El Rey Del Hielo (reedición)

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Hijo adoptivo

Con el asunto del reemplacamiento y la gente que dejaba todo para el último día, esa había una semana muy cansada y no había podido visitar a Iván tanto como hubiera querido. Sin embargo, sabía que en la compañía de don Fili, iba a estar muy bien.

Poco a poco, Filiberto había ido recuperando el ánimo después de la muerte de su querida mascota y había estrechado aún más los lazos con su amigo, vecino y protegido. Para él, Iván era el reemplazo del hijo y los nietos que jamás lo visitaban, ni lo llamaban.

Hubo un tiempo en el que él los llamaba y los procuraba, pero siempre que iba a visitarlos, lo hacían sentir que estorbaba o molestaba. Siempre tenían algo que hacer, un lugar a donde ir o una urgencia que atender.

Un día dejó de hacerlo, de llamar y de visitarlos, solo para ver si ellos tomaban la iniciativa de ir a verlo. Pero ese mes ya se iban a cumplir dos años que no sabía nada de ellos y ninguno de los tres, se le había despertado la curiosidad por saber si estaba vivo o no.

Seguramente volverían el día que necesitaran algo, y posiblemente no tendría corazón para negarles su ayuda, pero Filiberto ya había tramitado su testamento y ninguno de sus nombres estaba en él.

Solo una persona sería la beneficiaria de sus propiedades y su pequeña fortuna.


 


Gustavo no había dejado de rondar a Bertha y técnicamente, se había convertido en su acosador.
La espiaba, la seguía sin que se diera cuenta y no dejaba de mirarla.

La verdad, era que no le había creído eso de que tenía novio. Era más fácil y lógico pensar que se estaba haciendo del rogar, porque no había olvidado lo ocurrido un tiempo atrás. Pero estaba seguro que lo iba a perdonar y se iba rendir a sus comprobados encantos.

A la hora de la salida, Gustavo la alcanzó antes de la salida y le abrió la puerta , para que saliera.

—Gracias.

—De nada. Bertha...¿Crees que tu novio imaginario se moleste si te invito a salir?

—¿Imaginario? ¿Pues que crees, que estoy loca o qué? No es imaginario, es muy real y se llama...José.

Titubeó porque no sabía que nombre pronunciar, lo que su compañero de trabajo tomó como un burdo intento por sostener su mentira.
Gustavo rió escandalosamente por eso.

—Lo acabas de inventar.

—De todos modos, real o imaginario es muy celoso.

—Seguiré insistiendo, eso ténlo por seguro.

—Entonces te seguiré diciendo que no. Adiós —sonrió algo forzada y subió a su carro.

Solís se quedó parado con los brazos cruzados.

¡No era justo! ¿Cómo iba a saber hace unos meses, que se iba a poner tan buena? ¡Si era una gorda horrorosa y ahora...! Ahora no lograba pensar en otra cosa que su despampanante trasero. Y su carita, su pelo... En fin, toda ella; por enfrente y por detrás.


 

 

Aunque estaba muy cansada, aún tenía que parar en el supermercado y para entrar a éste, que estaba dentro de un centro comercial, debía pasar por una tienda en la que vendían artículos y aparatos médicos.

Nunca antes le había prestado atención a ese lugar, pero ahora, igual que una autómata, se encaminó hacia una de las vitrinas para ver el precio de una silla de ruedas que tenían en exhibición.

No era muy cara, aunque tampoco barata. Lo pensó unos instantes, tal vez podría usar la tarjeta de crédito.

Olvidándose por completo de comprar los víveres, salió de ahí con su nueva adquisición. Una flamante silla de ruedas.

Y es que la verdad, ahora que sabía quien era, le dolía aún más verlo en esas condiciones tan precarias; en esa vieja silla que en cualquier momento, se desintegraría y lo dejaría tirado. Y no podía permitirlo.

¿Quién iba decir que un día, ese muchacho de figura espigada y movimientos delicados pero decididos, la miraría de esa forma? Nunca, nadie, ni en sus más locas fantasías.

Pero en un momento en el que tuvo que mirar hacia atrás por el retrovisor, miró también a la parte de atrás, donde descansaba la silla que le había comprado. Eso amargó por completo su recuerdo de Iván sobre la pista; ese regreso a la realidad, la hizo llorar.

Sobre todo, porque había estado averiguando algunas cosas y conseguir unas buenas prótesis para él, resultaba totalmente incosteable.

Era frustrante desear tanto verlo feliz y no tener como.



VampireDramaQueenRld

Editado: 14.03.2019

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