solas, nunca hablé con ella más de tres frases. Ni su nombre sabía. Estoy seguro que alguien le pagó para que dijera eso. Bertha, si mi madre estuviera aquí, te darías cuenta de que eso no era posible. No dejaba que nadie se me acercara ¿Me crees? Díme que me crees...

—Si. Pero... ¿Cómo terminaste aquí y así, en el circuito?

—Estoy huyendo todavía. Marcos tuvo que pagar mucho para que no me metieran en la cárcel. Luego me vino a tirar en esta casa y dijo que después venía. Y "después" fueron ocho años. Si no hubiera sido por Filiberto, no se que habría sido de mi.

—Ay Iván —se acercó y lo abrazó— cuanto daño te han hecho, es tan injusto.

—Me gusta como se oye mi nombre cuando tú lo dices, pero creo que será mejor que me sigas llamando "José".

—¿Y nunca hicieron algo para limpiar tu nombre? ¿para que pudieras recuperar al menos eso?

—Ésto fue lo que hicimos. Esconderme como una rata, como si fuera culpable, hasta que todo se olvidara.

—Eso no está bien.

—¿Y crees que no lo sé? Pero yo me dejé guiar por mi hermano; aunque no estaba de acuerdo, no tenía mucho de donde elegir. Él dijo que era lo mejor y yo le creí.

Ocho años atrás

—¡¿Sabes lo que van a hacerte ahí adentro?! ¡Te van a convertir en su juguete sexual favorito! ¡No les importa si eres inocente o no, van a abusar de ti hasta que se cansen! ¿Eso quieres? Solo imagínalo.

—¡Pero si huyo, van a pensar que soy culpable! ¡Les estaría dando la razón y yo no hice nada!

—Ésto es la realidad, Iván. Ese mundito de fantasía en el que vivías bailando y saltando sobre el hielo, se terminó. ¡Ya no tienes nada, ya no eres nadie!

—¡Ya lo sé!

—Mientras lo averiguan tendrás que enfrentar el proceso encerrado. Y como están las cosas, con todas las pruebas en tu contra... Házme caso, ya te conseguí un buen lugar.

—¿Y dónde está Igor? Tal vez él pueda ayudarnos.

—¡Ay Iván! ¡¿Eres o te haces?! Él, si no fue quien planeó todo, al menos fue cómplice. Ve tú a saber cuanto le pagaron por dejarlo que te desgraciaran como lo hicieron. Soy tú única familia y tú única opción. Tú dices...


 

—"Un buen lugar" ¿Éste es un "buen lugar"? ¿Tú aquí, solo? ¡Qué poca! ¿Por qué has soportado todo esto?

—No lo sé, lo mismo me pregunto cada día. Mi mamá decía que Dios no le da a nadie, una carga que sea incapaz de soportar.

—Pero contigo se pasó de lanza —el teléfono de ella empezó a zumbar. Lo sacó para ver quien era, aunque ya se lo imaginaba. No podía llamar en un peor momento.

—¿Gustavo? —Leyó.

—¿Quién es Gustavo?

—Alguien del trabajo —respondió indiferente, hasta con enfado.

—Contéstale.

—No, que hueva. Ya salí de trabajar, que se espere hasta el lunes.

—¿Podrías contestárle? Me molesta ese zumbido.

Por la forma en la que la vio, prefirió hacerlo; para tranquilizárlo, hasta puso el altavoz.

—¿Bueno?...

—Hola Bertha ¿cómo estás?

—Igual que siempre.

—Estaba pensando en si podríamos salir mañana, no sé, ir a cenar, luego a bailar o algo. -propuso con un tono tan sugerente, que molestó mucho a Iván.



VampireDramaQueenRld

Editado: 14.03.2019

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