El sátiro en su engaño

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El abismo es mejor cuando tiene visiones del cielo

Sin embargo su felicidad no duraría mucho, al día siguiente volvieron las pesadillas. Ligero en vez de entristecerse por eso se lleno de ímpetu, algo evidentemente había salido mal, pero aquel extraño debía tener la solución, era su nueva meta el encontrarlo. Ligero sufría, pero ahora tenía una forma de luchar contra ese sufrimiento, la esperanza de que hubiera una forma de librarse de el, y esa forma era aquel que por alguna razón pidió su alma como premio.

 

Después de este sueño Ligero pensó profundamente recordando cada detalle del mismo o al menos los detalles que recordó al momento de despertarse, se levanto lleno de alegría, bailaba de la emoción de al fin verse libre del pesar y del sufrimiento. Todo lo veía con nuevos ojos, todo era feliz, todo resplandecía a su alrededor.

 

Cuantas cosas podría hacer gracias a su nueva felicidad, a su nueva existencia, esa enfermedad del alma se fue y todo en lo que pensaba era en la felicidad en si misma. Los colores eran mas vivos,la oscuridad ya no era un mal presagio, la noche no era algo que anunciara su entrada al infierno.

 

Las pesadillas volvieron los siguientes días y perduraron como habían perdurado a lo largo de la vida de ligero. Algo había fallado, no se dio cuenta de que pero estaba seguro que un detalle se le escapaba y este detalle debía ser la clave de porque no tuvo ningún buen sueño después de esa noche.

 

El trato se cumplió, en realidad no recordaba exactamente cuales fueron las palabras que uso aquel extraño joven del cual tampoco recordaba su rostro. Pero no pensó en lo que pensó el demonio, el creía firmemente que sus pesadillas desaparecerían para siempre y esto no ocurrió. Algo debía andar mal, trataba recordar los detalles de la conversación pero no podía. Supuso quizá que su emoción al recobrar la esperanza lo había alejado de sus sentidos por unos momentos.

 

Sin embargo aunque se sintió algo disgustado cuando se dio cuenta de que había perdido su milagro, no se vio turbado después ya que sabia que este milagro podía existir, esto podía volver a pasar, no era algo imposible; Era difícil quizá, pero no escapa de ser real. Solo hacia falta encontrar de nuevo al que lo había provocado.

 

A partir de ahora cada pesadilla, cada mal sueño, cada infortunio, lo veía solamente como una piedra mas en el buen trayecto de librarse de esto. Se sobreponía a sus pesadillas, a su preocupación y a sus temores con tal de seguir con la única esperanza real que le había sido dada sin el saberlo por el demonio en persona.

 

Convirtió el dolor en esperanza, el sufrimiento en regocijo, el temor en estoicismo y el terror en un mal pasajero, todo lo que esperaba era la nueva venida de su benefactor. Y si este no se presentaba por cuenta propia el lo buscaría en cada rincón del mundo si fuera necesario. No existe en esta tierra mal que enfrente al bien y catástrofe que enfrente al milagro. quien demuestre lo contrario demostrara solamente una mentira. Esto se entenderá cuando sea tiempo de entenderlo.

 

Busco durante mucho tiempo a "El Benefactor" como el lo llamaba, siguiendo por todos los medios su rastro y su paradero. Sus esfuerzos fueron en su mayoría infructuosos, pero aun así permanecía movido por su nueva motivación interior, esta nueva esperanza convirtió a su vida en algo mejor.¿Envío Dios al demonio con el fin de mejorar su vida? Eso no lo se.¿Sacrifico el creador la realidad espiritual de Ligero con el fin de darle una mejor vida terrenal? Eso tampoco lo se. La voluntad de Dios es algo que no planteo explicar aquí, no es mi propósito en estos momentos.

 

Los padres de Ligero se alegraron de verlo tan feliz, pensaron que se había enamorado de alguna muchacha de las cercanías o algo por el estilo. Todo lo que sabían era que algo había sido movido para bien.

 

Su nueva búsqueda lo acerco un poco mas a la vida que el quería vivir sin que el se diera cuenta. El destino le sonreía como a todos sus hijos. La vida se alegraba de tener a un nuevo integrante que disfrutara de ella.

 

El benefactor era escurridizo pero no se podría escapar por siempre a la búsqueda insistente de Ligero. No daba lugar a ningún espacio que estuviera libre de su vigilancia exhaustiva, pero no era nada fácil encontrar a alguien a quien en realidad no conocía en absoluto, mucho menos a alguien a quien nadie conociera.

 

El demonio del castillo pensaba en ir a observar a su víctima para revisar de que el alma de Ligero era sin ninguna duda de su absoluta propiedad. Solo tenia que esperar un poco para que diera tiempo a la posibilidad que Ligero tuviera un buen sueño, ese había sido el trato y la condición única para que su alma fuera arrebatada por el mal. La paciencia es una virtud que todo demonio inteligente debe tener para triunfar en sus propósitos después de todo. Pero olvido hacer esta visita y simplemente no recordó después el regresar a aquel lugar para ver a su pactado.



Ramsés Cornieles

#637 en Fantasía
#168 en Novela contemporánea

En el texto hay: demonios, mentiras, reinos

Editado: 28.09.2019

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